Menos el Pro y el ACyS, todos tendrán lugar en la interna K

Ya se va configurando cómo será la interna peronista en los principales distritos bonaerenses. La intención de la Casa Rosada choca con la realidad de distintos municipios
Néstor Kirchner lo dejó claro en la reunión que tuvo con los diputados del bloque oficialista: para el año que viene hay que sumar a todos a la interna. “Los únicos límites son el Pro y el Acuerdo Cívico, después entra todo”, afirmó. Y hasta potenció la Concertación Plural “en aquellos distritos donde funcionó, como Olavarría o Junín”.

La apuesta cuaja en esas comunas, pero se complica en los distritos del Conurbano, donde los jefes comunales suelen alambrar el partido para acaparar el voto. La prueba fue la interna del PJ de 2008, donde ninguno permitió a un rival luchar por el sello del partido.

La apertura de Kirchner tiene como objetivo bajar la dependencia de los caciques para ganar la elección general. Sus últimos movimientos dan cuenta de la idea de reforzar el poder que rodea a esos intendentes: su reunión con los diputados bonaerenses, el padrinazgo a una liga de concejales y la recepción al intendente de Tigre, Sergio Massa, con pretensiones blanqueadas de suceder a Daniel Scioli, grafican ese escenario.

Pero no sólo Eduardo Duhalde y el resto de los peronistas díscolos se ven complicados con esa interna: muchos temen una derrota y no quieren saber nada con regalarles casilleros de la lista de candidatos a piqueteros o sindicalistas, lo que sería el mejor de los escenarios.

Uno que no la tiene fácil es el lomense Martín Insaurralde, que asumió el año pasado en reemplazo del renunciado Jorge Rossi. No tendrá forma de esquivar una contienda con Fernando Navarro, del Movimiento Evita y, tal vez, alguien cercano al jefe de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (ex Comfer), Gabriel Mariotto.

Las primarias serán inevitables y ya todos hacen cuentas. Sin Balestrini, en La Matanza ya no habrá quien exija lista única. Y se anotan varios: el diputado nacional Rubén Ledesma y el ex empresario frigorífico Ricardo Bruzzese ya pusieron primera.

Lentamente, Kirchner comenzó a cooptar a dirigentes que en 2009 se mudaron a Unión-Pro por no lograr lugares tentadores en las listas oficiales y no les fue mal. Luis Martinelli, de Tres de Febrero, ya tiene un cargo en el ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Será un contrapeso de su intendente, Hugo Curto.

También podría desembarcar en el Gobierno un dirigente de Moreno para frenar el avance de la concejala vecinalista Claudia Assef, vinculada al Pro. El intendente Andrés Arregui es uno de los pocos que podría tirar la toalla.

¿Habrá muchos candidatos en Quilmes? Difícil que Aníbal Fernández, hoy aliado del intendente Eduardo “Barba” Gutiérrez, no quiera mover alguna pieza. El director del Renar, Andrés Meiszner, es su candidato.

Avellaneda puede traer sorpresas. Mientras que el ex intendente y hoy ministro de Desarrollo Social, Baldomero “Cacho” Alvarez, sueña con la vicegobernación, nunca se fue del kirchnerismo el ex diputado Rubén “Cholo” García, jefe de los empleados municipales de Avellaneda y, sobre todo, enemigo del jefe comunal.

La zona norte da que hablar. Vicente López medirá al intendente Enrique García, todavía radical K, con el funcionario sciolista Guido Lorenzino. Los espera en la general Jorge Macri, diputado provincial del Pro. Y el interior tendrá sus peleas: Junín, con sindicalistas y peronistas retornados; Trenque Lauquen, con el intendente radical K Jorge Barrachia decidiendo su futuro; y Bahía Blanca con Dámaso Larraburu intentanto digitar al jefe comunal Cristian Breitenstein sobre si conviene seguir mostrándose diferentes a la Casa Rosada. El platense Pablo Bruera, otro díscolo confeso hasta hace meses, también tendrá lugar en las primarias.

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