El intendente de Junín respondió a las críticas de la oposición y negó que los barrios de la periferia estén olvidados. Por Franco Ruiz
-¿Por qué quiere ser intendente por un nuevo período?
-Primero, porque me gusta mucho el cargo. He trabajado con mucha pasión y no he perdido ni un uno por ciento de las ganas que tenía. Uno cuando ve los proyectos que se han planteado desde hace tiempo y ve que se han ido cumpliendo y, por más difíciles que parecieron, han sido posibles da ganas de seguir haciendo esas cosas. Después desde el punto de vista político es necesario que trabaje por un período más, porque me parece que podemos terminar de plasmar el proyecto de ciudad que queremos.
-¿Qué le quedó pendiente?
-Por ejemplo hay una etapa del gas que se nos atrasó bastante, pero que hoy ya está en marcha para poder hacerse. Ya está la adjudicación, la obra licitada, la obra empezándose, ya se han comprado todos los materiales y empezarán las construcciones por estos días. Así que eso nos permite pensar que con esta nueva etapa vamos a poder avanzar en una obra de gas para todos los juninenses. Por otra parte, creo que la ciudad se ha concentrado mucho hacia la zona sur y también en otras zonas, y hay otros sectores que no tienen el desarrollo necesario. Eso desestabiliza el mercado inmobiliario. Queremos jerarquizar varias vías de comunicación, hay varias avenidas que hoy no tienen asfalto, que no tienen cordón cuneta, que no están desarrolladas. Creo que al tener más vías se va a agilizar el tránsito de la ciudad. Estoy hablando de terminar Pastor Bauman hasta la ruta, de terminar avenida Alvear como ya estamos trabajando allá en la avenida Circunvalación, de empezar a trabajar sobre avenida San Martín, sobre avenida Arias, sobre La Plata, sobre Primera Junta, sobre Arias, terminar también con intendente De la Sota hasta la Ruta 65, es decir que estamos pensando en hacer una red de avenidas que nos permita mejorar distintos lugares. Quiero también seguir apostando al crecimiento del río Salado, como un lugar de esparcimiento, de paseo tipo costanera, para fomentar el turismo.
-La inseguridad es una de las principales preocupaciones de los vecinos.
-En materia de seguridad hemos venido trabajando muchísimo. Con el monitoreo y con la instalación de cámaras. Con eso debemos seguir, lo mismo con el plan Alerta Junín, que esperemos que se ponga en funcionamiento la semana que viene.
-Una de las críticas más recurrentes que le hace la oposición tiene que ver con cierto “olvido” de los barrios periféricos.
-Creo que ellos no van mucho a los barrios en realidad. Nosotros hemos hecho alrededor de seiscientas cuadras de cordón cuneta. Entonces eso es una muestra clara de que no están acertados con lo que están diciendo. Hemos puesto luminarias en los lugares más alejados de la ciudad, a unos 10 kilómetros del centro de Junín. Eso indica que hemos apostado a la iluminación en los barrios. Estamos extendiendo la red de agua a los barrios Los Almendros y Güemes, que están a cinco kilómetros del centro. Hemos llevado agua y cloacas al barrio San Antonio, al bario San Jorge, al barrio Progreso; el 98 por ciento de los habitantes de la ciudad tiene agua potable, agua corriente, y el 90 por ciento tiene cloacas. Hay un solo barrio que está relegado en cloacas, que es Ricardo Rojas, donde hay que construir una planta de bombeo, y vamos a trabajar para conseguir los recursos y concretarla.
-¿Qué pasa con los desagües pluviales?
-Hay una obra muy grande que tiene que ver con los desagües pluviales en la zona norte de la ciudad. Es una obra que está presentada en la Provincia. Nosotros nos hicimos cargo de hacer todos los proyectos de ingeniería, hemos pagado para hacer eso, es una obra muy importante que debe estar en el orden de los 35 ó 40 millones de pesos. Y que, por supuesto, escapa a las posibilidades del municipio.
-En lo que va del año se produjeron ocho muertes en accidentes de tránsito. ¿Cómo se resuelve este grave problema?
