El intendente de Junín se refirió a la difícil situación económica que atraviesa el municipio, aunque llevó tranquilidad a los trabajadores. Le contestó a Ricardo Alfonsín de cara a la interna del 24 de junio y no esquivó hablar de la ola de violencia.
-Hemos tratado de acercarnos a las distintas secciones electorales, y en el marco de los grupos que nos aliamos en esta interna tomamos distintas regiones para trabajar, independientemente de los amigos que tenemos en toda la Provincia. Pero mi responsabilidad era trabajar sobre la cuarta, la séptima y la sexta sección electoral, en algunos distritos, como el caso de Bahía Blanca, donde tenemos algunos amigos de nuestro espacio militando allí. Todas las tardes, cuando abandonamos el municipio, salimos de recorrida por la Provincia; es un gran esfuerzo, pero estamos contentos porque creo que estamos haciendo algo importante, no sólo para el radicalismo, sino también para la democracia en su conjunto. Yo veo una situación compleja de los partidos políticos, particularmente los de la oposición, por eso creo que el radicalismo debe recuperar un rol protagónico, y para recuperarlo tenemos que trabajar mucho.
-¿Cree que tiene posibilidades de ganarle a Alfonsín?
-Sí, por supuesto. En realidad son internas muy chicas. La mayor preocupación es cómo uno logra fiscalizar toda la provincia de Buenos Aires, porque si fuera una elección absolutamente transparente, creo que podríamos ganar con tranquilidad. Estamos a una semana de las elecciones y todavía no hay padrones electorales, no sabemos quiénes son los habilitados para votar, por lo tanto se hace muy difícil ir a hablar con los afiliados.
-¿Creen que van a poder conseguir suficientes fiscales de mesa?
-Estamos tratando de llegar a todos los distritos. Tenemos algunas complicaciones, sobre todo en el sur de la Provincia. Hay muchos distritos chicos en los que nosotros no tenemos representación y ellos sí. Pero a veces no basta sólo con tener fiscales, porque hay que tener fiscales y que sean lo suficientemente rápidos, porque hay mucha viveza en el radicalismo, lamentablemente. Y eso a veces termina empañando los procesos electorales.
-Alfonsín visitó Lincoln esta semana y dijo que usted comete un “error” al hablar en “términos personales” en lugar de debatir ideas. ¿Qué opina?
-No, al contrario. Ojalá pudiéramos discutir propuestas, porque justamente lo que le cuestiono a Alfonsín no son cuestiones personales, sino su falta de capacidad para generar nuevas propuestas, para tener una visión clara del partido, no sólo él, sino todo su grupo. El partido se ha ido desdibujando y la frustración electoral del año pasado no la encabecé yo, sino Alfonsín. Si él entiende que esa es una cuestión personal, bueno, lo lamento muchísimo. Para mí es una cuestión política, no estoy descalificándolo en términos personales.
-Usted había dicho en varias oportunidades que primero había que discutir ideas…
-Claro, creo que el radicalismo debe actualizar sus principios ideológicos. Los valores son los mismos, pero las generaciones van cambiando, las ideas van cambiando, el mundo va cambiando y el radicalismo no se actualiza. Desde Moisés Lebensohn -que hizo una profunda actualización doctrinaria en la década del 40-, no hubo ninguna más. El único esbozo es el de Raúl Alfonsín en Parque Norte, en el 85-86 y desde aquel entonces para acá no ha habido un profundo debate. La crisis económica internacional vuelve a cambiar el panorama y por lo tanto hay que redefinir cómo va a actuar el Estado frente a esta nueva realidad mundial. Inclusive hay nuevas formas de colonialismo, nuevas relaciones internacionales, el desarrollo tecnológico de las provincias, de los municipios es totalmente distinto. Después esa ideología tiene que tener programas, cómo vamos a aplicar la ideología para aplicarla, por ejemplo en materia de educación. Eso tampoco lo tenemos y es responsabilidad de los que han conducido el radicalismo.
-¿Cómo analiza el desempeño de Mario Barletta, presidente de la UCR?
-Creo que hay que felicitarlo, porque está intentando tener diálogo con distintos sectores de la sociedad; el radicalismo era un partido que no hablaba con nadie: no hablaba con sus propios afiliados y dirigentes, no hablaba con los otros partidos políticos y no hablaba con los sectores importantes de la sociedad. Afortunadamente, Barletta –a quien hay que acompañar- ha tomado la decisión de hablar con los distintos sectores de la sociedad, y ese me parece que es el camino que se debe seguir.
-¿Cree que ir a internas fue un error?
