La canciller alemana advirtió que no está dispuesta a renegociar el pacto de estabilidad; emerge una nueva fractura en Europa
PARIS.- Las relaciones del nuevo presidente francés, François Hollande, con la canciller alemana, Angela Merkel, comienzan con malos augurios. A menos de 24 horas de las elecciones en Francia, Merkel advirtió ayer que no está dispuesta a renegociar el pacto de estabilidad presupuestaria ni a aceptar en forma incondicional la dimensión de crecimiento que desea introducir Hollande.
Merkel, partidaria de reforzar la disciplina en la gestión de las finanzas públicas, expuso claramente su posición -que tiene valor de advertencia- a través de su vocero oficial, Steffen Seibert: "Alemania no quiere un crecimiento con déficits -precisó-, sino un crecimiento a través e reformas estructurales".
Además, Volker Kauder, líder parlamentario de los conservadores y uno de los aliados más estrechos de Merkel, advirtió: "La posición del gobierno alemán es clara. Seguiremos con nuestro camino del ahorro". Y fue más allá: "Los alemanes podrían terminar pagando la victoria socialista con más garantías, más dinero. Y eso no es aceptable. Alemania no está para financiar las promesas electorales francesas".
La posición alemana fue acogida con serenidad y sin comentarios entre los principales colaboradores de Hollande. La actitud de Merkel, afirman, traduce su inquietud y su debilitamiento por los resultados electorales de Francia, Grecia, Italia e incluso el virtual empate entre democristianos y socialdemócratas en el estado alemán de Schleswig-Holstein. Todos esos pronunciamientos, según los analistas alemanes, constituyen un voto de repudio general en Europa para la política de austeridad que la canciller y su aliado francés Nicolas Sarkozy impusieron en los últimos dos años a Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España.
Italia y España han evitado hasta ahora apelar a políticas de rescate, pero ambos han causado alarma en los mercados al pedir más tiempo para cumplir con los objetivos de déficit (ver Pág. 4). Francia podría convertirse a corto plazo en el nuevo eslabón débil de la zona euro si Hollande no consigue inspirar confianza a los inversores.
" Los resultados de las elecciones en Francia y Grecia imponen una reflexión sobre las políticas europeas", reconoció, por su parte, el primer ministro italiano, el tecnócrata Mario Monti, tras hablar con Hollande, Merkel y el jefe del gobierno británico, David Cameron.
"Merkozy" o "Merkhollande"
Las primeras consecuencias de la creciente presión para obtener un respiro en la política de austeridad se vieron ayer en Bruselas, cuando la Comisión Europea dio a entender que, en función del contexto económico, podría ser más tolerante con España en materia de reducción del déficit fiscal.
La victoria del socialista Hollande rompió el eje de centroderecha que formaban Sarkozy y Merkel, conocido como "Merkozy". A la luz de las divergencias de las últimas horas, no es seguro que -al menos rápidamente- se pueda formar una alianza "Merkhollande".
Sin buscar la confrontación con Alemania, Hollande parece decidido a buscar el apoyo de los países más afectados por la crisis para formar un frente partidario de pedir una moderación de las políticas de rigor y un esfuerzo a favor del crecimiento. "Más vale vivir con inflación, déficits y deuda que morir con las cuentas públicas en equilibrio", declaró ayer en una reunión con sus consejeros.
La nueva situación podría transformar el tablero europeo: una alianza de facto Norte-Sur, forjada por intereses económicos coincidentes, podría prevalecer sobre la tradicional división ideológica entre conservadores y socialdemócratas.
Desde temprano, después de una noche breve debido a los festejos que se prolongaron hasta la madrugada, Hollande reunió a sus colaboradores en el cuartel general de campaña, ubicado en la avenida Segur, frente a la sede de la Unesco. Allí trabajó en la formación del gabinete y -sobre todo- en la primera serie de medidas que anunciará apenas se instale en el Palacio del Elíseo a fin de marcar claramente la orientación de su presidencia (ver aparte).
Hollande deberá sumergirse a fines de mayo en la campaña para las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio, que serán vitales a fin de asegurarse la mayoría en la Cámara de Diputados que necesita su gobierno para imponer su programa de reformas. Los primeros capítulos de esa política de transformación, si obtiene el control del Parlamento, serán tratados en una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, que comenzaría el 3 de julio.
Las elecciones legislativas están provocando una auténtica guerra civil en el partido gubernamental Unión para una Mayoría Popular (UMP), que se intensificó en las últimas horas cuando Nicolas Sarkozy confirmó a sus colaboradores su intención de abandonar definitivamente la política.
Esa batalla sin cuartel implica a los tres hombres que aspiran a ocupar el liderazgo del partido y, en una perspectiva más amplia, a la candidatura de la UMP en las próximas elecciones presidenciales de 2017. Esos tres hombres son el actual secretario general del partido, Jean-François Copé; el primer ministro saliente, François Fillon, y el ministro de Relaciones Exteriores, Alain Juppé. Una segunda línea de pretendientes incluye al ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, y al ministro de Economía, François Baroin.
Durante toda la jornada, Hollande debió interrumpir su trabajo para atender por teléfono a los jefes de Estado y de gobierno que llamaban para felicitarlo e invitarlo oficialmente a visitar sus respectivos países. Después de las conversaciones que mantuvo anteanoche con Merkel, Obama y Cameron, las llamadas más significativas fueron las que llegaron de China y Rusia.
Hoy, el presidente electo acompañará a Sarkozy en las ceremonias del aniversario del armisticio que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. Esa salida no será más que una pausa, ya que a la tarde volverá a sus oficinas para seguir preparando los asuntos más urgentes que abordará a partir del 15 de mayo, cuando se instale en el Palacio del Elíseo.
Qué dijo la prensa europea
FINANCIAL TIMES
(Gran bretaña)
El diario financiero destacó que Nicolas Sarkozy es la última víctima de la ola "antiausteridad" y resaltó que Hollande y Merkel se enfrentarán por el pacto fiscal.
HANDELSBLATT
(Alemania)
"Libertad, igualdad y ahorro", señaló el diario alemán, que emplazó a Hollande a retornar al "realismo" y a aclarar cuál será su política económica para Francia.
FRANKFURTER ALLGEMEINE
(Alemania)
Con el título "Moi, Président", el diario alemán afirmó que Hollande tendrá varias pruebas de fuego en las próximas cumbres del G-8, la OTAN y la Unión Europea.
EL PAÍS
(España)
Para el diario español, con el triunfo de Hollande "se inicia un nuevo ciclo para la izquierda y se abre la puerta a un discurso diferente sobre el crecimiento en la UE".
CORRIERE DELLA SERA
(Italia)
Califica al presidente electo de Francia como "un líder normal para un tiempo excepcional"..





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