La mayoría de las víctimas fatales son francesas, aunque también hay muertos en Alemania, España, Portugal y Bélgica. Además, millones de personas sufrieron cortes de energía y el transporte se ha visto afectado
El ministro del Interior francés, Brice Hortefeux, declaró que el número de muertos puede situarse entre los 45 y los 50 por el temporal, uno de los más violentos de los últimos años.
Con una trayectoria de suroeste a noroeste de Europa el temporal ha causado otras cuatro muertes en Alemania, tres en España, una en Portugal y otra en Bélgica, ha dejado sin suministro eléctrico a cientos de miles de hogares y ha provocado retrasos en el servicio de ferrocarriles.
El frente de lluvias y fuertes vientos, de en torno a 150 kilómetros por hora que, procedente del norte de la Península Ibérica, golpeó con fuerza inusitada el litoral atlántico francés, especialmente el departamento de Vendée, donde fallecieron ahogadas una treintena de personas.
Sólo en la localidad francesa de l'Aiguillon-sur-mer la prefectura informó a media tarde de ayer que habían perdido la vida al menos 17 personas, aunque todavía se desconocen los datos definitivos, puesto que continúan las labores de búsqueda y de rescate de personas desaparecidas.
Numerosas zonas próximas al litoral resultaron inundadas por el efecto combinado de las lluvias que trajo el temporal y la pleamar, que causó la ruptura de diques en algunos puntos y sumergió áreas pobladas, en las que hay varios desaparecidos.
El temporal provocó también graves perturbaciones en los transportes, como la suspensión de cerca de un centenar de vuelos que la compañía Air France tenía previsto operar en el aeropuerto de Roissy Charles de Gaulle, al norte de París. La circulación de trenes se vio también afectada, con retrasos y suspensiones de relaciones sobre todo en el oeste del país, aunque también se vieron perjudicadas las conexiones entre París y el sureste del país por tren de alta velocidad.
A su paso por Alemania, el temporal Xynthia ha causado la muerte de cuatro personas, todas ellas alcanzadas por árboles que fueron derribados por las fuertes rachas de viento, que también han producido daños de consideración en los estados alemanes del Sarre, Renania-Palatinado y Baden-Württemberg, fronterizos con Francia.
Los vientos huracanados obligaron a cerrar la autopista central de Alemania, la A3 a la altura de Fráncfort, ciudad en la que tuvo que cerrar igualmente su estación central. El Instituto Alemán de Meteorología comunicó que Xynthia no es una tormenta cualquiera y que a su paso por Renania-Palatinado se han medido vientos de hasta 166 kilómetros por hora.
El aeropuerto de Fráncfort sufre también limitaciones en su funcionamiento por las fuertes rachas de viento, lo que ha obligado a cancelar decenas de vuelos y se prevé que la situación se agrave a lo largo de la jornada. La Policía y los responsables de protección civil alemanes han hecho un llamamiento a la población en los estados por los que está pasando el temporal para que no abandonen sus hogares ni viajen en coche.
En España el temporal se ha cobrado la vida de tres personas. Una de ellas era una anciana que murió al caerle un muro de un almacén en Galicia. Otras dos víctimas perdieron la vida en Burgos al chocar su automóvil contra un árbol arrancado por los fuertes vientos. Tres personas resultaron heridas en la Comunidad de Castilla León y otras ocho en el País Vasco, estos últimos en un accidente de tráfico provocado por los fuertes vientos en la autopista.
Decenas de miles de personas se quedaron sin suministro eléctrico en la cornisa atlántica y en la Comunidad de Castilla León, y se llegaron a registrar vientos de más de 228 kilómetros por hora en el País Vasco, donde 30.000 personas se quedaron sin electricidad.
En Portugal, los vientos huracanados y las fuertes lluvias han causado este fin de semana la muerte de un niño de 10 años, cortes de carreteras e inundaciones, pero sólo dieron un susto a Madeira, que aún se recupera del temporal que mató a 42 personas.
El temporal ha azotado concretamente a la mitad norte de Portugal, donde se registraron cuantiosos daños producidos por las intensas lluvias y las crecidas del río Duero y el Tajo, mientras que los vientos huracanados arrancaron más de 2.500 árboles y obligaron a cerrar numerosas carreteras e interrumpieron el tráfico en varias autopistas.
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