Al menos 57 muertos en Siria

Pese a las advertencias de los organismos internacionales, el gobierno continúa reprimiendo.
El ejército y las fuerzas de seguridad sirias mataron ayer al menos a 57 civiles en nuevos actos de represión contra la población, burlándose así de la condena del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) y las sanciones de la Unión Europea (UE) contra varios miembros del gobierno. El presidente Bashir al Assad justificó la violencia señalando que es un “deber actuar contra quienes están fuera de la ley”.

Organizaciones de Derechos Humanos informaron que 38 personas murieron en Dayr az Zor y 16 en Houle, ambas en la provincia oriental de Homs, y otras 3 en Idilib, en el noroeste.

Las fuentes aseguraron que los ataques en Dayr az Zor comenzaron al alba, y que las fuerzas de seguridad avanzaron en al menos nueve barrios y desplegaron francotiradores para controlar el área. Según los grupos de Derechos Humanos, en las tres zonas fueron numerosos los heridos y detenidos. El presidente sirio subrayó que actuar contra quienes “bloquean las calles, aíslan las ciudades y aterrorizan a la población es una obligación del Estado, que debe garantizar la seguridad y proteger la vida de los ciudadanos”. La represión se intensificó después de que el papa Benedicto XVI llamara ayer a “restablecer la pacífica convivencia”, ante el “crecimiento de los episodios de violencia que provocan tantas víctimas y sufrimiento”.

Benedicto XVI dijo en el Angelus que sigue “con viva preocupación los dramáticos y crecientes episodios de violencia en Siria” e invitó a los fieles católicos a rezar para que el esfuerzo de la reconciliación prevalezca sobre la división y el rencor. “Renuevo a las autoridades y a la población siria una apelación para que se restablezca cuanto antes la pacífica convivencia y se responda adecuadamente a las legítimas aspiraciones de los ciudadanos, en el respeto de su dignidad y el beneficio de la estabilidad regional”, agregó.

También la Liga Árabe expresó su “creciente preocupación”, en un comunicado reportado por la agencia nacional qatarí Qna, el segundo emitido desde el inicio de las protestas. El secretario general de la Liga, Nabil al Arabi, expresó la “profunda angustia por el deterioro de las condiciones de seguridad en Siria”, sumándose a una denuncia de Arabia Saudita y otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar), que reclamaron el “fin del derramamiento de sangre”. <

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