De acuerdo a un informe brindado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura sólo hubo un crecimiento del 2,4% en todas las provincias productoras. Esto preocupa al sector puesto que en Argentina el mercado interno es poderoso.
La realidad es que en tiempos de vacas flacas las complicaciones son una constante y si se piensa en ganar más o estar en mas mercados, al menos parece aventurado, ya que las condiciones actuales no indican que es lo que puede ocurrir. De hecho los bodegueros estuvieron atinados cuando priorizaron las gestiones para sacar por excepción la liquidación de divisas fuera del esquema recaudacionista que propone el Gobierno de Cristina Fernández.
Los pronósticos de principio de temporada eran parcos y no daban señales sobre que es lo que podría ocurrir. De todos modos, los que tienen presencia contante en el mercado decían que: “Este será un año de equilibrio de mercados, donde no se ganará dinero pero servirá para el reposicionamiento”, de hecho la hipótesis sirve para el que aún tiene espaldas.
Los números hoy están dando una visión positiva del mercado, pues se nota una buena comercialización de blancos con un crecimiento del orden del 2%. Este dato sirve de referencia pues en 2011 las previsiones indicaban que los blancos estaban ocupando espacios en los mercados a los que nunca iban a llegar.
En el caso de San Juan la tendencia sigue siendo similar a la de 2011 cuando más del 80% del volumen se iba de su destino a granel y el resto incorporaba valor agregado.
De hecho una de las materias pendientes es aportar más valor y luchar por espacios en mercados.

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