Además de beneficiar a pequeños productores y vecinos de la ciudad, la iniciativa del Movimiento de Cascos Amarillos de la República Argentina junto a Comodoro de Pie propuso una lógica distinta a la generación de precios, e invitó a pensar la economía con los códigos del asociativismo y el beneficio social.
Productores de la región, de otras provincias del país y vecinos de la localidad, pudieron beneficiarse de dicho espacio de intercambio comercial que tuvo un carácter esencialmente social. “Convocamos a unos 16 productores que se están cooperativizando en la zona de San Rafael, Mendoza, más un grupo que ya existía en el Alto Valle de Río Negro, una cooperativa de Gaiman, y los proyectos cooperativos que hay en Comodoro alrededor del programa Comodoro Para Todos”, comentó Pablo Hualpa, referente del MoCARA en la localidad, al tiempo que explicó: “Tratamos de que empalmaran todos estos procesos territoriales en un único espacio de comercialización, que en realidad más que eso, en su sentido mercantil, es un espacio de reunión y asociativismo de consumidores.
“Es una manera en la que la sociedad civil organizada logra aportar sus recursos y su visión, haciendo aportes en distintos planos, y genera una propia alternativa para la resolución de distintos problemas, sin solicitar al Estado el total de los recursos necesarios”, resaltó.
“Es un trabajo en el que ponemos el eje en la persona y en sus necesidades, pero fundamentalmente en sus capacidades, y trabajamos con sus objetivos y sus deseos. Además hay todo un trabajo de reconstruir el tejido social, que no es ni más ni menos que los vínculos entre las personas”.
MoCARA
El Movimiento de Cascos Amarillos de la República Argentina, originado en Chubut, es una modalidad de construcción política y territorial que propone desarrollar a lo largo y a lo ancho del país distintas estrategias de abordaje de diferentes problemas que la población sufre a nivel nacional, principalmente socio-económicos.
“En función de ello trabajamos con tres ejes, el de la economía social, una economía llamada informal, que está planteada con una nueva filosofía de actividad productiva y de distribución de los bienes esenciales para el ser humano, pensando en una economía al servicio del hombre, y no al revés”, señaló Hualpa.
“En ese sentido integran nuestro movimiento cooperativas de trabajo, de crédito, consumo y vivienda, asociaciones civiles, sindicatos y otras instituciones que tienen un grado de aprobación por parte del Estado, porque necesitan una matrícula o Personería Jurídica, y de esa manera se habilitan como brazos ejecutores de las políticas de estado en cada territorio”, indicó, destacando la articulación política que se generó en la ciudad con la actual gestión municipal.
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