-No, no es un error. La interna es un medio para resolver las conducciones y el rol futuro del radicalismo. Ojalá hubiésemos podido ponernos de acuerdo, no en armar una lista, sino en qué radicalismo queremos y hacia dónde queremos ir. Eso no se alcanzó ni a discutir. Si no hay otra forma de resolverlo; no hay que tenerle temor a ir a votar. Es una herramienta democrática. Esperemos que después de resuelto esto, podamos avanzar en la recuperación del partido, porque estamos en una situación muy crítica.
-¿Cuál es la situación financiera del Municipio?
-La economía del municipio hasta aquí está equilibrada. Obviamente estamos siendo muy austeros y ajustando gastos en todo lo que podemos. Veremos cómo funciona en los próximos meses, cuando empiecen a ingresar las compensaciones de la Provincia por la reforma impositiva, que en Junín no alcanza ni a cubrir lo que se perdió del fondo educativo. Ahora tenemos que afrontar una licitación pública muy importante, que es la de la recolección de residuos y seguramente va a tener una actualización. Hace cuatro años que se hizo, por lo tanto es natural que tenga una actualización importante y allí seguramente vamos a tener que pensar cómo lo resolvemos.
-¿Hay riesgo de desdoblar los sueldos de los empleados municipales?
-No. Nosotros tenemos garantizado el pago del aguinaldo y los sueldos se van a pagar en tiempo y forma.
-¿Está de acuerdo con el “impuestazo” al campo?
-No, no estoy de acuerdo. Si bien creo que nos viene bien, no hay que imponerlo como se impuso ahora, a mitad de año, sin discutirlo, sin conocer y trabajar sobre cada realidad regional. Lamentablemente, esto tiene un impacto negativo y además termina mezclándose con otras cuestiones más profundas que tiene el campo, como son la rentabilidad, las retenciones y demás. Como se distorsiona la rentabilidad por la recarga de impuestos, terminamos discutiendo también el impuesto inmobiliario, que no debería ser factor de discusión, porque una hectárea de campo en Junín vale 15 mil dólares y el valor fiscal es 10 veces menor o a veces más. Creo que en la Provincia no deberíamos estar debatiendo ningún impuesto, porque si la Nación nos devolviera parte de lo que es de la Provincia, no tendríamos que tener ningún tipo de dificultades.
-¿Cómo analiza la interna Cristina-Scioli?
-Creo que es parte de la interna del peronismo hoy. Se está discutiendo el poder para dentro de tres años. Me parece que se están apresurando, que hay que gobernar y resolver problemas. A mí lo que me preocupa es que siempre el peronismo tiene la capacidad de generar su renovación dentro de sí mismo y ser la alternativa de sí mismo, una cosa medio extraña. Me preocupa sí que estén a cargo de los gobiernos nacional y provincial y que esto tenga consecuencias. De hecho, seguramente vamos a tener paros de camioneros, seguramente vamos a tener a la Presidenta ajustándole más el cinturón a la Provincia innecesariamente, y por lo tanto, pagando los costos. Que tengan todas las discusiones que quieran, pero sin afectar los intereses de los argentinos y de los bonaerenses particularmente.
-¿Qué opina del plan para construir viviendas lanzado por Cristina?
-Me parece bien que haya planes de viviendas con financiación estatal, siempre cuando exista la garantía de devolución.
-¿Está de acuerdo con la despenalización del consumo de marihuana?
-Es un tema difícil. Si fuese por mis principios ideológicos, diría que está bien que se despenalice, porque en definitiva terminaríamos eliminando el narcotráfico, que es lo peor de esta historia. Mientras los narcotraficantes se benefician, los consumidores se perjudican, porque tienen que pagar un precio más alto y muchas veces son detenidos. Sin embargo tengo mis dudas en función de lo que uno ve en la experiencia cotidiana, muchas veces la marihuana es la puerta de ingreso a otras drogas más peligrosas. Tengo una contradicción entre la liberación absoluta y la posibilidad de que la liberación del consumo de marihuana genere el consumo de otras drogas y eso me parece que no debe tolerarse y es altamente perjudicial. Creo que uno de los peores flagelos que estamos teniendo es la droga y el narcotráfico, que muchas veces generan consecuencias delictivas de todo tipo.
-Podría ser también que, al dejar de ser un tema tabú, algo prohibido, baje el consumo, como ocurrió en otros países…
-Podría ser. Por lo pronto se podría eliminar el narcotráfico y eso me parece que ya sería fantástico.
-Entonces, si tuviese que votar por “sí o por no”, qué haría.
-No sé. Por suerte no voto. Probablemente votaría por la despenalización del consumo. Pero tendríamos que mejorar muchísimo todo lo que tiene que ver con el control, tendría que haber fuerzas policiales y judiciales trabajando muy fuerte sobre el narcotráfico.
