El país necesita un radicalismo que, de mínima, levante polvareda y se haga escuchar en este contexto dominado por peronistas que parecen reproducirse en macetas bien abonadas, postales monocromáticas de un jardín sin variedad que no predice nada bueno al final del túnel. Con todo respeto por el fallecido Víctor Sueiro, en una de esas la luz que se ve es un tren de TBA que viene de frente; nada de paraísos.
Meoni está en lo cierto cuando afirma que la democracia argentina no puede tener una sola voz, y que aquellos que exhiben “éxito” en su gestión local deberían contar con un lugar en las alicaídas filas radicales. Se los podrá discutir pero ganaron en buena ley. Sus enemigos dentro del centenario partido no le perdonan el “affaire” Cobos y mucho menos sus coqueteos con Macri.
Sin embargo, ¿cuáles eran sus chances dentro del panorama político actual? Una cosa es evaluar cómo se maneja el Intendente si uno mira desde la perspectiva del gobierno local, y otra muy distinta cuando analizamos la cuestión en términos de política nacional.
Quienes vamos por fuera de la política podemos darnos el lujo de andar solos igual que el buey, quienes están adentro, no. En un clima de incertidumbre que parece diseñado a medida de un Frente para la Victoria “eterno”, resulta lógico que cualquier vagón le venga bien e intente subirse. Se trata de una concepción estratégica de la realidad que le toca: En definitiva no queda otra que ensayar construcciones y ver cómo van madurando a lo largo del tiempo.
Ya dije más de una vez que don Mauricio tiene, valga la redundancia, el “don” de provocarme alergia (y estoy lejos de ser el único) y además parece poco afecto a todas las instancias ligadas al arte de gestionar, pero a su manera es lo más parecido a una oposición que tenemos por estos días en Argentina. Veo difícil que alcance siquiera el 30% de lo que pretende lograr en materia de voto popular, aunque hoy por hoy lo intenta y supongo que esa “fuerza” le servirá al Intendente en la coyuntura que atraviesa, la estará usando a manera de viento de cola político que en el peor de los casos significa una foto.
Más que un diferencial a favor, el tradicional “purismo” radical, ese que le cierra las puertas al Intendente de Junín por sus repetidos cambios de “bando”, representa una contra en este período de cambios y transformaciones. Si me dijeran que los que están al frente son un ejemplo de dignidad que se mantiene en pie a pesar de todo, vaya y pase; la verdad es que (en este caso sin ningún respeto) huelen a perdedores aferrados a sus privilegios de siempre. Podemos discutir el tramado de la gestión juninense y, particularmente, no entender por qué Meoni se rodea de algunos elementos que lo perjudican mal. Sin embargo, miradas desde el radicalismo, sus aspiraciones no sólo son lógicas sino también interesantes. Creo que puede aportar, especialmente en algo que se necesita como el agua: Caras nuevas.
Nosotros estamos acostumbrados a verlo incluso en la sopa, y a convivir con su imagen; a nivel nacional podría representar una sorpresa bienvenida. ¿Quién sabe?
Alguna vez estuve sentado delante de Leopoldo Moreau, siendo honesto no tengo idea por qué campaña era o cuántos años hace de ese encuentro. Sí me quedó grabada su actitud que no hacía más que expresar las falencias históricas del partido: Soberbia y una no aceptación de la verdad que, además de expresarse en las urnas, forma parte de una cuestión más grave aún: Son “River” y están en la “B”, no pueden ignorar la existencia de un Boca (el justicialismo) que se está quedando con todo y todos.
Meoni y las nuevas generaciones tienen la ventaja de haber nacido con el peronismo creciéndoles alrededor, cerrándole caminos y hasta confundiéndolos. Se contagiaron, desarrollaron anticuerpos; los justicialistas no suelen moverse así dado que están lejos de necesitarlo, el mismo partido se metamorfosea y si antes los disfrazaba de liberales ahora les pone la gorra del Che (se ocupa por ellos); flexibilidad que es extraña a los demás movimientos partidarios nacionales.
El otro día alguien me decía que, por las idas y vueltas de su trayectoria, el Intendente de Junín era un muerto político. La última vez que había escuchado algo así fue en relación a Kirchner… Los muertos que vos matáis.
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