El intendente insistió en que el carro que quiera vender de día podrá solicitarlo. La oposición le metió brasas y dijo que los puesteros pueden hacer el reclamo en la Justicia.
De limitar la venta de los choripanes en el día, los cordobeses pasaron ayer a poder darse un atracón las 24 horas. La presión de los hambrientos por un chori al paso hizo que el intendente Ramón Mestre saliera nuevamente a explicar que los carros que quieran trabajar deberán hacer su pedidos en el área municipal de Ferias y Mercados.
En marzo y abril su administración fue la que ordenó la regulación de los 198 puestos de choripán en funcionamiento e hizo que se cumpliera el decreto de la época de Germán Kammerath (1.154), que fija el horario de comercialización sólo de 21 a 8. De ahí que varios puestos que abrían las 24 horas tuvieron que cerrar en el día por pedido y orden expresa de la Municipalidad.
Pero para suavizar a los famélicos cordobeses por un “chori” y en una polémica que llegó a los medios nacionales, Mestre salió nuevamente a hablar. Sacó a relucir un inciso del mismo decreto que permite habilitar a los carros de día en forma excepcional siempre y cuando el interesado realice la presentación y sea aceptado. O sea: primero los cerraron y, ahora, se pondrán más flexibles. Conclusión: la cruzada por #conelchorino tuvo final feliz.
Incluso el mismo Mestre dijo: “Soy el primer comedor de choripán”. Y con eso intentó apaciguar a los cordobeses.
“El choripán forma parte de la cultura cordobesa y no pretendemos prohibirlo sino hacer cumplir la ordenanza. Me llama la atención que algunos periodistas inclusive de Córdoba no hayan tomado debida nota de lo que venimos haciendo. Hay una excepción que permite que los choripanes se vendan de día”, indicó Mestre.
“El choripán, el fernet y el cuarteto son marcas registradas de Córdoba, cómo los voy a prohibir”, insistió e hizo gala de ponerle seguido “el diente” al problema en cuestión.
De los 400 carros que tiene Córdoba habilitados, 198 son los que están trabajando. De esos, unos 10 son los que venían funcionando de día en puntos claves, como en el puente Alvear, Parque Sarmiento y en avenida Juan B. Justo. Este grupo de comerciantes es el que deberá realizar la solicitud y esperar si la Municipalidad los habilita (ya algunos lo intentaron, ver “Ya hay choris...”).
Los funcionarios adelantaron que serán rigurosos. Por ejemplo, a los que tengan más clientes se les exigirían baños químicos.
Rápidos desde la oposición hicieron leña del árbol caído. La concejala Olga Riutort dijo que los carreros podrían llegar a la Justicia.
“Esto demuestra que Mestre nunca tuvo un equipo que realmente estudie las ordenanzas. Todos los puestos de venta de choripanes, churros y praliné podrían hacerle juicio a la Municipalidad por aplicar el decreto reglamentario 1.154, que no sólo es ilegal, sino también nulo”, expresó.
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Ya hay choris en trámite
Los carritos de chori que funcionaban las 24 horas todavía siguen cerrados y varios comensales se quedaron ayer con las ganas cuando llegaron a los puestos y no sintieron chirrear a los “zochoris” en las parrillas. La venta diurna ahora está permitida con habilitación y los popes choripaneros corrieron ayer a la Muni para conseguirla.
En el carrito del puente Alvear, Hugo se pasó la mañana pidiéndole disculpas a los clientes por no poder venderles sandwiches.
“Vinieron como cincuenta personas. Hace tres meses que estamos cerrados durante el día y el jefe ya está tramitando la habilitación para poder abrir de nuevo. Un viernes, es común vender como 100 choris”, explicó el parrillero.
En el Parque Sarmiento, casi todos los puestos están desiertos, salvo El Dante. Rita, la encargada, recibió a Día a Día con una sonrisa de oreja a oreja después de haber pasado por la angustia de los despidos y la merma en la venta por la prohibición.
“El dueño estuvo todo el día trabajando para lograr la habilitación, yo estoy muy contenta porque vamos a poder trabajar de nuevo. Tengo 13 bocas que alimentar y me habían sacado un turno, espero que esto repunte”, dijo más aliviada la mujer.
Mientras se tramitan las habilitaciones, los cordobeses llegan de a montones a los puestos, ofuscados, porque todavía no les pueden vender el tan ansiado choripán.


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