En el marco del congreso nacional maderero, expuso ayer en Resistencia el presidente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, quien aunque destacó la mayor parte de las políticas implementadas desde la salida de la crisis de 2001 hasta la actualidad, ...
El dirigente empresario se preguntó si los argentinos “entendimos en esos 200 años de historia el concepto de proceso de industrialización”, y aseguró que la respuesta “no es muy positiva”.
“Siempre tuvimos confrontaciones, siempre nos entretuvieron con antinomias y esto nos evitó fijar los objetivos comunes. Por eso, no es casual el fracaso, porque siempre que se avanzó luego tuvimos que empezar de cero y volvemos a las cuestiones básicas”, indicó.
De Mendiguren recordó que Argentina fue el primer país de la región en conformar empresas multinacionales propias, “pero siempre nos autodestruimos, y esto no es casual”, advirtió. “Porque todo pasa por el desarrollo del valor agregado, y no estamos hablando de cuestiones pacíficas, sino de verdaderas batallas”, señaló. En este sentido tomó el ejemplo del conflicto entre el norte y el sur de Estados Unidos. “El norte desarrollista buscaba un fuerte impuesto a las importaciones, pero el sur algodonero y esclavista se conformaba con el bienestar actual, querían alpaca inglesa y scotch. Todo terminó en una guerra con un millón de muertos”, explicó, aunque rápidamente aclaró: “Es un ejemplo, no digo que vaya a haber una guerra”.
Del crecimiento al desarrollo
El empresario industrial comentó que cuando le tocó asumir como ministro de la Producción en plena crisis “nos propusimos que aunque nos llevaran puestos, no íbamos a volver a la mafia económica”, y aseguró que de otra forma “hoy no hubiéramos estado hablando de cómo agregarle valor a la madera chaqueña, sino de cuando nos iban a rematar la producción”. Al respecto aseguró que “todas las medidas que se tomaron entonces eran para hacer arrancar al país, y comenzó una etapa nueva”.
El presidente de la UIA destacó la etapa de fuerte crecimiento sostenido, aunque dijo que “aún falta hablar de un proceso de desarrollo en que podamos fijar los objetivos y consensos de hacia dónde queremos ir”. Sobre esto remarcó que la entidad que preside impulsa como objetivo --y lo propuso formalmente a la presidenta Cristina Fernández De Kirchner-- “doblar el producto bruto en los próximo tres períodos presidenciales, pero con redistribución del ingreso y con integración y ocupación del territorio nacional”.
Explicó que actualmente no se puede hablar de país desarrollado “cuando solo se destina el dos por ciento del producto bruto a financiar la inversión en desarrollo”. Asimismo cuestionó duramente la falta de políticas comunes entre los Estados nacional y provinciales. “No se puede lograr un desarrollo pleno con el sistema de siempre con Buenos Aires como concentrador”, aseveró.
Por ello, dijo De Mendiguren, “estos motores que nos trajeron hasta acá no necesariamente hay que cambiarlos, pero a algunos hay que retocarlos”, haciendo hincapié en “el tipo de cambio y la inflación”.
El industrial consideró que si bien cuando uno analiza por arriba el mapa de las pymes en el país “el balance es bueno”, pero advirtió que “sin embargo, el empresario está invirtiendo solamente el 30 por ciento y nada más”. En este punto se refirió a ciertas formas de la política nacional: “A este empresario no hay que gritarle y retarlo. Hay que ponerse en sus zapatos y entender por qué lo hace”.
“Tengo solamente el dos por ciento del producto bruto destinado al financiamiento de la inversión y hay fotografías que me recuerdan otras épocas”, insistió.
De Mendiguren aseguró además que el momento internacional sigue siendo “una gran oportunidad” para encarar “un proceso de acumulación que nos permita corregir las cosas y financiar el desarrollo”, pero pidió “no quedarse en el andén y perder el tren”.
“Argentina va a salir definitivamente el día en que el argentino considere que es más seguro poner la plata en el país que afuera. Parece un análisis simple pero es profundo. Con un proceso de acumulación, Argentina arranca sola, pero esa acumulación debe ir a financiar la inversión, sino nuevamente irá a financiar la fuga de capitales”, remarcó.
Trabas a las importaciones
Finalmente de Mendiguren pidió “no quedarse en los enojos y broncas” de la coyuntura.
“Hay que mantener el rumbo iniciado para salir de la crisis” dijo, aunque enfatizó “debemos también corregir lo que sea necesario” advirtiendo que si no, “podemos caer nuevamente en ese péndulo que ya conocemos que nos puede hacer pasar de un Estado super presente a un Estado completamente ausente”.
“Es un momento delicado”, comentó el dirigente industrial, a la vez que advirtió: “Cuidado, que estas medidas no terminen invalidando la protección actual de la industria, porque si no podemos terminamos importando hasta los choclos”


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