Hay menos delitos pero crece la violencia hacia las víctimas

Lo reveló un estudio de la Dirección de Estadísticas y Censos que evaluó el período 2001-2011 en Neuquén. La tasa cayó de 568 a 496 delitos cada 10 mil habitantes, aunque subió el nivel de agresividad.
“Alguien tiene que hacer algo porque nos roban y nos matan cuando quieren”. El reclamo lo hizo un oyente a través del contestador de una radio local a principio de semana y le ponía voz a una sensación que crece en la población: el delito avanza sin pausa. Sin embargo, al menos en el territorio neuquino, las estadísticas oficiales contradicen el planteo del hombre: la tasa de delincuencia tocó el nivel más bajo de la última década, con 496 delitos denunciados cada 10 mil habitantes, un 14 por ciento menos que en 2001, cuando el indicador era de 568.

La caída de los números se registró en general, con la particularidad de que ocho de cada diez hechos tuvieron como blanco la propiedad. Y en un contexto donde, en el transcurso de la década, la provincia y la capital en especial experimentaron cambios que la convirtieron en un blanco atractivo para el delito, en gran medida por el impacto económico de la actividad hidrocarburífera en todos los sectores.

Ahora, ¿por qué la sensación y la estadística sobre la delincuencia se contraponen como caras de una misma moneda? Parte de la explicación parece estar en que, a pesar de la baja, creció el uso de armas y los delitos son cada vez más violentos. En este aspecto, coinciden los números oficiales, el jefe de la Policía, Raúl Laserna, y el vocal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Guillermo Labate.

En el ámbito nacional, jueces de la Corte Suprema de la Nación y hasta la Presidenta de la Nación plantearon que la inseguridad está sobredimensionada por los medios de comunicación (ver aparte).

Y de acuerdo a la última medición de la "sensación de inseguridad" en el país, ocho de cada diez personas temen ser víctimas de algún delito (ver aparte).

En Neuquén fueron denunciados 27.611 hechos en 2001 contra 28.440 de 2011, lo que representó un incremento del 3 por ciento. Sin embargo, con un crecimiento poblacional en el medio del 16 por ciento en el transcurso de la década, la tasa de delincuencia cayó de 567,2 delitos cada diez mil personas en 2001 a 495,5 en 2011.

El informe

Las estadísticas son parte del informe “Aspectos de la delincuencia en la provincia de Neuquén 2001-2011”, que fue realizado por la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos, con información de la Asesoría de Planeamiento de la Policía. El estudio tomó los delitos en los que intervino la fuerza, por lo cual quedaron excluidos aquellos que las víctimas no denunciaron y que conforman la denominada “cifra negra” que no figura en los registros oficiales.

Según la Policía, la disminución de la tasa está relacionada con el crecimiento de la planta de efectivos de la fuerza, lo que se tradujo en más prevención. En 2001 había 3.800 efectivos en toda la provincia y 5.700 en 2011, de acuerdo a los números oficiales. “Se avanzó en el combate del delito, no sólo con la incorporación de más hombres y mujeres, sino también porque hubo mayor equipamiento y más tecnología y capacitación. Todo esto permitió reducir la tasa”, remarcó Laserna en declaraciones a La Mañana de Neuquén. Y puntualizó que “es difícil medir la sensación de inseguridad, pero lo cierto es que tenemos hechos cada vez más violentos. Esto tiene que ver con cuestiones sociales, pero lo cierto es que las cosas se resuelven en forma extrema, un mecanismo al que apelan incluso las personas sin antecedentes”.

Para Labate, ex juez federal y actual miembro de la sala penal del TSJ, el creciente grado de violencia puede estar vinculado al uso de drogas y alcohol de parte de los delincuentes. "Hay un amedrentamiento total de la víctima", aseguró (ver parte).

Más allá de los delitos, ¿qué pasó con el escenario sobre el que ocurrieron durante la última década? "Hubo una mutación", aseguran los encargados de prevenirlo. La capital pasó a concentrar un movimiento económico de gran relevancia para la Patagonia, impulsada por el buen momento del crudo y efecto dominó que la actividad produce sobre los demás rubros, además de las arcas estatales.

"Los petroleros cobran bien, el Estado no tiene problema y paga en término, llegaron cadenas supermercados, electrodomésticos y marcas de ropa, además de todos los bancos”, relató una de las fuentes consultadas. “Esto pasa por un sólo motivo: hay plata, y donde está plata van los delincuentes. Algunos llegan en bandas desde afuera que operan un tiempo y se van, y otros decidieron quedarse".

Aquellos que se quedan en la capital, cuentan con una ventaja: como está compuesta por una población que en gran medida es de afuera, es más fácil "camuflarse", algo a lo que contribuye el número de barrios y tomas nuevas. Además, la capital y la provincia en general ofrecen caminos y transportes en todas las direcciones en caso de tener que escapar.

Los delitos más denunciados fueron los que atentaron contra la propiedad, que contemplan los robos, hurtos, estafas, extorsiones, usurpaciones, usuras, daños y quiebras. Y dentro de estos, los robos y hurtos representaron el porcentaje más elevado.

