Del 13 al 15 de octubre se realizará la reunión anual del Grupo Mundial de Comercio del Vino. Argentina, a cargo de la presidencia, invitará a China, Japón e integrantes del Mercosur.
Quedó agendado entre el 13 y 15 de octubre próximo y, según expuso la delegación argentina, se invitará a participar a China, Japón, Hong Kong y a los países del Mercosur.
Los representantes del sector, encabezados por el presidente del INV, Guillermo García, adelantaron que desde el país "se desarrollarán gestiones para invitar a participar" a los países mencionados. Ambas novedades, más allá de una extensa lista de temas tratados, fueron las principales conclusiones que dejó la asamblea en la capital belga.
Una semana antes, la delegación integrada por José Luis Lanzarini, presidente del Fondo Vitivinícola; Carlos Parera, director del INTA Mendoza, académicos de la Facultad de Ciencias Agrarias y los funcionarios del INV Claudia Quini (del área científico-técnica) y Raúl Guiñazú (Fiscalización), habían expuesto algunos temas ante sus pares de 32 Estados miembros presentes.
Los más destacados: la experiencia de lograr equilibrio en el mercado de vinos mediante la diversificación con la elaboración de mosto y la revisión de las prácticas enológicas vigentes.
Qué se discutió en la OIV
El periplo, iniciado hace quince días en París con la OIV (Oficina Internacional de la Vid y el vino) planteó algunos ítems de cuya discusión participó la misión argentina. Uno de ellos fue la posibilidad de admitir a India como miembro pleno de la organización: el país asiático quiere insertarse como productor de uvas de mesa, lo que será evaluado en la próxima Asamblea General.
Antes de reunirse con el embajador argentino ante la UE, Jorge Remes Lenicov, para analizar la situación de los vinos argentinos ante la inminente reapertura de las negociaciones interbloque con el Mercosur, García destacó avances. Argentina, por ejemplo, fue el único miembro de los 43 que "hizo los deberes" de relevar sus prácticas enológicas usuales a pedido de la OIV.
Por otra parte, se acordó estudiar "criterios para establecer método de determinación y nivel de detección de la pimaricina". Es un tema cercano a la industria nacional, que vivió una situación conflictiva con el mercado alemán hace algunos meses tras la detección de rastros de un antibiótico.
Otros ítems en cambio no obtuvieron consensos necesarios, como desalcoholización (permitida sólo debajo de los 8,5°) y reconocimiento de los vinos biológicos, cuya discusión seguirá.
En cuanto a las perspectivas del mercado mundial de vinos, los números negativos, sobre todo en Europa, derivaron en la conclusión de que existe "un delicado equilibrio entre la producción y el consumo mundial".
De Bruselas a Mendoza
Certificaciones, límites para residuos de pesticidas, acuerdo de etiquetado y también prácticas enológicas fueron los puntos destacados que se trataron, con presencia argentina, durante la segunda semana junto a miembros del Grupo Mundial.
Tal vez el llamado "memorándum de entendimiento" (una suerte de acuerdo sobre certificaciones en base a reglas de la OMC al que deben adherir los países productores) dividió las aguas. Con dudas de Chile y Canadá, Argentina propuso definir un documento para la reunión de Mendoza.
El del etiquetado es otro acuerdo difícil entre los países que sigue dilatándose y al parecer también entrará en la agenda del encuentro en nuestra provincia. En realidad, está dividido en dos fases: a la primera sólo adhirió Chile, mientras el resto se divide entre los rezagados (EEUU y Australia, en tren de "aprobaciones previas"), y los que, como Sudáfrica y Argentina, esperan el visto bueno del Congreso.
Sin embargo, la fase II del Acuerdo de Etiquetado parece ser la más sensible. De la reunión anterior en Sudáfrica se convino una armonización y "aceptación mutua" de los requisitos, lo que tampoco se logró en Bruselas.
Los requisitos apuntan a la indicación de menciones complementarias como son variedad única, variedad múltiple, año de cosecha y origen.
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