-¿Cómo evalúa los recientes cacerolazos?
-Estoy absolutamente en contra. No me gusta que los cacerolazos se hagan contra nadie. Entiendo la bronca de la gente cuando hay dirigentes como Aníbal Fernández, que son agresivos, que ofenden a los ciudadanos, pero lo que tenemos que hacer frente a esa situación es militar activamente en términos políticos, construir alternativas desde la oposición y sacar a quienes nos ofenden.
-Este año hubo casi un muerto por mes en Junín por homicidios. ¿No le preocupa esta escalada de violencia?
-Por supuesto que me preocupa y mucho, porque la verdad es que si bien toda la violencia se ha dado entre gente que tiene antecedentes delictivos y demás, la verdad es que nosotros no estamos acostumbrados a esto. Antes, cuando había problemas entre ellos, se peleaban a las trompadas y cada uno saldaba sus discusiones así. Hoy saldan sus discusiones con muertes de por medio y la violencia siempre replica con más violencia, eso sí me preocupa. Estamos trabajando mucho con la Policía, he estado en reuniones con el jefe de la Departamental, el comisario Gil, y con Marcelo Arigüel, hablando de estos temas. Nos preocupa mucho también que estas cuestiones delictivas y violentas estén vinculadas con adolescentes. Así que vamos a hablar con las autoridades judiciales, que en esto tienen que cumplir un rol muy importante también, con los fiscales. Me parece que acá tenemos que planificar entre todos cómo hacemos para bajar el nivel de violencia, independientemente de que la violencia sea entre quien sea. Aún cuando sea entre personas que tengan antecedentes y demás, no es deseable y no es deseable que muera nadie más.
-¿Qué explicación le encuentra a tanta violencia?
-No es algo que pase particularmente en Junín. Creo que son los hijos de una década particularmente difícil, que es la del 90. Son la primera generación con una fuerte pérdida de valores, con sus padres sin trabajo, con una cultura del exitismo que generó esa década y la frustración de muchas generaciones. Me parece que tiene que ver con una cuestión social, que no va a ser fácil de manejar y que se trata de una generación íntegra, que no es toda, afortunadamente, son muy pocos, pero lo suficientemente violentos y dañinos como para generar muchas dificultades.
-Mucha gente cree que el municipio tiene que estar más presente en los barrios. Y sigue habiendo muchos anegamientos y complicaciones cada vez que llueve…
-La verdad, me parece que son acusaciones políticas. Siempre hay un vivo tratando de sacar ventaja con esto. Nosotros tenemos realizadas más de 600 cuadras de cordón cuneta, seguimos haciendo, hemos hecho 200 cuadras de asfalto, 400 cuadras de agua y de cloacas, eso lo hacemos en los barrios. Y el hecho particular sucedió en un barrio específico que es en el Plan Federal, que fue el último que se terminó y que tiene que ver con una composición de la tierra, simplemente. De hecho, esas mismas calles han sido arregladas, rellenadas. Vamos a cambiar la tierra de ese lugar. Por otro lado, lo que falta en ese barrio es una obra de la Provincia, de mucha magnitud, de más de 40 millones de pesos.
-¿En materia de tránsito, se viene un endurecimiento de los controles?
-El lunes [mañana] vamos a poner en marcha oficialmente la Agencia Municipal de Seguridad Vial. Esperamos que lo que no hemos conseguido en estos ocho años a través de capacitaciones, campañas de concientización y todo lo demás, lo podamos conseguir en esta nueva etapa de rigor y penalización, a ver si logramos que algunos miles de juninenses se adapten a cumplir con las normas de tránsito, que son medidas para evitar muertes, discapacidades, accidentes que terminan con gente internada, con pérdida de trabajo. Por eso queremos trabajar con mucha fuerza en esto, porque la verdad es que nos interesa mucho la integridad física de todos los juninenses.
-¿No tiene miedo de que muchos inspectores sean agredidos?
-Seguramente van a existir agresiones. Siempre hay inadaptados que no cumplen con las normas y se enojan, pero es el esfuerzo que vamos a tener que hacer. Lo que sí tienen todos los agentes es el respaldo mío y de todos los funcionarios. Nosotros vamos a estar acompañándolos y si tenemos que hacer denuncias penales y avanzar con causas contra aquellos que los agredan, lo vamos a hacer. Esperemos que no suceda.
-¿Por qué cree que ahora va a ser distinto?
-Porque hicimos una capacitación de doscientas horas cátedra con el Automóvil Club Argentino, tenemos un cuerpo de agentes mucho más numeroso, con más de 30 inspectores, y con una fuerte capacitación.




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