Mendoza, entre las ciudades más ruidosas

Una medición en Patricias Mendocinas y Peatonal arrojó que se superan las máximas recomendadas de contaminación sonora pero no en cuanto a gases de combustión, lo que se atribuye a la renovación del parque automotor. Alerta por partículas en suspensión.
El aire que se respira en Patricias Mendocinas y Peatonal tiene, según una medición que se hizo en marzo, mayor cantidad de partículas en suspensión de lo permitido, mientras los gases producto de la combustión están dentro de los parámetros aceptables.

En cuanto al ruido, los datos arrojan que en las horas pico supera las recomendaciones. Se trata de un control de calidad del aire que realizó la Dirección de Protección Ambiental y que replicará en distintos puntos del microcentro.

Entre el 7 y el 9 de marzo se ubicó en esa transitada esquina (frente a la Legislatura) un móvil para registrar la cantidad de partículas en suspensión, la concentración de gases por la combustión y el nivel de ruido.

El monitoreo fue realizado en forma conjunta por la Dirección de Estudios Tecnológicos y de Investigación (de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo) y la Dirección de Protección Ambiental.

El director de la DPA, Edgardo Martín, explicó que este tipo de controles se ha practicado en el pasado pero sin continuidad. Ahora se han propuesto hacerlos en forma sistemática en distintos puntos del microcentro -luego se extenderán a otros lugares- para tener datos que les permitan diseñar un mapa de calidad del aire.

Cuando cuenten con este panorama, la idea es adoptar medidas correctivas o preventivas, en conjunto con el municipio y otros organismos que intervengan.

Gases de combustión

El primer control se hizo en días laborables (de miércoles a viernes), de 8 a 15, y luego se calculó un promedio que se comparó con los valores máximos admitidos por la ley provincial 5.100 de calidad de aire.

Para los gases producto de la combustión, la concentración de dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, ozono y monóxido de carbono, la medición se encuentra por debajo de las cifras de guía. Martín consideró que esto se debe en gran medida a la renovación del parque automotor.

Enrique Puliafito, miembro del Grupo de Estudio de la Atmósfera y el Ambiente (de la Facultad de Ingeniería de la UTN), señaló que los valores se han mantenido en el tiempo desde los ?80 y ?90 hasta la década 2000-2010.

Esto, pese a que se ha incrementado considerablemente el parque automotor, pero gracias a que se han renovado los vehículos y mejorado los combustibles. "Ha habido una solución más tecnológica que de planificación", señaló y advirtió que si la renovación vehicular no se mantiene, la situación cambiará.

Eduardo Sosa, de Oikos, recordó que en los ?90 se daba a conocer todos los días el Índice de Calidad Ambiental, tal como marca la ley, pero que después se dejó de hacer.

Partículas y ruidos

Los números no son tan auspiciosos cuando se trata de la presencia de material particulado en suspensión. La medición registra la cantidad de partículas de un tamaño menor a las 10 micras (una micra es la milésima parte de un milímetro) por m3 de aire.

Como este contaminante no está contemplado en la legislación provincial, se tomaron como referencia valores de la Organización Mundial de la Salud, que fija como máximo permitido 50 microgramos de media para 24 horas. El promedio de lo encontrado en Peatonal y Patricias fue de 212 microgramos el miércoles, 192 el jueves y 117 el viernes.

Las partículas en suspensión incluyen desde polvo y polen, a carbón u hollín y químicos (sulfatos, nitratos, amoníaco). Un informe de la OMS de 2011 indica que la exposición crónica a ellas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de cáncer de pulmón.

Edgardo Martín indicó que estos valores superan las cifras que se toman de guía, pero que también se debe tener en cuenta que su presencia varía mucho de acuerdo a las condiciones del tiempo -como si sopla viento o llueve- y los horarios, ya que se asientan por la noche y vuelven a estar en suspensión cuando comienza el movimiento de personas y autos.

Puliafito destacó que para medir la presencia de material particulado se utilizan distintos parámetros y que hay países que ya han optado por registrar las más finas, menores de 2,5 micras, ya que son las que llegan hasta los bronquios y pueden pasar directamente al torrente sanguíneo. La DPA, en cambio, está midiendo las que llegan a las 10 micras.

El nivel de ruido tampoco es el mejor, ya que alrededor de las 9 se llegó a los 76 decibeles y a las 13, a los 74.

Puliafito señaló que se considera que el ruido ambiental no debe superar los 45 decibeles, pero al mismo tiempo subrayó que lo fundamental es que esta marca baje considerablemente en las horas de descanso, para que no se produzcan los efectos fisiológicos y psicológicos asociados a la contaminación sonora (estrés, fatiga, ansiedad).

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