Los mendocinos que sobrevivieron al crucero Belgrano

Oscar Alvarado y Armando Guevara recordaron las horas de angustia que se vivieron en el salvaje hundimiento durante la Guerra de Malvinas.
Oscar Ramón Alvarado y Armando Guevara son dos de los ocho sobrevivientes mendocinos del ataque al crucero General Manuel Belgrano, torpedeado y hundido por el submarino inglés Conqueror en la tarde del 2 de mayo de 1982.

Los dos compañeros de armas participaron ayer del homenaje que la unión vecinal del barrio Antártida Argentina, en el corazón del distrito Belgrano, y la Municipalidad de Guaymallén, realizaron al cumplirse 30 años del hundimiento de la nave durante la Guerra de las Malvinas. En esa artera acción murieron 323 de los 1.093 tripulantes a bordo. Los 770 restantes se salvaron en 12 balsas que localizó recién al día siguiente a la tarde, tras 9 horas de búsqueda, un avión Neptune 2P11. Doscientos de los muertos tenían entre 18 y 20 años.

Oscar, maquinista de calderas, estaba a unos 40 metros del sitio del impacto de uno de los tres torpedos que disparó la nave británica. Se encontraba entregando la guardia del sector en el que estaba destinado. "Las cosas que pasan por la mente son infinitas, la película de la vida de uno transcurre en segundos", narró este hombre de 61 años, al rememorar los primeros instantes después que el barco fue alcanzado. Tenía entonces 31 años.

"Lógicamente cada uno de nosotros pensamos en ese momento que había posibilidades de morir y que teníamos los minutos contados para evacuar el barco".

Su relato continúa: "El buque quedó totalmente a oscuras y paralizado. Por suerte, tenía mi linterna y pude iluminar la escena. Toda la guardia salió completa; caminamos tomados de la camisa hacia la cubierta principal y de ahí cada uno enfiló a la balsa que tenía asignada, donde nos ubicamos. La mía tenía capacidad para 22 y éramos 18, llevando un compañero quemado con vapor y otro fracturado". Luego esperaron muchas horas para ascender a los barcos que los rescataron. Soportaron temperaturas muy bajas, vientos de hasta 100 km por hora y olas de 10 metros de altura.

En aquella época, Alvarado tenía unos días de embarcado en la nave de guerra. Antes había prestado servicios a bordo del crucero 9 de Julio, gemelo del Belgrano.

Afeitado a medias

En tanto, Armando Guevara, el otro ex combatiente presente en el acto de homenaje, estaba destinado a la cocina de oficiales.

Se había levantado de un descanso programado y se disponía a tomar su puesto cuando ocurrió la agresión. "Me estaba afeitando -cuenta- y en ese momento (16.02) se produjo una gran explosión, seguida del cese de la energía y la iluminación. ?Se pinchó la cubierta', pensé en ese momento".

Pero era el resultado del primero de los tres torpedos MK-8 lanzados por el Conqueror desde una distancia de 5 km aproximadamente (aunque solo los 2 primeros dieron en el blanco, el tercero golpeó en el casco del Bouchard sin explotar).

Lo que hizo entonces el cocinero, hoy habitante de Buena Nueva, fue ponerse el salvavidas y junto con otros integrantes del área en la que trabajaba fue hacia popa, en búsqueda de las balsas, como lo indicaba el rol de evacuación. Como la que le correspondía a él ya había sido arrojada al mar, tuvo que tirarse a las frías aguas y en pocos minutos estuvo a bordo de la frágil embarcación.

"No vi muertos a mi alrededor, pero sí heridos", agregó. Sin embargo, cuatro de sus compañeros perdieron la vida ese día, uno de ellos un cabo principal al que iba a despertar luego de higienizarse, pero al que no pudo llegar por el caos que se produjo tras el primer estallido. "Su recuerdo no me abandona, pienso en él, en su familia", confesó.

Sobre sus sensaciones, dijo que no sintió miedo ni se turbó en esos difíciles instantes de la evacuación. Su único hijo le sigue sus pasos en la Armada Argentina, como cabo primero.

Además de los tripulantes del Belgrano, estuvieron ayer en el emotivo acto familiares de inmolados en el hundimiento, como Esther Villegas y Mariela Bedini, esposa e hija -respectivamente- de Juan Domingo Bedini (33, cabo artillero); Luis Moyano, hermano de Sergio Daniel Moyano (18, cocinero), y Edith Alfaro, hermana de Miguel Alberto Alfaro (21, camarero). También asistieron a la ceremonia el delegado naval en Mendoza, capitán de navío Guillermo Escorihuela; miembros de la Asociación de ex Combatientes de Malvinas; el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, y el presidente de la unión vecinal barrial, Héctor Antinori.

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