El legislador provincial del interbloque Alianza Frente de Todos Miguel Melar, evaluó que el Gobierno provincial “está obligado a dar el mismo correlato que recibió del anuncio del Gobierno Nacional, a los municipios”, refiriéndose al Programa Federal de Desendeudamiento presentado el pasado 10 de mayo por la Presidente.
Según explica el legislador aliancista: “Conocido el anuncio de la presidente Cristina Kirchner, de refinanciar los pasivos provinciales, entiendo, sin dejar margen de duda, que la Provincia está obligada a dar el mismo correlato que recibió del anuncio del Gobierno Nacional, a los municipios”.
Funda su postura en “la estreches económica por la que atraviesan los municipios y su difícil situación financiera” que, señala, “rompió la capacidad de estos para saldar deudas, porque hay una crisis social y económica muy fuerte, por lo que deben atender las condiciones sociales de manera primordial”.
Reclamó, a su vez, que con lo que anunció el Gobierno Nacional, “debería ir desapareciendo la falta de pagos y los excesivos atrasos que el gobierno provincial mantiene con los distintos sectores económicos y sociales, dado este tiempo de dos años de gracia del no pago de la deuda. Con esta decisión nacional, las existencias de deudas deberían desaparecer y al mismo tiempo poner fin, a los discursos que constantemente hablaban de la imposibilidad de cumplimientos de objetivo dado la pesada deuda con la Nación”.
Explicó además que: "El programa de Desendeudamiento de las Provincias, que fue anunciado por el Poder Ejecutivo Nacional, con la pompa gubernamental que tanto seduce a los Kirchner, no es otra cosa que una respuesta política con barniz financiero a la ley de Coparticipación del Impuesto al Cheque que la oposición venía haciendo avanzar en el Congreso. Fiel a su concepción política, el matrimonio presidencial, continúan ejerciendo su poder a través de la caja y, ante el riesgo de que el Congreso le pueda imponer alguna modificación en la relación económica con los gobernadores, lanzó esta refinanciación de las deudas de los estados provinciales por 20 años y postergando los pagos a la Nación hasta diciembre de 2011, es decir, hasta dos meses después de las elecciones presidenciales. Fiesta para las provincias y, en especial, para Jorge Capitanich, que ya no sabia que respuesta dar ante la dramática situación provincial a la que su gestión arrastró".
Finalizó indicando que "pese a la actitud demostrada por el Gobernador Capitanich, de buscar siempre de salvarse él, no hay excusas para que no se baje este oxígeno financiero a las municipalidades".


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