El kirchnerismo impulsa a Pérez, y la UCR, a Iglesias, que pide cortar boleta
Aquí nada parece definido de antemano. La locomotora de votos presidenciales puede empujar decisivamente a Francisco Pérez. Para el radical Roberto Iglesias sus chances pasan por conseguir el corte de esa cadena de transmisión de energía electoral. Abroquelarse en el Frente para la Victoria fue la apuesta de uno. Romper la simbiosis entre candidatos oficialistas, la del otro.
Las elecciones primarias determinaron las estrategias de campaña. La Presidenta obtuvo en esta provincia 447.972 votos. La eligió casi la mitad de las personas que se acercaron a las urnas. Ganó en todos los distritos. Ricardo Alfonsín sumó 113.769 sufragios. Unas 80.000 voluntades menos que las aportantes a la lista de Alberto Rodríguez Saá. Ese cercano antecedente da ventaja, por arrastre, a Pérez.
La UCR local llamó, entonces, a cortar la boleta. Enfocó en ese punto el tramo final de la campaña. Se apoyó en sondeos que marcaron hasta último momento una ventaja de Iglesias si la resolución fuera en entrevero directo con Pérez. Pero está Cristina Kirchner.
La suerte estará sellada si sus votantes, en especial los independientes, colocan la boleta entera que arrastrará no sólo a la fórmula para gobernador, sino también a los candidatos a diputados nacionales, legisladores provinciales, intendentes y concejales.
Además del dueto principal, compite aquí por la gobernación el periodista Luis Rosales, que a partir del Partido Demócrata espera obtener un envión de la alianza con Rodríguez Saá -con cierta gravedad política propia aquí por la cercanía de San Luis- y Pro.
Los aspirantes a la gobernación se completan con Oscar Santarelli (Frente Amplio Progresista), Daniel Goido (Unión Popular), Carlos Ordóñez (Nueva Izquierda-Proyecto Sur) y el joven Nicolás del Caño, de 31 años (Frente de Izquierda).
Referentes de las dos coaliciones mayoritarias reconocen que el empuje presidencial condicionó esta elección. Fue, en definitiva, un acierto de Jaque mantener adherida al calendario nacional a la disputa por su reemplazo. Pérez, un abogado de 44 años, fue su ministro de Obras Públicas.
Iglesias, ingeniero de 60 años, fue gobernador entre 1999 y 2003. En Mendoza no está permitida la reelección de autoridades.
Jaque ganó en 2007 también con el espaldarazo anímico del kirchnerismo. Alcanzó el 37%, frente al 28% opositor. Los números sirven para exhibir que la provincia es permeable al humor político dominante en la Argentina. En 2009 el efecto Julio Cobos se hizo sentir fuerte: 46% para su frente electoral contra el 23% del FPV. Por entonces, el vicepresidente era el político con mejor proyección en el país. Más en su provincia, claro.
EL DESTINO DEL VICEPRESIDENTE
Hoy Cobos piensa en el día después. Estuvo al lado de Iglesias en el cierre de campaña. El candidato a vicegobernador, Juan Carlos Jaliff, ocupó ese puesto durante la gobernación del hombre del voto no positivo. Cobos no quiso postulaciones legislativas. Entendió que está elección necesitaba de un único referente que apuntase al cargo ejecutivo. Y él quería concluir su período como vicepresidente.
Era esa una meta que se autoimpuso, como lo hace cuando corre maratones. Volverá al trabajo como ingeniero. Ya hizo los cálculos de materiales para la construcción del dúplex aquí, que será la apertura de su regreso a la actividad privada. Tres universidades mendocinas tientan su retorno también a las clases. Por un tiempo, para Cobos la política estará dentro del comité nacional de la UCR.
Mientras el vicepresidente piensa en el traspaso prolijo de sus funciones, Pérez e Iglesias se encuentran en una carrera pareja en los sondeos. Pero no hay muchos antecedentes de cortes elevados de boletas. La UCR pidió permiso a la justicia electoral para colocar tijeras en los cuartos oscuros. No concedieron ese deseo. El corte o no quedó en manos de los votantes.







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