-Es muy difícil. Las medidas públicas no son la solución a los problemas del tránsito. Uno puede poner semáforos (nosotros pusimos alrededor de 50), moderadores de velocidad -lo hemos hecho en muchos barrios-, inspectores para hacer multas, pero si no cambia la cultura social de la gente es muy difícil. Supongamos que ponemos cien inspectores, con eso tenemos un control sobre mil autos, pero cómo hacemos si tenemos sesenta mil vehículos por día. Acá no se trata de recaudar, sino con la cantidad de infracciones que se cometen, tendríamos superhábit. En el barrio donde vivo veo todos los días automóviles que pasan en contra mano. Con ese auto que va a 40 kilómetros en contra mano, si una moto dobla para buscar la mano, seguramente se producirá un accidente grave. Yo estoy completamente dolorido por la muerte de esta chica (Carolina Oporto). Me parece que son pérdidas innecesarias. Es una locura que pasen estas cosas. Nosotros estamos yendo a todas las escuelas para crear conciencia en los chicos. Les pedimos a los padres que nos den una mano en las puertas para controlar a los chicos. Creo que acá pasa todo por una cuestión de cultura general y que no tiene que ver solamente con una cuestión económica. Ya no podemos permitir más que se nos muera una joven de una manera tan estúpida. Si no respetamos las normas es muy difícil cambiar la realidad. El candidato que dice lo contrario está mintiendo. Ahora tenemos pensado utilizar las cámaras de seguridad para controlar el tránsito y enviar advertencias.
-En las últimas elecciones han triunfado los oficialismos. Hay quienes afirman que es porque el país anda bien. ¿Qué opina?
-Andan bien algunas cosas. Cuando una sociedad considera que está bien, quizás prefieran no cambiar. Diría que las sociedades prefieren conservar lo bueno de los gobiernos. Hay mucha gente a la que no le alcanza el salario por la inflación y demás, pero creo que están seguros de que no van a perder el trabajo. Entonces creo que esto hace que la gente se sienta más segura. Creo que la gente hoy por hoy puede comprar muchas cosas, puede sacar créditos, endeudarse y tener empleos. Entonces creo que hay muchas cuestiones para confiar en los gobiernos.
-¿Entonces por qué habría que votar en contra del Gobierno nacional?
-Hay una cuestión ética. La transparencia de este gobierno es una de las cuestiones que están avasalladas. El tema de la inflación es un problema severo. Hoy no se percibe tanto, pero indudablemente avanza. Cualquiera que va a alquilar una vivienda en el contrato ya está estipulado un aumento progresivo, del 25 ó 30 por ciento. El salario de la gente se irá reduciendo y seguramente cada vez habrá menos dinero para adquirir los productos básicos. Hay que decirle a la gente que votando a Cristina van a tener que sufrir los ajustes económicos.
-Usted ha desplegado una campaña de marketing muy parecida a la de Macri en Capital, sin confrontar. ¿Tienen cosas en común?
-Tenemos cosas en común, pero por cómo administramos la política moderna. De todas maneras Macri viene de una familia absolutamente rica y yo, de una absolutamente pobre. En términos de sensibilidad seguramente tenemos cosas distintas. Pero también creo que tomamos la política de una manera más responsable. Antes la política era formar poder y amigos. Para nosotros es una carga pública y somos una herramienta para los ciudadanos. Tampoco siempre coincido con las políticas públicas de Macri. Pero hay cosas que sí tenemos en común y que tiene que ver con lo urbanístico. Se podría decir que hay muchas cosas en las que estamos en sintonía. Hay gente de Macri con la cual tengo una muy buena relación. Coincidimos en la forma de ver la política y además hay puntos donde podemos convivir tranquilamente. También tengo buena relación con otros sectores de la política y considero que tiene que ver con una cuestión generacional. Y ahí podemos incluir a Sergio Massa, a Adrián Pérez, a Juan Manuel Urtubey, a Ramón Mestre en Córdoba, porque creo que son dirigentes que ven la política de otra manera.
-¿Esta generación de políticos prioriza la gestión?
-Creo que la mirada es el respeto a los ciudadanos. No hacemos demagogia para sumar votos. Creo que tenemos muchísimo respeto por la gente, una forma distinta de hacer política y una capacidad de diálogo distinta. Y no tenemos antinomia con el que no está dentro de nuestro espacio político. Creo que la generación que se conformó antes del `83 tiene otras convicciones. Y nuestra generación tiene una cuestión más blanda. Creemos que hay grises y que podemos debatir sobre eso.
-¿Qué autocrítica hace de su gestión?
- Muchas, pero ya me las hace la oposición.n







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