Meoni está feliz

Meoni está feliz
Después de un año en que los rumores de supuestas depresiones y posibles renuncias al cargo inundaron la ciudad, Mario Meoni se siente cómodo, y la mejora de clima se nota en los pasillos del Palacio Municipal.
La “corte” pudo relajarse un rato y, como en aquellos viejos tiempos donde las charlas giraban alrededor del buen gusto del Intendente a la hora de vestir, hoy el plato fuerte son las anécdotas del promocionado tour por Estados Unidos.

También ayuda el hecho de que soplan buenos vientos políticos. Se fue con un sabor agridulce por la “compleja victoria” que logró con el asunto Terminal, y aunque volvió en medio de un crimen (Sandra Colo) que sacude a los juninenses, le alcanzaron un par de horas para entender que, pase lo que pase, saldrá “ganando”. Si el asesinato se resuelve, su gestión terminará con la maldición que le valió a Junín el título de “Ciudad del crimen perfecto”; en caso de que ocurra lo contrario, tiene en carpeta una serie de castigos que viene postergando. Esta vez no perdonará errores. Además, a diferencia del caso Arturo Cobas, donde se sintió tocado de cerca, acá nada lo relaciona a él ni a su entorno.

Todo bien con La Cámpora

Si hay un territorio que La Cámpora conoce, ese es Junín. Aunque jueguen a ladrar y vayan ganando espacios en distintos organismos, saben que alcanzar el poder político les resultará muy difícil. Se conforman con ir ocupando distintos estamentos y tomar posiciones claves. Más aún, ni siquiera están seguros de querer pelear a lo grande en un espacio territorial que siempre le fue esquivo al peronismo. ¿Y si nos quemamos otra vez?

La agrupación Kolina, comandada por Alicia Kirchner, sí tiene algunos reparos personales con Meoni y “lo que le hizo a Néstor”. Pero por el momento está ocupada en ver cómo se reacomoda y cuál es la mejor estrategia a seguir.

Más pragmáticos, los chicos de La Cámpora tienen un acuerdo tácito con el Intendente. Avanzan hasta ahí. De hecho, están más concentrados en el peronismo y sus movidas, que en serruchar el piso municipal. Meoni les sirve.

En términos políticos, la vieja idea de “acá no llegará ni un solo peso por ser radicales” ya no se usa ni siquiera como ilusión óptica. Después de una performance fenomenal, el peronismo deberá remar mucho para recobrar algo de lo que obtuvo en las últimas elecciones. Y a decir verdad todavía no saben de qué manera hacerlo. Meoni ganó cuando ser opositor era casi un pecado mortal, ¿cuál es la “bala de plata” que los opositores deberían inventar ahora con el fin de “bajarlo”?

Ser opositor está bueno

Tengo dos noticias para darles a los no peronistas. Una buena y una mala, ¿cuál quieren primero? Empecemos por la buena. Otra vez los opositores empiezan a cotizar en bolsa. Con Cristina discurseando todos los días por cadena nacional, cualquier voz disidente vale tanto (o más) como una donación de sangre. En ese sentido, las acciones de Macri comenzaron a subir, y por consecuencia las de su aliado local, Mario Meoni. El apoyo a Cobos, que incluso en las últimas elecciones no lucía demasiado bien, hoy cobra un nuevo valor.

En esta suerte de resurgimiento está la clave del buen humor municipal. Los vientos vuelven a soplar a favor.

¿La mala noticia? Por más que Emilio Monzó se esfuerce, Mauricio Macri no es un candidato ideal. El verdadero caballo del comisario es Scioli, pero mientras el Gobernador de la provincia de Buenos Aires chapotea en su propio charco de arenas movedizas, “corralito” que Cristina sacude cada tanto, don Mauricio tiene la pista despejada.

¿Por qué Macri no es el mejor candidato? Cuando el peronismo entra en zona de riesgo, hace pie en sus dos columnas fundamentales: Los pobres y los ricos. Aunque parezca mentira, Cristina sabe bien dónde instalar el miedo. Su conducta es estratégica. Se trata de un comportamiento con raíces históricas. Simple: Los ricos ya no le temen al justicialismo. Puede que tengan algunas pesadillas relacionadas con Venezuela, pero un 15% de impuestos a las compras con tarjeta en Miami no les cambia nada. Tienen poder y recursos. Por su parte, a los pobres el impuesto no les importa ya que jamás viajaron ni viajarán a Miami. ¿Quieren más? Disfrutan viendo que “su” gobierno se enfrenta con los “oligarcas”. En realidad quienes tienen pánico son los sectores medios y medios altos, aquellos que a veces son peronistas y a veces no. La adaptación al paladar justicialista lleva tiempo, y eso es lo que Macri no tiene (al menos no le sobra). Y aunque suene paradójico, los ricos no le darán un voto (para presidente) si no están convencidos de que le cae bien a los sectores bajos. Mientras eso no pase, insistirán con Cristina que se especializa en irritar a los niveles medios, no a los más carenciados que, mirados en términos de números, pesan y pueden más. Los otros están muy preocupados en preservar sus logros sociales y económicos.

La cajita feliz

Una sola nube amenaza la renovada primavera Meonista: Si la economía y Scioli se complican, podría entrar en zona de desastre. Por ahora, y con el cuento de que no hay plata (ciertos movimientos indican que no sería tan así), tiene a todos adoctrinados. Pero en caso de que el fuego siga acechando, temblaría toda la estantería municipal.

Claro que mientras analiza qué hacer en caso de tormenta, su pollo Gabrielli le demostró que es capaz de aprender rápido. Ya todos lo identifican con algo que es fundamental en política: La caja.

Su mano llega hasta los nichos del cementerio. Y si bien hay muchos dimes y diretes difíciles de confirmar (para ciertas cosas quienes militan tienen códigos), existe una realidad incontrastable: Los punteros están tan contentos como el Intendente, y cuando eso pasa no es justamente debido a un intercambio emocional…

Supo cómo agarrar la caja, movimiento que en política vale oro.

Cuestión de imagen

Basta escuchar a los amanuenses del poder juninense para salir convencido de dos cosas: Mario Meoni es igual a Sergio Massa, y el PRO tiene grandes planes para el Intendente; tanto que Emilio Monzó está dedicado a posicionarlo.

Aunque como dijimos al Intendente no le va mal, la realidad parece ser un poco distinta. El PRO está interesado en Junín, y Meoni funciona dentro de ese contexto. En términos de top of mind (presencia mental en la cabeza de los votantes) y pensando a nivel nacional, Meoni está a años luz de Massa, quien sí logró amasar un fuerte capital propio que crece a un ritmo interesante y sostenido. Las diferencias, nobleza obliga, se explican en parte por las enormes diferencias en el peso específico de los municipios que manejan.

Para su proyección nacional Mario Meoni tiene un problema. En realidad no lo es, pero él cree que sí y siempre termina poniéndolo en el centro de la mesa. Cree que si fuera abogado, contador o cualquier otra cosa que pueda ponerse en una tarjeta, sus caminos hacia la gloria se verían allanados.

Está equivocado. La cosa no pasa por ahí. Aunque logre alzarse con un Nobel, para todo el mundo, para bien o para mal, y justo en el período más caliente de su carrera política, será visto como uno de los primeros hombres que le dijo no al kirchnerismo, y esa es hoy por hoy una cucarda difícil de obtener en el mercado; medallón que algún día podría valer mucho, y que ni siquiera Massa tiene.

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