La canciller dio un fuerte discurso en un encuentro de la colectividad judía. Pidió tolerancia y respeto hacia la práctica de rituales de todas las religiones. Hubo marchas a favor y en contra.
"Hay un alto grado de antisemitismo", dijo al participar en la asamblea anual del Consejo Central de los Judíos en Frankfurt. Es la primera vez que un jefe de gobierno alemán asiste al encuentro anual desde la creación del Consejo hace 60 años.
La líder cristianodemócrata (CDU) llamó a reflexionar sobre el significado de la tolerancia religiosa. "El respeto a la práctica de rituales religiosos es un bien supremo", sostuvo. La libertad de culto implica también el derecho a practicar la religión.
Merkel aludió así al polémico fallo de un tribunal que este año equiparó legalmente la circuncisión de niños con un daño corporal, irritando a judíos y musulmanes, y desatando un debate nacional sobre el tema. Cumpliendo con lo reclamado por la comunidad judía, la canciller insistió en que su gobierno apoya la circuncisión por el rito judío y que posiblemente antes de Navidad habrá una ley que la ampare y evite otros fallos como el que desató la polémica.
Merkel también volvió a apoyar a Israel en la reciente escalada de violencia en la Franja de Gaza. Antes de hablar ante la prensa, Merkel ofreció un mensaje privado ante la asamblea de la organización, que representa a los 120 mil judíos registrados en Alemania. El presidente del consejo, Dieter Graumann, calificó de "especialmente importante" la histórica visita de la canciller. "Como comunidad hemos dejado atrás un difícil verano (boreal). Sufrimos ataques, tuvimos el debate sobre un tema difícil... No fue un sueño de verano, sino más bien un verano desagradable", lamentó el dirigente.
En tanto, la marcha contra la ultraderecha reunió a casi 4.000 personas en los barrios de Friedrichshain y Lichtenberg, este de la capital, para recordar a Silvio Meier, un joven activista de izquierda asesinado por neonazis hace 20 años.
Paralelamente, partidarios del partido neonazi NPD salieron también a las calles. Un fuerte despliegue policial de cerca de 1200 agentes impidió que se produjeran grandes choques entre ambos bandos. Sin embargo, un grupo de unos 40 ultraderechistas se enfrentaron con la marcha principal. Los incidentes dejaron varias vidrieras rotas y dos patrullas policiales dañadas. Los agentes detuvieron en forma temporal a varios manifestantes.
El dato
Holocausto
Diezmó a la población judía, que creció lentamente hasta la caída del Muro de Berlín.

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