Lo que surgió en este segmento es que cada vez hay un grado mayor de violencia, sostenido en el creciente uso de armas de parte los delincuentes. El número de víctimas que sufrieron este tipo de hechos se duplicó entre 2001 y 2011.

Lejos, en el segundo lugar del ranking, quedaron aquellos contra las personas. Incluyen los homicidios, lesiones en el cuerpo o la salud, homicidios o lesiones en riña, abusos de armas y abandono de personas.

En el tercer lugar, contra la libertad: acciones a través de las cuales se afecta la libertad individual (servidumbre, privación ilegítima y secuestros, además de violación de domicilio, violación de secretos contra la libertad de trabajo y asociación, entre otros). Y, en el cuarto, la categoría “otros”, que agrupa los cometidos contra el honor, la tranquilidad pública, los juegos prohibidos, el estado civil y el orden constitucional, entre otros.

El último lugar le corresponde a los delitos contra la integridad sexual.

El informe no incluyó la estadística de la primera parte de 2012, que muestran un alza en los homicidios del 50 por ciento en esta ciudad.

La suba, según la Policía, está vinculada en forma directa con los enfrentamientos que se dieron en barrios del Oeste entre miembros de bandas delictivas.

La inseguridad y los medios

Neuquén > ¿La inseguridad en el país está sobredimensionada por el accionar de los medios de comunicación?

Para los jueces de la Corte Suprema de la Nación, Eugenio Zaffaroni y Carmen Argibay, la respuesta es sí.

La inseguridad “es exagerada e inflada por los medios de comunicación”, ha dicho Argibay tiempo atrás a los medios.

Para Zaffaroni, lo que existe es la “criminología mediática”. ¿Qué es? “Es la realidad que construyen los medios”. Y fue más allá: dijo que esta construcción “requiere enemigos y una realidad en la que se señale a un grupo”.

En sintonía con los jueces, la presidenta Cristina Fernández, señaló en más de una ocasión que los medios “atemorizan” con la cobertura de hechos delictivos “en lugar de informar”.

El último test a la "sensación"

Neuquén > En los últimos años y desde diversos ámbitos, comenzó a medirse la denominada "sensación de inseguridad".

Uno de los últimos estudios difundidos sobre el tema, fue el realizado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Lo publicó el diario porteño La Nación el jueves último.

El resultado reveló que ocho de cada diez personas siente miedo a ser víctima de un delito, y casi el 30 por ciento dijo que lo sufrió en 2011.

El estudio se hizo en la región metropolitana de Buenos Aires y 17 ciudades del país, en 5.712 hogares.

Un aspecto que se midió fue el temor de las personas a ser víctimas de un delito en la vivienda propia. El resultado fue que el miedo es mayor en las villas o asentamientos (55,5 por ciento), que en las viviendas de nivel socieconómico bajo (47,8 por ciento); y que en los niveles medios (35,1 por ciento).

"A pesar de que los sectores más carenciados son los que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad real o sustantiva frente a la delincuencia, ya que la mayoría de las veces la sufren en su ámbito residencial, son los de la escala socieconómica más alta (...) los que continúan registrando una mayor tasa de delito", señaló el estudio de la UCA.

"Ahora es total el amedrentamiento"

Neuquén > "Ahora la violencia es absoluta y el amedrentamiento hacia la víctima es total. Puede que tenga que ver con una forma contundente de acción, para no darle tiempo a la víctima, y puede además que tenga que ver con el consumo de alcohol y drogas de parte de los delincuentes", afirmó el vocal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Guillermo Labate. De esta forma, deslizó una explicación de por qué los delitos son cada vez más violentos en esta provincia.

Hay jueces de la Corte que plantearon que los medios sobredimensionan la inseguridad ¿Usted cree que es así?

Lo de la sensación de inseguridad es un elemento muy subjetivo, sobre qué siente cada uno ante determinado hecho. Más que sensación yo diría que hay conmoción por la violencia de algunos casos y que es algo que antes no se veía. Pero según la historia personal de cada uno, puede ser mayor o menor el grado de shock que se tenga ante un determinado hecho.

Las estadísticas dicen que el delito disminuyó en Neuquén ¿La Justicia advierte lo mismo?

Hay muchos delitos que la gente no denuncia porque se hartó de la ineficacia para investigarlos, por ejemplo un robo de bicicleta o de estéreo. A mí me gustaría ver esta merma de los delitos en general, tomando los delitos que son seguramente denunciados, como el robo de autos, que lo más probable es que no haya bajado porque hay un parque automotor mayor.

¿Es más fácil brindar seguridad en Neuquén que en un ciudad como Buenos Aires, por ejemplo?

Totalmente. Pero si los policías custodian Casa de Gobierno mirando para adentro, es otra cosa. Todo está muy encadenado. Nos hablan del estacionamiento medido por ejemplo, pero que los transportes de caudales paren en doble fila, produzcan un estancamiento de autos y expongan a los vecinos a riesgos innecesarios ¿No tiene que ver con la seguridad? ¿No sería más seguro hacer estacionamientos para los transportes de caudales en todos los bancos?

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