A palazos. Una escena de la batalla campal entre opositores y grupos de agitadores registrada ayer en El Cairo.
Los choques ocurrieron principalmente en El Cairo, pero también se reprodujeron en otras ciudades importantes del interior, en una ola de violencia que llevó a varios candidatos a las elecciones presidenciales a suspender su campaña en señal de protesta.
Aunque oficialmente el gobierno dijo que la cifra de fallecidos ascendía a 11, fuentes médicas en el lugar de los disturbios de la capital, en inmediaciones del ministerio de Defensa, dijeron que la cifra de muertos llegaba a la treintena.
Los manifestantes se habían reunido para reclamar la renuncia de la Junta Militar que asumió tras el derrocamiento de Hosni Mubarak, el 11 de febrero del 2011, y el procesamiento de sus miembros por “los crímenes cometidos” durante la gestión. También exigen la dimisión del régimen encabezado por Kamal El Ganzouri y la nominación de un gobierno provisorio por parte del Parlamento, así como la realización de elecciones el 23 y 24 de mayo, como está previsto.
El hecho más cruento se produjo cuando un joven estudiante de medicina fue degollado por un grupo nutrido de “baltageya” –como se llama a los agitadores a sueldo– que agredieron a los manifestantes de una sentada en la calle que lleva al ministerio de Defensa. Los mismos agresores devastaron la sala de emergencia de un hospital en el que fueron internados algunos heridos graves.
También en Alejandría hubo enfrentamientos. Cientos de manifestantes que protestaban desde el viernes pasado en la plaza central fueron atacados al amanecer por “desconocidos”, como los definió la prensa local, con armas blancas, piedras y bombas molotov.
De acuerdo a especulaciones, incluyendo a líderes políticos, los incidentes pudieron estar vinculados a la voluntad del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de debatir hoy con los partidos la posibilidad de suspender las elecciones presidenciales.
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