Las fuertes lluvias que caen desde el jueves en Génova, norte de Italia, causaron la muerte de al menos siete personas -de las cuales dos son niños- mientras otras tres están desaparecidas, así como ingentes daños aún imposibles de estimar, sobre todo en el centro de la ciudad
Los bomberos procedieron a cortar el suministro de gas y electricidad en algunas zonas de la ciudad, luego de que el agua destruyó varios conductos y vecinos señalaron la presencia de un fuerte olor a gas.
Los responsables de la protección civil advirtieron a la población local que se alejen de determinadas zonas de Génova, sobre todo en las cercanías del Bisagno -un torrente cuyas aguas desbordó su cauce a causa de las fuertes lluvias- o, de ser imposible, que se refugien en los pisos altos de los edificios.
El mal tiempo que azota Génova -capital regional de Liguria, sobre el mar Tirreno en el norte de Italia- forma parte de un frente de fuertes lluvias y vientos que ha castigado también el sur de Francia, donde hasta ahora se señaló sólo un desaparecido.
Según los bomberos de Lezignan-la-Cebe, a unos 50 km al oeste de Montpellier, el desaparecido es un hombre que vivía en una casa rodante estacionada a orillas del río Hérault, que habría sido arrastrada por las aguas.
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