A la hora de facturar todo asoma venturoso. El asunto es cuando se mira el futuro. Lo que advertíamos sobre “si era negocio vender caro, pero cada vez menos”, quedó reflejado en los números de una auditoría de mercado de la consultora CCR para la Corporación Vitivinícola Argentina.
Desde el Fondo Vitivinícola Mendoza explican que este cambio de tendencia es “altamente riesgoso”. La predisposición de ajustes de precios con caída en volumen se observa en casi todos los segmentos de precios hasta los $15 por botella, y la preocupación es que estos segmentos representan la mayor participación del mercado -casi el 90%-.
La auditoría concluye que el precio promedio del vino en el país subió más que el resto de las bebidas y también más que la inflación anual. Analizado ese periodo, las bodegas del país vieron crecer su facturación más del 30% promedio en el mercado interno, a pesar de que redujeron 1% el volumen de ventas, y acumulan casi 5%, desde 2009.
A esta altura del análisis, la pregunta que se hacen es: ¿cuál es la delgada franja que divide el negocio de vender más caro, sacrificando volumen de venta?. Hay un razonamiento que se analiza en los corrillos vitivinícolas, y es que “muchas empresas imposibilitadas de trasladar el aumento de precios de sus productos al mercado externo, compensaron incrementando los precios en el mercado interno, situación le permite la misma inflación. Entre otras, la señal de alerta viene de la mano de las exportaciones, donde se advierte que en el volumen exportado, el crecimiento ha ido perdiendo fuerza.
Según datos del INV terminamos un 2010 en total con un repunte de sólo el 3% -veníamos de años anteriores que rozaban entre el 10 y el 15%-. Es más, los datos que aportó el Instituto para los primeros 4 meses de 2011 para el comercio internacional, no son del todo alentadores. Los despachos internacionales cayeron 1,66% en relación al mismo periodo del año pasado.
Los que entienden la vitivinicultura desde adentro, advierten que se podría estar cometiendo un error al disimular “o maquillar” el tema de los precios a partir de la mayor facturación, pero a costa de seguir perdiendo volumen.
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