Mercado Popular Chubut: La Irrupción De Un Nuevo Actor Económico

En los últimos sesenta días, en lo que puede caracterizarse como el resultado de una acción organizada en la que se mezclan la militancia, el apoyo y la promoción del Estado, la alianza estratégica con sectores de la producción agrícola y la interpretación de algunas de las demandas populares más significativas, irrumpió con fuerza en el escenario político local un fenómeno de comercialización, nacido en Chubut, que pretende constituirse en el primer dispositivo de control social de precios de la Argentina.
Con las últimas luces de la tarde, un grupo de unas veinte personas con remeras estampadas y un visible grado de entusiasmo, se da cita en la puerta de acceso a un enorme gimnasio.

Allí los esperan dos enormes camiones repletos y comienza la descarga “a pulso” de 2.400 cajones de frutas y verduras de primera calidad y el inicio de una nueva edición del Mercado Popular Chubut. ¿Son empleados de un mayorista o supermercado? ¿Changarines contratados? ¿Empleados públicos? No. Son militantes políticos y sociales; los verdaderos hacedores del Mercado Popular.

Los protagonistas de ésta historia son mujeres y hombres albañiles, empleados de comercio en su tiempo libre, desocupados, docentes, funcionarios, artistas y cooperativistas; compañeros de militancia política que han desarrollado un dispositivo único en el país, cuyos primeros antecedentes se remontan al mes de abril de 2010, en el populoso barrio San Miguel de la ciudad de Puerto Madryn. Desde el principio, la novedad de la iniciativa descolocó y puso en contra a los sectores más tradicionales y conservadores del establishment económico local e incluso motivó una recopilación de 3500 firmas pidiendo su sostenimiento, ante la férrea oposición del intendente “kirchnerista”, Carlos Eliceche.

El Mercado Popular Chubut es una iniciativa impulsada por la Asociación Civil Hábitat, organización fundada en el año 2009, e integrante de un espacio colectivo más amplio denominado Movimiento de Cascos Amarillos de la República Argentina (Mo.C.A.R.A.), otra invención “nacida y criada” en Chubut. Éste espacio político y social integrado por cooperativas de trabajo, consumo y vivienda, asociaciones civiles y gremiales, iglesias, clubes deportivos y organizaciones de base, está presente en buena parte del territorio provincial y ya ha comenzado a extenderse a otras provincias, sobre la base de la promoción y acción directa en tres ejes estratégicos: la economía social, la organización comunitaria y la conquista del hábitat popular.

Nace del trabajo de promoción territorial encarado por el equipo técnico político del Centro de Referencia de Desarrollo Social, instancia territorial del Ministerio que conduce la doctora Alicia Kirchner y que a nivel local, por tercera gestión presidencial, conduce la joven funcionaria (34) Joanna Peralta. A partir del trabajo desarrollado desde el año 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner muy pronto se generaron verdaderas políticas transformadoras elaboradas desde el propio territorio y de acuerdo a las demandas, recursos e ideas aportadas por los propios actores barriales y sociales en cada comunidad. Propuestas superadoras, para abordar las problemáticas y definir los ejes que se tradujeron finalmente en la fundación del MOCARA en el año 2010.

El Mercado Popular Chubut en su segunda etapa, inaugurada simultáneamente en Trelew y Comodoro Rivadavia el 21 de diciembre de 2011, ya está tramitando su Marca Colectiva y ha congregado a casi 20.000 personas que pasaron por los lugares de realización en su mayoría SUM municipales, expendiendo al costo alrededor de 150 toneladas de alimentos de primera calidad. También en localidades pequeñas, tales como Las Plumas, ha llegado el viento fresco y de alivio que representa el Mercado. En la cordillera, varios grupos desarrollan iniciativas similares, aunque con matices territoriales, e igualmente dirigidos a las mismas demandas y sensibles aspiraciones. Entre ellos, el comandado por el histórico militante Leopoldo “Polo” Ortíz, en Lago Puelo.

En Comodoro Rivadavia, se han realizado ya dos multitudinarias ediciones del mismo, gracias al apoyo de la gestión municipal de Néstor Di Pierro y la estrecha relación política del MOCARA con la secretaria municipal de Desarrollo Humano y Familia de la ciudad petrolera, Ana Llanos. En dicha localidad, el compromiso asumido en conjunto a nivel institucional y de acuerdo político permitirá al menos una edición mensual que planea ampliarse a dos, con rotación de espacio físico y zonas geográficas frente a la extensa trama urbana de la ciudad petrolera.

En Rawson, ya se han cerrado los acuerdos necesarios para desarrollar próximamente el Mercado con decidido apoyo de la gestión municipal que conduce Rossana Artero y en el área social, Alfredo Di Filippo.

