Es porque la provincia recibe más por coparticipación que en forma discrecional. La diferencia llegaría a $150 millones.
Sin embargo, la Nación ya advirtió que si la iniciativa opositora sale del Congreso, el Tesoro mermará las transferencias discrecionales -no automáticas- que envía a las provincias para recuperar los $ 10.000 millones en juego y no desfinanciarse.
En este esquema, Mendoza y otras 12 provincias saldrían ganando si prospera la propuesta de la oposición, 4 distritos no tendrían cambios en su situación fiscal, como Córdoba o la Ciudad de Buenos Aires, y 7 perderían mucho dinero, como Buenos Aires y Santa Cruz.
Los datos surgen de un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que dirige el cordobés Nadin Argañaraz. El documento compara lo que cada provincia recibe por las transferencias automáticas de recursos (en base al índice de coparticipación secundaria) y lo que percibieron, en promedio, durante los últimos cinco años por medio de las transferencias no automáticas o discrecionales desde la Nación (recursos corrientes y de capital).
Mendoza tiene un coeficiente de coparticipación secundaria del 4,1% y ha percibido durante el último lustro un 2,6% de la torta de recursos discrecionales que la Nación envía al conjunto de los distritos. La diferencia entre ambos porcentajes es positiva para la provincia en 1,5 puntos porcentuales.
Si la Nación cede $ 10.000 millones a las provincias por los cambios al impuesto al cheque y decide recuperarlos recortando proporcionalmente las transferencias no automáticas, Mendoza saldría ganando, ya que tendría unos $ 150 millones más que ahora.
La cuenta es así: la provincia debería recibir $ 410 millones en base a la nueva coparticipación del impuesto al cheque y resignar $ 260 millones si Cristina decide recuperar los fondos para no desfinanciar al Tesoro.
El informe del Iaraf sólo contempla la relación que hay entre los recursos que llegan a las provincias de manera automática, según el índice de coparticipación secundaria, respecto a las transferencias corrientes y de capital que hace la Nación.
Es decir el dinero para el pago de servicios, salarios y obras públicas de ejecución provincial. No tiene en cuenta, debido a la escasa y confusa información oficial, las obras que la Nación ejecuta en cada provincia y son de carácter nacional. Tampoco consideró el financiamiento de las deudas que los distritos tienen con el Tesoro nacional que se instrumenta a través del Programa de Asistencia Financiera (PAF).
La provincia que más pierde si se coparticipa totalmente el impuesto al cheque y la Nación reduce las transferencias discrecionales es Buenos Aires. Esto es así porque su índice de coparticipación secundaria es del 20,7% y su participación en las transferencias no automáticas es del 28,5%.
Es decir que perdería 7,8 puntos de participación a la hora de repartir los $ 10.000 millones en juego ($ 780 millones). Otras provincias perjudicadas son Santa Cruz, La Rioja, Jujuy, San Juan, Misiones y Chaco.
La que más ganaría si avanza la embestida "federal" de la oposición es Santa Fe; recibiría un 3,3% más, es decir $ 330 millones. La siguen Corrientes, Catamarca, San Luis y Mendoza.
Pero hay cuatro distritos que no sufrirían fluctuaciones si se coparticipa el impuesto al cheque plenamente y la Nación reduce proporcionalmente el envío de fondos discrecionales a las provincias. Córdoba tiene un índice de coparticipación del 8,5% y una participación en la distribución de las transferencias no automáticas idéntica. Lo mismo sucede con la Ciudad de Buenos Aires, Chubut y La Pampa.
Según Argarañaz, el informe del instituto que preside ayuda a entender la postura que los gobernadores han tomado en esta pelea. Es el caso del alineamiento con la Nación de Daniel Scioli o el sanjuanino José Luis Gioja, quienes comandan distritos que se perjudicarían si se coparticipa totalmente el impuesto al cheque.
También se entiende la postura intermedia del cordobés Juan Schiaretti, quien pidió no desfinanciar a la Nación pero reclama más transferencias a los distritos.
El caso de Celso Jaque, otro de los aliados más firmes de la Casa Rosada, no sería fácil de comprender, ya que Mendoza ganaría $ 150 millones aún si la Nación reduce las transferencias discrecionales.



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