“El pan continúa aumentando de acuerdo con los índices inflacionarios reales, pero el precio que les pagan a los productores es inferior al de cuatro años atrás”, señalaron las entidades agropecuarias. También manifestaron que el trigo corre riesgo de desaparecer debido a las políticas del Gobierno. “Con el maíz seguimos por el mismo camino”, advirtieron.
Pedro Reggi (Sociedad Rural Argentina), Héctor Boldrini (FAA), Pablo Sorasio (SRP), Gustavo Farroni (Coninagro) y Ariel Bianchi (por los autoconvocados) fueron los encargados de desglosar una clara explicación sobre los problemas que aquejan a los productores trigueros y maiceros a través del siguiente comunicado: “Parece que el grito desgarrador de los productores trigueros se hubiese hecho desde el medio del océano. A más de un año de reclamos vemos con una inmensa preocupación la actitud de muchos productores que, luego de varias campañas de venir soportando promesas incumplidas, ya cansados, no dejan semilla de trigo para el año que vendrá”, dijo Pablo Sorasio.
Uno de los cereales que fue emblema en la Argentina “hoy corre riesgo de desaparecer debido a las políticas impuestas por el Gobierno y que, lejos de proteger la mesa de los Argentinos, atentan contra la supervivencia de muchos productores, para los que el trigo es casi el principal cultivo, y productores para los que los cultivos de invierno son una alternativa para disponer de divisas a fin de año y cuya mesa también debemos defender”, agregó el presidente de la SRP.
Según señalaron las entidades locales en el comunicado, “el pan continúa aumentando de acuerdo con los índices inflacionarios reales, pero el precio que le pagan a los productores en la mano es inferior al de cuatro años atrás. Pero, además, alguien desde las tinieblas se queda con un diferencial del precio entre lo que debería cobrar el productor y lo que realmente le pagan. Eso en otra actividad se llamaría explotación. Es la explotación de las necesidades del productor, es sacarle la dignidad y esperarlo para que cuando las obligaciones lo agobien, arrebatarle lo que tiene a dos pesos con cincuenta, mientras que el explotador con esa mercadería opera a precios internacionales y saca por ella rentas más que extraordinarias”.
Pablo Sorasio sostuvo que “hoy el productor triguero opera con quebranto, esto quiere decir que, con lo que cosecha y con lo que le pagan por lo cosechado, en muchos casos no va a poder cubrir lo que invirtió para sembrarlo. El año que viene de esa sopa no toma más, quédense bien tranquilos”.
Luego Héctor Boldrini manifestó que en esta campaña triguera los productores perderán unos 250 dólares por hectárea; “de flete nomás tenemos entre el 15 y el 20 por ciento del valor del trigo, después hay que sumarle los gastos de siembra, cosecha y fertilizantes, la urea este año empezó costando 400 dólares y hoy vale 700. El productor no va a sembrar trigo para perder plata”.
Ariel Bianchi sostuvo que en julio el precio internacional del trigo era de 297 dólares la tonelada (u$s/t), “en cambio hoy es de 220 u$s/t, o sea que perdió 77 u$s/t si tomamos en cuenta que quedaron sin vender cuatro millones de toneladas de trigo, el Estado argentino perdió 300 millones de dólares así porque sí. El razonamiento que hace cualquier persona es que con ese dinero todo el pueblo puede comer pan gratis y sobraría”.
Maíz barato
La Mesa de Enlace local realizó varias preguntas retóricas en otro párrafo del comunicado: “Con el maíz seguimos por el mismo camino, con él tenemos que ser nosotros los encargados de que haya maíz barato para los pollos, cerdos, etcétera, y nos preguntamos: si los productores tomaran la decisión de no sembrar más trigo ni maíz, estos cereales tan necesarios para el engorde de aves, cerdos, panificación, ¿De dónde los vamos a sacar? La respuesta es obvia, se tendrán que importar de otros países. ¿Y a estos países cómo se los vamos a comprar?, ¿a precio acordado o a precios internacionales? La respuesta también es obvia, a precios internacionales, por supuesto. Entonces, ¿cuál es la motivación para semejante explotación a los productores argentinos? Será necesario continuar desangrando a un sector que, además de protestar, ingresa a las arcas del Estado millones de dólares en concepto de retenciones y es un importantísimo generador de empleo, tan necesario en el interior de nuestro país”.
Por último las entidades que conforman la Mesa de Enlace local hicieron una mención al tema climático: “Las lluvias son casi la clave de buenas cosechas y éstas últimas son las que nos dan las utilidades que de alguna forma compartimos a través de retenciones (35 por ciento en soja) con la totalidad de la población. Si éstas no se dan, corremos el riesgo de que las cosechas sean malas y, agravado por lo que hablamos anteriormente de las políticas hacia el sector, el campo en su conjunto estará en quebranto y esto nos llevará nuevamente a tiempos a los que no queremos regresar y donde no sólo se debilita la cadena de pagos, sino que en algunos casos desaparece con las consecuencias ya conocidas en el interior del país, donde el agro es el gran motor de las economías regionales. Es por ello que pedimos encarecidamente: no maten a la gallina de los huevos de oro”.
Yauhar no descarta reunirse con la Mesa de Enlace
El ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, hizo referencia a la posibilidad de encabezar una reunión con la Mesa de Enlace que nuclea a las cuatro entidades rurales. “Con todo gusto la vamos a hacer”, dejó en claro el flamante funcionario.
“Hay que empezar a tratar los temas en forma sectorial” ya que “cada uno tiene soluciones puntuales distintas”, remarcó el ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar.
“Vamos a hacer reuniones sectoriales con cada una de las patas que componen el sistema agropecuario argentino y después, si se hace necesario una reunión política con la Mesa de Enlace, con todo gusto la vamos a hacer”, ratificó el funcionario en declaraciones radiales.

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