Los mendocinos, cada vez más cautos para endeudarse

Según la encuesta de una fundación, más del 60% de los consultados no tomará créditos de aquí a fin de año. Y el 85% cree que la situación es “regular” o “mala”.
Una encuesta de opinión pública hecha a fines de mayo pasado en Mendoza, da cuenta de que un 34% de los encuestados no planea consumir bienes durables en el próximo semestre (sí lo hará un 27%), en tanto que el 38%, “no sabe, no contesta”. Además el 61% asegura que “no tomará deuda” en ese período, es decir, no consumirá a través de algún tipo de crédito, modalidad muchas veces recomendada para comprar productos durables como forma de ahorro.

El estudio afirma también que la mayoría de los consultados (85%) considera que “la situación económica actual es regular o mala”, entre otros puntos contemplados, como las oportunidades laborales o las expectativas para lo que resta de 2012. El trabajo, realizado por la Fundación Ideal, organización especializada en temas económicos y políticos, fue llevado a cabo entre el 23 y el 24 de mayo a un universo de 250 personas, con un error estadístico estimado del 6,2% y un nivel de confiabilidad del 95%.

Economía desacelerada

Si bien hay datos concretos sobre la actividad económica, la que se presenta desacelerada en lo que va del año, es destacable la percepción de la gente sobre el tema.

En ese sentido, el 54,8% de los encuestados percibe que la situación es “regular”, y el 30,6% la considera “mala”, totalizando así, un 85,4% con opinión negativa.

Esto ya empieza a percibirse con claridad a partir de los datos difundidos días atrás por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), según los cuales “las ventas de los comercios minoristas cayeron 6,8% en junio”, al compararlas con el mismo mes del año pasado, pero a la vez, cerraron el primer semestre de 2012 “con una baja de 1,9% interanual”.

“El público se limitó a comprar lo necesario y evitó dejarse tentar por ofertas y promociones”, indicó el informe de la CAME ratificando la tendencia.

“Este es un momento del año en el que el empeoramiento de la economía empieza a ser captado por la población”, indicó Rodrigo González, economista de Ideal, quien a pesar de eso opinó que estos porcentajes “no son tan altos” como los que generó la crisis de fines de 2009, “que duró incluso hasta 2010, cuando ya se había superado”.

Sobre esto, el economista independiente Sebastián Laza entiende que la sensación de la gente tiene asidero en la realidad económica. “La macroeconomía ha desmejorado mucho, luego de las últimas restricciones a las importaciones y al dólar”, señaló el especialista, detallando: “Se observa desaceleración industrial, porque se trabó la industria nacional que depende de insumos importados; nació un dólar paralelo 30% superior al oficial, lo que incrementa la incertidumbre en las empresas, y también se frena el consumo privado, entre otros aspectos”.

“La decisión de consumir o no depende de varios factores”, opinó González, y explicó: “Si las condiciones están dadas, puede haber compra de bienes durables, pero sólo si hay expectativa de ingresos y capacidad de endeudamiento”.

En consecuencia, el especialista advirtió que los datos permiten concluir que los salarios “no crecerán más que la inflación” y con ese escenario, “las personas difícilmente se endeuden”, como responde la mayoría de los encuestados.

Esto tendrá un correlato en la realidad económica. Así lo percibe Sebastián Laza, quien al igual que su colega, también recuerda que “hace ya un año” que viene haciendo esta advertencia. “El modelo está en una fase de desaceleración y ya perdió su dinámica”, enfatizó.

Y especificó que entre las razones del freno se encuentra: el atraso crónico del tipo de cambio real; una inflación 'amesetada' en 20% o 25% anual, sin perspectivas de bajar; alto déficit fiscal; fondos de la Anses llegando al límite; reservas líquidas del Banco Central muy disminuidas. También influye “el fuerte golpe a la industria nacional con las trabas a las importaciones de insumos y la caída de la recaudación en las provincias”, lo que a su entender “acrecentará la incertidumbre”.

“Mejor cuido mi trabajo”

Otro punto destacable del sondeo de Ideal se refiere a la sensación de las personas en cuanto a posibilidades de empleo.

