Memoria, Verdad y Justicia en La Rioja

Memoria, Verdad y Justicia en La Rioja
La Memoria, Verdad y Justicia, son sin dudar los tres pilares en los que se basó el gobierno nacional desde el año 2003 para poder identificar y someter a la justicia a aquéllos que cometieron delitos de lesa humanidad en el oscuro pasado de nuestra historia reciente y que enlutaron a nuestro país entero.
La Rioja no se mantuvo ajena a ello, ya que a los desaparecidos, torturados y perseguidos por el régimen sanguinario de la última dictadura militar, se sumó la dolorosa desaparición de aquellos religiosos que hacían conocer el mundo de la fé desde lo real, desde el propio dolor de los más necesitados. Ellos, nuestros religiosos, aferrados al concepto de la Doctrina Social de la Iglesia nos enseñaron premisas nuevas nacidas luego del Concilio Vaticano II, que significaron una verdadera renovación en la manera de sentir y difundir la fé.

Las enseñanzas de Juan XXIII, nos decían que la Iglesia debía ser una Iglesia “presente”, “una Iglesia para todos, pero particularmente una Iglesia de los pobres”. Esta nueva forma de impartir las enseñanzas religiosas, de preocuparse por llegar a los que menos tienen, de comprometerse con el dolor y las necesidades del pueblo, fue el motivo que impulsó el martirio y asesinato de los sacerdotes Carlos, Gabriel, nuestro querido Angelelli y el laico Pedernera. Por eso, hoy más que nunca, luego de muchos años de estar paralizadas las causas judiciales, los riojanos exigimos que esos tres pilares característicos de nuestro gobierno nacional en materia de derechos humanos, estén vigentes para el tratamiento de aquellos hechos atroces cometidos en nuestra provincia y cuyo esclarecimiento nuestro pueblo reclama.

El secuestro, tortura y asesinato de Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, fueron el inicio de un espiral sangriento que continuó con Wenceslao Pedernera en Sañogasta y luego con el encubierto asesinato de Monseñor Angelelli en la ruta nacional 38 durante su regreso a la capital desde Chamical. Fue y es mucho dolor, para mi generación y para los más jóvenes que reclaman justicia en estas causas que aún no tienen respuesta. Necesitamos clarificar los hechos de este pasado tormentoso, sólo con el ánimo de juzgar no de vengar, sólo para que cada uno tenga el castigo que corresponda respetando un juicio justo y sin subjetivar, sólo comprobando a través del procedimiento judicial la veracidad de los hechos que pusieron fin a la vida de los tan queridos padres de Chamical.

Soy una convencida de que el progreso de un país se mide en base al progreso e independencia de su justicia; y esto es lo que desde el comienzo del mandato de Néstor Kirchner se estableció como norte a seguir. Fue él quien postuló a los integrantes de nuestra nueva Corte de Justicia de la Nación, motivo de orgullo hasta de la oposición misma, y quien estableció mecanismos de elección transparente por los cuales se autolimitaba en su poder de elección a los jueces. Es por Néstor y hoy por Cristina, que nuestro país tiene un reconocimiento internacional en materia de derechos humanos, la búsqueda de la verdad mediante el establecimiento de un juicio justo, posibilita que ejercitemos la memoria para decir “Nunca más”. Esto es lo que La Rioja merece.

La construcción colectiva de la memoria de un pueblo se hace formando valores que deben ir siempre atados a la verdad y a la justicia. Los riojanos de una vez por todas, debemos recuperar el testimonio de una iglesia comprometida con los más necesitados que sigue viva en muchos religiosos y jóvenes quienes hoy como ayer, nos resistíamos a aceptar la crueldad de un pensamiento totalitario que servía sólo a intereses corporativos y olvidaba a los más humildes.

Quiero rendir mi homenaje a los sacerdotes que dieron su vida en pos de los más humildes. Quiero que por la memoria de Carlos, Gabriel, Wenceslao Pedernera, nuestro querido Angelelli, se realicen y concluyan los juicios que nos devuelvan la idea de pertenecer a una sociedad más justa y donde los pilares de Memoria, Verdad y Justicia sean políticas de Estado; donde, en definitiva, se demuestre que el progreso de nuestra provincia está indisolublemente asociado a la vigencia de una justicia independiente cuyo fin mediato e inmediato es proclamar la verdad en respuesta al reclamo que exigimos los riojanos.

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