Avanza la demolición del paredón de calle Malvinas, pero pocos ladrillos pueden ser recuperados para reparar los antiguos depósitos de calle Undiano al 1000. * Las aperturas en dicho edificio, patrimonio arquitectónico de la ciudad, fueron realizadas sin permiso por una firma privada.
Si bien la comuna piensa obtenerlos de la demolición del histórico paredón que perteneciera al ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (seccional Bahía Blanca al Noroeste), en calle Malvinas, entre la avenida Colón y Juan Molina, las tareas de recuperación no marchan de acuerdo con lo esperado.
Según adelantó a este diario el ingeniero Rubén Lascano, subsecretario municipal de Obras y Servicios Públicos, pese al cuidado con que intentan ser extraídos, numerosos ladrillos se desgranan o directamente se deshacen.
"Los que obtenemos están siendo depositados en un sitio con vigilancia para evitar que sean robados. Veremos si podemos obtener el número necesario para emplearlos luego en la obra del Mercado", puntualizó.
Parte de la estructura a demoler será aprovechada para la reconstrucción de los dos huecos abiertos en el contrafrente de uno de los galpones del Mercado Victoria, intervención que realizó una firma homónima que tiene a su cargo la explotación de esos amplios depósitos.
La empresa procedió a la apertura para luego colocar dos portones, sin tomar en consideración que el edificio es patrimonio municipal y parte de un conjunto histórico urbano de relevancia provincial.
Conocido el caso por la prensa, el municipio ordenó la paralización de esos trabajos y la reconstrucción de los muros afectados.
Para ello elaboró una memoria técnica, con asesoramiento de profesionales de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, que determinó la conveniencia de utilizar ladrillos del paredón de Malvinas, contemporáneos de los utilizados en el Mercado.
"El procedimiento de recuperación de los ladrillos es muy complicado, pensábamos que habían sido pegados con barro, pero terminamos comprobando que se empleó una mezcla muy fuerte, lo que dificulta su extracción sin roturas", indicó.
Obra reclamada. La demolición del paredón de Malvinas es una obra largamente reclamada por los vecinos del sector y uno de los primeros pasos del ambicioso proyecto de recuperación y puesta en valor --con distintos destinos-- de las tierras comprendidas entre Malvinas y Sixto Laspiur, de Colón a Juan Molina.
Los trabajos fueron adjudicados a Constructora Global SA, por un presupuesto de 86.968 pesos, con un plazo de obra de 45 días.
La intervención comprende la apertura de 14 vanos sobre la pared, además de la extracción de mampostería, picado de revoques existentes --hasta permitir la aparición del ladrillo vista-- y la colocación de pilares de hormigón armado y contrafuertes para reforzar partes afectadas.
Un patrimonio de 115 años
* Construido en 1897 por la compañía ferroviaria Bahía Blanca Noroeste (BBNO), la cual sería absorbida en 1905 por la del Buenos Aires al Pacífico (BAP), el Mercado Victoria fue el más importante del interior del país, tanto por su superficie como por su capacidad operativa.
* Llegó a contar con más de 30 mil metros cuadrados de superficie destinada al acopio de lanas, frutas y cueros, entre otros productos. Los galpones, de tipo ladrillero, con cubierta de chapa y grandes espacios interiores libres, se ordenan de manera lineal en dos franjas, dejando libre una gran calle central por donde circulaban los trenes que llegaban a nuestra ciudad desde diferentes sitios de Buenos Aires y La Pampa con sus cargas.
* Durante su historia en manos de los ingleses, su administrador y gerente fue William Harding Green, principal autoridad del BAP hasta que, en 1926, la empresa fue comprada por el Ferrocarril del Sud, quedando entonces su manejo a cargo de Arturo Coleman.
* Con el tiempo, el lugar cesó sus funciones originales y entró en liquidación en 1982. Ello implica que desde hace 30 años poco y nada puede definirse sobre su uso, destino o posible traspaso. Algunas de sus dependencias están alquiladas a empresas o entidades públicas, que pagan su alquiler al Tesoro de la Nación.
Comentá la nota