El dato surge de la Obra Social de los Empleados Públicos. Desde OSEP indican que de los 365 mil afiliados que tienen registrados, 30 por ciento tiene la afección y la mitad de estos no lo sabe. Cómo prevenir.
El peligro de esta enfermedad, que es silenciosa, está en que afecta directamente a los órganos más sensibles del organismo y con el paso del tiempo va deteriorando las arterias, que se vuelven rígidas; lo mismo sucede con los tejidos cardíacos. Pablo Ferrán, director de Atención Primaria y Promoción de OSEP, explicó que esta patología está presente tanto en hombres como en mujeres, a partir de los 40 años.
"Vemos que desde la cuarta década de la vida, tanto hombres como mujeres presentan hipertensión arterial. También hay un pico en mayores de 60 años, pero aquí hay que tener en cuenta que se suma el factor edad", manifestó Ferrán. Para prevenir, la OSEP lleva adelante la campaña de prevención "Sal menos, sal más" en toda la geografía provincial.
A la hipertensión arterial se la denomina "asesino silencioso" -según publica en su edición web, la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos- porque no presenta ningún síntoma y puede causar enfermedades serias en caso de no controlarla, como patologías cardiovasculares y renales.
Se considera presión arterial normal cuando el tensiómetro registra 130/80; ya que cuando éste asciende a 140/90 se está ante un cuadro de hipertensión arterial. "Es muy importante que aquella persona que es diagnosticada como hipertensa controle su presión entre una y dos veces por semana", señalaron desde la OSEP.
Las guías para diagnosticar la hipertensión han cambiado en los últimos años. Una presión sanguínea sistólica (representada por el número mayor) de entre 120 y 140 y una diastólica (representada por el número menor) de entre 80 y 90 se considera pre-hipertensión. Esto significa que estas personas tienen un riesgo más alto de desarrollar la afección.
Las complicaciones
Según explicó Orlando Caruso, jefe del Departamento del Centro de Enfermedades Cardiovasculares del Hospital Central, las complicaciones más significativas de la hipertensión son las cardiovasculares y renales.
"Hay que tener claro que la hipertensión puede dañar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Es decir, puede hacer que los vasos se agranden y se debiliten. Y con el paso del tiempo, y sin tratamiento, otras arterias se vuelven más estrechas por la acumulación en su interior de colesterol. Entonces, el engrosamiento de los músculos de las arterias producida por la presión arterial alta también puede causar disminución del calibre", enfatizó Caruso.
Además se estrechan los vasos que llevan sangre al cerebro y se puede producir un Accidente Cerebro-Vascular (ACV). Caruso señaló que el riñón sufre con la hipertensión; el bloqueo de los vasos en los riñones puede hacer que estos comiencen a trabajar con falencias.
El daño en la visión es otra complicación de la hipertensión arterial. Además, los riesgos de esta afección son más severos si el paciente tiene otras enfermedades, tales como: obesidad, colesterol alto, diabetes, tabaquismo u otras patologías cardiovasculares. Si bien no se conoce la causa exacta de esta enfermedad, las personas que tengan estas dolencias tienen más posibilidades de desarrollar hipertensión.
A la nómina de factores de riesgo se suman: el consumo excesivo de alcohol y el estrés. También aquellos que tengan en sus familias personas con la afección deben controlarse periódicamente.
Alimentos prohibidos
Los alimentos muy ricos en sodio son los que no entran en el menú del hipertenso. Ana Yannelli de Araniti, licenciada en Nutrición y ex decana de la Facultad de Nutrición de la Universidad Maza, indicó que el pan, la manteca y los quesos se anotan en esta lista. Mientras que los que quedan totalmente prohibidos son todos los alimentos conservados o envasados, como las carnes ahumadas o saladas, los fiambres y las salchichas, entre otros.
"El régimen de alimentación para el hipertenso debe tener un valor calórico suficiente, en relación con el peso y su actividad. Hay aderezos que pueden reemplazar la escasa cantidad de sal, por ejemplo, se puede mejorar el sabor de las comidas con: albahaca, laurel, perejil, orégano, canela, vainilla, jugo de limón, vinagre, aceto balsámico, romero, menta, ajo en polvo y pimienta", detalló Yannelli de Araniti.
La profesional señaló que los alimentos muy ricos en sodio tienen de 200 a 1.000 mg. de sodio por cada 100 gramos. "Por lo tanto –completó- un hipertenso tiene que consumir alimentos con bajo contenido de este producto (de entre 1 y 30 mg de sodio por cada 100 gramos). En este grupo se ubican: los vegetales frescos (salvo acelga, apio, escarola, espinaca, remolacha y zanahoria), frutas frescas, los cereales y sus derivados, entre otros productos", señaló la ex docente universitaria.
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