En Puerto Madryn se han establecido contactos tendientes a lograr un nivel de acuerdos con el gobierno municipal de Ricardo Sastre, hasta el momento, sin respuesta definitiva. Lo mismo ha ocurrido en Trelew, donde se realizaron tres ediciones coronadas por una afluencia masiva de consumidores, en una fiesta popular condimentada con el pedido concreto por parte de la Cámara de Industria y Comercio, en la voz de Rubén Villagra, al intendente Máximo Pérez Catán para que impida su realización.

El Intendente ha respondido con una nota dirigida a los organizadores y remitida desde el área de Producción que conduce el ex Presidente de la Sociedad Rural, Julio Tartaglione, condicionando días y horarios, reduciendo el número de artículos y limitando la iniciativa a encuadrarse en el esquema de la Feria de Productores que se desarrolla en el predio que –dicho sea de paso- el gobierno municipal alquila a la entidad gremial que nuclea a terratenientes y grandes ganaderos del Valle del Este del Chubut.

El fenómeno que congrega a miles de familias con la promesa de precios inferiores a los comercios de cada ciudad en la que se realiza -a veces, por debajo del 50% del valor promedio de mercado-, ha tenido una aceptación demoledora y por el momento no aparecen los argumentos con los que los operadores de intereses mercantiles de mayoristas, empresarios y representantes de grandes cadenas de supermercados, pretenden rebatir el éxito de lo que aparece como el primer dispositivo de control social del precios del país.

Veamos: la asociación civil, reconocida legalmente por la Inspección General de Justicia, con libros y balances al día, sin erogación de fondos provenientes de ningún organismo del Estado, con una impecable trayectoria de militancia y una probada inserción comunitaria desde su fundación, está autorizada a recabar nuevos miembros y a generar beneficios para sus asociados. La compra comunitaria, impecablemente encuadrada en marcos constitucionales de derechos y garantías.

El problema parece ser la autoconvicción, por ignorancia o tal vez por soberbia, de algunos sectores conservadores de la sociedad, de que el derecho de comercio es una sagrada institución que por algún motivo impide a los ciudadanos resolver “por mano propia”, los problemas de seguridad alimentaria, producción, transporte y distribución de productos y artículos para consumo familiar y generación de valor agregado dentro del marco de la economía social o “economía sin fines de lucro”. Ni que decir de entrar en la consideración de éste último concepto. Sencillamente no les entra en la cabeza que alguien pueda invertir tiempo y esfuerzo en algo que no sea enriquecerse sobre la base de la necesidad ajena sin mediar el lucro.

Por otro lado, la tendencia mundial ha impulsado a grupos de pequeños y medianos productores agrícolas a asociarse y salir a conquistar mercados para sus producciones, liberándose del yugo monopólico y abusivo impuesto por los intermediarios.

En el Mercado Popular productores de todo el país encuentran un poderoso dispositivo que garantiza la comercialización del fruto de sus esfuerzos de forma segura, inmediata y lo que es mejor, en efectivo contante y sonante. Los consumidores, por su parte, a través de un mecanismo asociativo, encuentran una salvadora oportunidad para achicar costos esenciales. Pero no es éste el mayor corolario de éste proceso de conquista popular.

Fundamentalmente, se trata de dar a la “seguridad alimentaria” –el derecho del ser humano al acceso a una alimentación suficiente, nutritiva y variada- el rango que merece, por encima del comercio que se pueda desarrollar –lícitamente- con los alimentos; se trata también de proteger al productor de la economía real, salteando a todo intermediario comercial o financiero para reducir la incidencia negativa del sector especulativo en la inflación de precios y en la rentabilidad general de la actividad primaria.

Aclaro, para ser honesto intelectualmente, que el presente artículo no persigue un análisis con pretensiones tecnocráticas ni una crónica periodística objetivista y neutral, sino de todo lo contrario: una visión subjetiva basada en datos de la realidad, desde una mirada militante producto de años de lucha y discusión política para lograr objetivos que ni el Estado en solitario ni las mejores intenciones de los sectores “solidarios” han logrado sin el concurso real de la sociedad civil en actitud proactiva. Quizás por eso me permito cerrar éste exceso que agradezco al director de ROL, anunciando la aparición de un nuevo actor político en la escena económica: un SUPERCONSUMIDOR, o también un MEGACONSUMIDOR, el MERCADO POPULAR CHUBUT.

Un actor colectivo formado por miles de voluntades asociadas, que tendrán un ROL que jugar en la nueva ecuación económica que propone el verdadero proyecto nacional y popular, el que sostienen los de a pie, los miles de pequeños individuos que, en pequeños lugares y con pequeñas acciones, vamos a cambiar el mundo.

Comentá la nota