Es como la calma chicha, que presagia tormenta. La coyuntura -mercados anémicos, precios chatos, salidas al consumo en endebles equilibrios- preocupa en el Oeste del buen vino. Un mercado interno que no reacciona y datos del mercado externo poco auspiciosos, siguen marcando la lista de temas que desvelan a los protagonistas del sector.
Hay quienes sostienen que la realidad de ésta “anemia vitivinícola”, se debe a una combinación de varios factores. Las grandes fraccionadoras y compradoras de estos segmentos como Fecovita, RPB, Peñaflor, etc, ya recompusieron los endebles stocks del año pasado y ahora están en otro proceso comercial, abastecidos. Por estas horas nadie está comprando masivamente y el precio viene en picada. Mientras tanto, el jueves los empresarios vitivinícolas oían un panorama mundial desde las butacas del Foro Internacional Vitivinícola que Bodegas de Argentina realizó durante dos jornadas en un hotel mendocino. El especialista norteamericano John Gillespie, les advirtió sobre la consolidación de la relación precio-calidad del vino argentino. “Con sólo mantener esa correspondencia, pueden tener excelentes posibilidades de consolidación comercial en el mercado asiático que despunta al vino y en el afligido Estados Unidos, que empieza a tener una conducta de consumo más selectiva y restrictiva”, explicó el experto. En el cofee-break muchos de los empresarios confesaron su preocupación. Asia y Estados Unidos siguen siendo (junto con Brasil) los mejores desafíos para el vino argentino. Pero, ¿cómo hacemos para mantener la relación precio-calidad que buscan los mercados del mundo y ser competitivos frente a nuestros competidores, si el proceso de aumento desmedido en los costos de producción y un dólar quieto, nos está asfixiando?, se quejaban casi a coro en el Foro. Danny Brager -responsable del departamento de bebidas de la consultora Nielsen- hundió aún más la daga. Concluyó que los consumidores de países que optan por retraer sus gastos ante los problemas económicos, van a preferir los vinos argentinos de igual o mejor calidad a un francés, italiano o sudafricano, pero de menor valor en dólares. Brager aseguró que “el segmento que toma vino en Estados Unidos -sector etario de más de 40 años-, en lugar de dejar de tomar o reducir su consumo, va a optar por tomar vinos de calidad pero de menor en precio‘, y agregó, ‘los productos argentinos con su relación “calidad-precio” ya están instalado y bien considerados”.
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