La megaminería unifica al kirchnerismo chubutense, que a la vez flojea ideológicamente al abordar el problema de la inseguridad ya que varios de sus referentes parecen estar filosóficamente más cerca de los cacerolos porteños, que de las soluciones progresistas que expone el relato oficial.
EN PASO DEL SAPO, el Gobierno habría mandado un pequeño grupo de militantes propios para que llenara los muros del pequeño y hermoso pueblo con consignas favorables al desarrollo de la megaminería.
Algo imprevisto pasó en el medio y sostienen los que lo vieron, un subsecretario terminó a las piñas en un bar, por no se sabe bien qué causas. De todos modos, el incidente sirvió para que los comentarios sobre su existencia terminaran tapando el nuevo avance del kirchnerismo para cerrar este año parlamentario el negocio con las mineras.
ES TAN FUERTE ESE INTERES que, pocos días después, convergieron en Gastre el ex – candidato a Gobernador por el Frente Para la Victoria, Carlos Eliceche; con el Gobernador por el Frente Para la Victoria, Martín Buzzi.
Ambos debieron explicar que habían competido aquel lejano 20 de marzo del 2012 por causas equivocadas ya que en realidad eran lo mismo, al punto tal que aseguraron que de ahora en adelante “ya no habrá sorpresas” en sus posicionamientos políticos, lo que bien podría traducirse como que Eliceche no se hará radical, en el caso de que alguna vez la UCR acceda al poder; o que Buzzi no se afiliará al Partido Obrero, si ésta ganara la elección gubernamental en Chubut en el 2015.
LEJOS DEL TONO DE SORNA, la megaminería tiñe todo el espectro ideológico del kirchnerismo y la dura pulseada con los opositores a esa iniciativa se infiltra hasta en el proceso de normalización del Partido Justicialista en Chubut.
El nuevo presidente de esa fuerza, dicen todos, será el esquelense Rafael Williams, a quien se consagrará durante el Congreso que se celebrará en Camarones, el sábado que viene, con previsibles ausencias y presencias.
A PESAR DE QUE LA RED DE MEDIOS ADICTOS al kirchnerismo en Chubut –que es sorprendentemente amplia y rica en dinero-, lo esconda prolijamente reproduciendo gacetillas y entrevistas, la asunción del “Rafa” llegará precedida por un acontecimiento de alto valor político: la movilización con que miles de ciudadanos rechazaron en Esquel al proyecto minero y a sus impulsores.
Para el lenguaje sencillo de la política, ese dato significa –ni más ni menos- que el presidente del PJ enfrenta en su propio territorio una rebelión que no puede controlar y que bien podría amenazar su futuro y el de su partido en términos electorales.
COMO ESTÁN “GORDOS” porque nadie –o casi nadie- los interpela seriamente sobre lo que dicen, lo que hacen y el rumbo que han elegido, los grandes referentes del FPV van de bandazo en bandazo con sus ideas.
En materia de seguridad pública, o mejor dicho de los remedios para contener la demanda de seguridad, la primera línea del kirchnerismo chubutense está filosóficamente mucho más cerca de los cacerolos porteños que de cualquier otra alternativa más progresista y racional a ese problema.
El que quiere oír que oiga y el que quiere leer que lea qué cosas se dicen, se planean y se creen sobre ese tema.
MIENTRAS LA MEGAMINERÍA ALIMENTA las estrategias de la dirigencia del Frente Para la Victoria, otro tema controversial sobre el uso, el abuso y la contaminación de los recursos naturales comenzó a girar en la política chubutense.
La situación del Río Chubut, la salud de cuyo cauce está amenazada por varios factores contaminantes, puso sobre el tapete la necesidad de construir planes, proyectos y además dotarlos de presupuesto para garantizar el consumo de agua potable a las comunidades urbanas y mantener el equilibrio ambiental de las fuentes que abastecen de ese elemental insumo.