El informe indica que esta variable “es la segunda en las prioridades” de la gente, con un 25% de los entrevistados que lo considera como principal, detrás del problema de la inseguridad (40%) y por delante de la salud (12%), la educación (9%) e incluso la inflación, que fue el punto más preocupante sólo para un 5% de los consultados.

Sobre esto, Daniela García, encargada de resumir las conclusiones del estudio, resaltó que “el asunto del trabajo suele ser siempre prioritario”, junto a la educación y la salud.

“La gente habitualmente se preocupa por mantener su empleo. Pero cuando la economía se complica, los temores se acrecientan”, agregó la experta, ante la avanzada de este punto sobre las otras prioridades.

De hecho, y siempre según lo especificado en la encuesta, “desde agosto de 2010 que no hay un momento de tanta preocupación por este tema”, especificó García. En aquella fecha, 16% lo consideraba prioritario. En marzo de 2011, apenas 10% lo creía más importante, pero en marzo de este año la preocupación llegó al 21%.

La falta de expectativas también es notable. Sólo 8% de los entrevistados dice que hay “muchas oportunidades laborales”, mientras que 44% aprecia que “hay pocas”. El resto considera que "no hay ni muchas ni pocas".

Sobre esto, los menores de 40 años son más pesimistas, ya que el 49% cree que “hay pocas oportunidades” y sólo un 7% que son muchas. El 39% de los mayores de esa edad creen que hay pocas, pero un 51% percibe que “no hay ni muchas ni pocas” probabilidades de conseguir un trabajo digno.

En este punto, González intentó resaltar las diferencias “entre lo que se percibe y la realidad”.

“No hay razones para que el desempleo se incremente, aunque sí es cierto que se ha frenado la creación de puestos”, señaló, y enfatizó que por esa razón “muchos dicen: Mejor cuido el trabajo que tengo”.

De similar forma opinó Dora Balada, directora de Empleo de la provincia, quien ponderó la metodología cualitativa de investigación, porque “permite ver las percepciones de la gente” y coincidió con los analistas económicos en que más allá de las sensaciones, “no hay elementos objetivos que permitan visualizar pérdidas de puestos de trabajo” por ahora.

Sin embargo, la funcionaria informó que “en el primer trimestre, el desempleo se ha incrementado”, aunque lo atribuyó a razones “estacionales”.

Por su lado, Laza señaló que “la incertidumbre hace temer, principalmente a los sectores medios, por sus condiciones laborales” y esa situación “contribuye a que se desacelere el consumo”.

De todos modos el especialista reconoció que “todavía no se perciben tensiones fuertes en el mercado laboral, salvo los problemas aislados ocurridos en empresas como Nucete, Renault, Cresud y otros llamativos”.

Balada coincidió con esto. “Existe alguna retracción en la convocatoria, pero no hay pérdida de puestos de trabajo”, dijo, y agregó: “En estos momentos, desde los sectores sindicales y empresariales con los que trabajamos, salvo casos puntuales de empresas complicadas por razones intrínsecas, no se puede detectar una situación crítica que implique suspensiones masivas o despidos”.

El titular de la consultora Valor, Daniel Garro fue un tanto más pesimista. “El mercado laboral lamentablemente seguirá cayendo y aumentará el desempleo. Ya existen suspensiones y lo que se llama desempleo por goteo”, aseguró sin dudar.

Lo que viene, no viene bien

En cuanto a las expectativas para los próximos meses, las coincidencias mayoritarias se dan en que el segundo semestre del año será “igual”, con el 49% de las respuestas.

Cree que todo se volverá “algo peor” el 26% de los consultados y “mucho peor” un 5,6%. Desde la porción optimista, un 19% considera que todo estará “algo mejor” y un ínfimo 1%, que será “mucho mejor”.

En cuestión de ingresos familiares, un contundente 63,5% responde que “se mantendrán en su nivel actual”, pero 19,7% espera que aumenten, frente al 16,8% que cree que “se reducirán”.

Para los especialistas, la cuestión de los ingresos quedará supeditada a las discusiones paritarias de los distintos sectores. “Dependerá del poder de lobby de cada sindicato”, aseguró Garro, para quien, dada la situación que se atraviesa, “los salarios deben moverse, más que nunca, según la productividad”.

Por eso la mayoría tomará previsiones en el consumo y también en sus posibilidades de endeudamiento.

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