Mejoran la gestión para optimizar el servicio de salud

Mejoran la gestión para optimizar el servicio de salud
El ministro de la cartera sanitaria de la provincia, Hugo Cettour, repasó lo acontecido en el primer año de gestión y bosquejó lo que vendrá, desde una encendida defensa del ideario de Ramón Carrillo.
Mientras todo terminaba de ocupar su lugar en el despacho, en torno a una mesa sobre la que se erigían expedientes, el ministro de Salud, Hugo Cettour, comentó que “desburocratizar el sistema” había sido una de sus preocupaciones iniciales. Refirió que esa inquietud se le fue instalando durante su paso por la dirección del hospital en Concepción del Uruguay, su lugar de origen y residencia.

“La burocracia que entorpece la tarea en los efectores, cualquiera sea su importancia y ubicación, no es atribuible a un gobierno sino que se ha ido instalando dentro del Estado”, explicó, antes de señalar que para simplificar los procedimientos y agilizar los trámites se diseñó “un organigrama y un flujograma”. Lo mismo pasó con las decisiones en torno a la locación de servicios, que antes dependía de la firma del Gobernador y ahora con una resolución ministerial alcanza, lo que achicó enormemente los plazos en juego.

En el mismo sentido, la informatización del sistema ha permitido que circule “menos papeleo” y que “intervengan menos dependencias administrativas”, lo que parece haberle dado otra dinámica a la gestión interna. Con la idea también de que algunos asuntos puedan resolverse “en territorio”, sin necesidad de que todo pase por el Ministerio, se procura una mejor complementación entre los centros de salud, que son 206, y los municipios, sobre todo los chicos, para que la coadministración resuelva diligentemente situaciones que se vuelven engorrosas cada vez que el trámite se incorpora en Paraná a cientos de planteos diversos de distintas partes de la provincia.

En cuanto a los programas, se ha tendido a que institucional y hasta desde el punto de vista edilicio, se rompa con los compartimentos estancos y se advierta, ayudado con la incorporación de una sala de situación, que todos forman parte de la misma política y, entonces, necesaria y naturalmente deben complementarse.

Ante una consulta, Cettour refirió que “se trata de proyectos que se plantearon, se tramitaron y están terminados ciertamente, aunque en estos casos siempre es conveniente continuarlos porque, en definitiva, los buenos propósitos de los programas se terminan resolviendo en la agilidad administrativa con que pueden ser aplicados”. Puso allí dos ejemplos “problemas graves”, según su propia caracterización. El primero, los médicos comunitarios que se termina desvirtuando porque el pago para los profesionales se va retrasando sin querer, llega tarde por cuestiones achacables a las burocracias nacional y provincial, lo que desdibuja todo intento de evaluación positiva de las prácticas. El otro es lo que ocurre con los instructores residentes, que a veces deben esperar un año o un año y medio hasta que son formalmente designados. “Estos dos aspectos sí están en proceso y queremos arreglarlos cuanto antes”, completó.

REDISTRIBUIR. Una situación que preocupa a la gestión actual es la “mala distribución de recursos humanos” que aqueja al sistema en su conjunto, al punto que “hay lugares donde hay gente de más y otros en los que cuesta tener las especialidades básicas”. En ese sentido, comentó que trabajan en incentivos para distribuir mejor la dotación de personal que, ciertamente, prefieren las ciudades más importantes por una cuestión de desarrollo profesional y de consecuente progreso material. El entrevistado puso como ejemplos “la zona de Feliciano, de Federal, de La Paz, en el norte, todo el centro de la provincia, la zona de islas en el sur: Holt Ibicuy o Villa Paranacito”. Acto seguido explicó que “la gestión prioriza la cobertura de lugares en esos parajes, porque en el resto, en ciudades grandes, ese problema no existe, al contrario”.

Cettour se animó a decir que “si aparece un médico en un lugar alejado donde lo necesitamos, lo contratamos ya mismo”. “¿Se ha logrado revertir el panorama?”, preguntó EL DIARIO. “No totalmente, pero estamos en esa línea”, respondió, al aseverar que “es difícil porque la gente prefiere quedarse en lugares seguros” y que “en algunos casos, proponemos que profesionales de ciudades grandes roten y cada cierto lapso de tiempo visiten igual las localidades chicas”. Algo parecido se intenta con instrumental médico sofisticado y hasta con laboratorios portátiles. “Vamos recorriendo, hacemos los estudios básicos y le agregamos algunos más específicos, vinculado con aquello que hace que la gente se muera o se enferme gravemente”, indicó. Apenas el Instituto Provincial del Cáncer esté operativo adoptará esta misma metodología.

EPIDEMIAS. Se le preguntó también por la literal desaparición de noticias vinculadas a problemas epidemiológicos, como los devenidos del dengue o la gripe A. “Se vienen haciendo las cosas bien; ya pasamos un inverno y un verano y los inconvenientes no han sido sustantivos en Entre Ríos”, prologó, no sin subrayar que “de todos modos, el problema no es que aparezcan casos sino que el sistema rápidamente encapsule los casos infectados, evite el contagio y trate convenientemente a los enfermos”.

Para el funcionario ha sido clave “la fuerte acción emprendida en la opinión pública para que se cuiden, se vacunen y desde los hospitales, reforzando la actividad de los consultorios externos con lo cual los casos se traten de manera ambulatoria y eliminando posibilidades de contagio entre los pacientes internados al limitar la circulación del virus”.

El entrevistado fue más allá al opinar que “sin olvidar estos problemas sanitarios, subrayamos todo aquello que ayude a revertir las causas de la mortalidad o de enfermedades graves que pueden discapacitar: el cáncer, accidentes en situación de tránsito, patologías prevenibles como las cardiovasculares (hipertensión, ACV e infartos) y otras que reclaman cuidados especiales como la diabetes que, sin control, afecta a todos los órganos”. En ese sentido, aprovechó para indicar que “el consumo de cigarrillo, la diabetes y el cuadro hipertensivo no tratado primero te enferma, después te termina invalidando, finalmente te mata” y que “la responsabilidad del Estado es lograr un fácil acceso a la salud pero la decisión última de cuidarse es del ciudadano”. Allí nomás insistió en el “autocuidado”, en una directa referencia a Ramón Carrillo. Y, sin que medie intervención periodística, señaló que “preferimos trabajar sobre la persona sana para que no se enferme y, si no es posible, asistirlo en su dolencia”.

Por último, consideró que “Carrillo es absolutamente aplicable a nuestros días”, que “mucho tiempo después las sociedades científicas empezaron a hablar de lo que él planteaba, como la referencia a los hoy llamamos ‘determinantes sociales’ de la enfermedad a los que se refirió desde el primer momento”.

Entusiasmar

El ministro Cettour brindó una atención especial al hecho de “entusiasmar”, una práctica que estaría dirigida no sólo a los que ya forman parte del sistema sino también a los que se están formando profesionalmente. En ese sentido, comentó que la idea es que en 2013 “podamos hacer una jornada con las universidades e instituciones que forman recursos humanos en salud, junto a los que demandan de esas especializaciones, como los efectores públicos y privados”. Lo que Cettour pretende es que “conversemos si lo que estamos formando, en calidad, orientación, nivel de especificidad y cantidad, se corresponde con las posibilidades reales de inserción laboral”.

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