EL GOBIERNO PRIMERO se empecinó en negar la realidad durante semanas, quizás sin caer en la cuenta que el paso de los días lo acercaba más y más al verano, precisamente la época en que se sentirán con mayor fuerza las carencias, especialmente en la sensible área que conforma el triángulo Trelew-Rawson-Playa Unión, que concentran decenas de miles de personas políticamente muy activas.
Sobre el filo del fin de semana, se anunció la conformación del Comité de Cuenca del Río Chubut, para tratar en ese ámbito los problemas serios y urgentes que aquejan a ese curso de agua.
EL PROBLEMA PARA EL GOBIERNO es que lo que está en juego es su capacidad para controlar los daños ambientales, ya que si no puede mostrarle con claridad a la sociedad que quiere, puede y tiene los recursos para hacerlo, será muy difícil creerle que sí podrá contener la capacidad depredatoria de la industria minera, por citar un ejemplo de moda.
Es que en el caso del Río Chubut, que tiene los ojos de miles de personas encima cotidianamente, su conducta fue mentir durante semanas, hasta que la dimensión de la crisis lo forzó a admitir que la contaminación no era una sensación, sino una realidad.
LA FISCALIA DE RAWSON, por su parte, ya ha comenzado con la faz previa a la apertura de una investigación penal para determinar las responsabilidades de los funcionarios, citando a testigos que puedan aportar datos que permitan fundamentar con certeza el comienzo de un proceso en los Tribunales.
Por eso, la convocatoria a los intendentes para armar el Comité de Cuenca del Río Chubut puede estar llegando con retraso, ante la dinámica propia que tomó el desarrollo de una crisis que amaga con convertirse en un test inesperado para la Administración.
ARTERO AMAGO CON IR A LOS TRIBUNALES para demandar allí la solución a un problema que puede ocasionarle un costo político relativamente alto en la temporada veraniega, cuando el agua falte no sólo en Rawson sino en la hiperpoblada Playa Unión, donde confluyen miles de trelewenses que vendrán “calientes” desde sus propias casas por esa causa, sólo para encontrarse con que en sus días de descanso tampoco podrán esquivarle a la escasez del agua en sus canillas.
EL ABRUPTO CORRIMIENTO DEL FPV “ORIGINAL” hacia el buzzismo, bien podría haber dejado sin representación a un porcentaje difícil de estimar de sus votantes en aquel equívoco 20 de marzo del 2012, determinar hacia dónde irán ahora esos sufragios es uno de los interrogantes que circulan por la política chubutense en estos días.
Por eso, algunos imaginativos se han dado a la reanimación forzosa del ProVeCh, cuyo líder, Miguel Castro, se reivindicó como uno de los primeros kirchneristas.
Castro –como Eliceche y Buzzi-, es otro de los emergentes del curioso fenómeno del “panquequismo” que afecta la construcción de los procesos políticos en Chubut, ya que antes fue radical, después dasnevista y ahora, primer kirchnerista, lo que parece un bocadito difícil de digerir para el electorado, por más acostumbrados a la digestión de sapos que puedan estar los votantes.
LA OPCION PARA GANAR ES DIVIDIR en dos y si se puede en tres a la oposición, dicen los estrategas del kirchnerismo en la Provincia. Con ese logro, imaginan, pueden quedarse con las dos bancas que pondrá en juego en el 2013.
En ese proyecto, topan con su fantasma más temido: la sombra activa del ex – Gobernador, Mario Das Neves, que no les desmiente que la peor astilla es la del mismo palo.
“Si perdieran 5 puntos entre los errores propios y un eventual desgaste del Gobierno Nacional, por poco pero les ganamos”, se esperanzan en el Modelo Chubut.
“Hay que reforzar a Buzzi. Si nos resta 5 puntos, podemos perder”, confesó en esa misma línea de análisis un alto dirigente del Frente Para la Victoria.
Como se ve, con las cartas sobre la mesa todo dependerá del pulso de los jugadores en los próximos meses.





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