Carolina Farías se recibió de psicóloga con 9,83 y ahora realizará un doctorado en San Luis, donde ampliará el trabajo que realizó para la licenciatura.
Carolina rindió su tesis en diciembre de 2011, pero la decisión de seguir esa profesión la tomó mucho tiempo antes. “A los diez años dije que iba a estudiar psicología y cuando estaba en el último año del secundario hice una orientación vocacional porque temía que fuese un capricho de niña. Estuve unos cuantos meses con eso y el test me dio dentro de esa área y además, viendo a actuar a un psicólogo, me di cuenta que me gustaba”, afirmó la flamante egresada. Y agregó: “No me acuerdo porqué la elegí, siempre me pregunto lo mismo. Pero creo que ahora lo que me gusta de la carrera es la posibilidad de ayudar a la gente, a construir herramientas propias para enfrentar la vida. Eso es lo que hace que la elija todos los días”.
A pesar de tener el promedio más alto entre todos los nuevos profesionales de la Universidad Nacional que recibieron el diploma hace diez días, la piquense admitió que el esfuerzo no fue para obtener la mejor nota, sino porque “no podía ir a rendir sin tener el contenido estudiado”. E incluso explicó: “Cuanto más grande me hice, peor porque sentía más compromiso con la carrera y no podía ir con cosas colgadas. También tenía una responsabilidad con los docentes. Cuanto mejor habían sido en clase, me parecía que mejor examen tenía que dar”.
Y, aunque el estudio ocupó varias horas de su vida, ya que no trabajó los primeros seis años desde que llegó a San Luis, aseguró que para ella no era lo más importante. “Recibirme fue terminar algo que me propuse, cumplir un objetivo, pero no es el eje de mi vida. Aunque me lleve la mayor parte del tiempo, no siento que sea algo que me trascienda. Lo central para mí son los afectos y los vínculos, lo demás está en un segundo lugar”. Por eso, siempre dejó un espacio en su horario para ir al gimnasio, juntarse con sus amigas o viajar a su casa en La Pampa un fin de semana. “Disfruté la carrera porque siempre me di un tiempo de recreación, sino no hubiera aguantado tantos años de estudio”, afirmó.
Los años de estudiante. “La facultad, mis compañeros y mis profesores fueron uno de los principales puntos de apoyo los primeros años porque reemplazaron la contención de mi familia y los amigos de La Pampa. Después ya fui echando raíces en San Luis”, comentó Carolina, quien detalló que preparó muchas materias junto a su compañera Valeria, incluso cuando no tenían que rendir la misma. Y agregó que las asignaturas que más le gustaron fueron las Psicologías Jurídica y Política porque “salen de la mirada individual del ser humano y se enfocan en el hombre en sociedad, con sus circunstancias sociales y económicas”.
Además de ir a la facultad, la joven dictó sus primeras clases en la Universidad Nacional, donde fue auxiliar de segunda en Currículum y Didáctica e hizo una pasantía en Psicología Humanista. Pero una de las cuentas pendientes fue la participación política. “Quizás eso sea algo de lo que me arrepiento porque me hubiera gustado colaborar. Hay varias cosas que se podrían mejorar como los planes de estudio y las mesas de examen para los alumnos”.
El último año antes de recibirse, Carolina comenzó su tesis sobre la historia de las instituciones que albergaron a menores en riesgo en La Pampa junto a dos profesores que la dirigieron: Roxana Vuanello y Hugo Klappenbach. “Fue la parte que más disfruté porque la sentí como algo mío, no para otro”, aseguró.
El próximo paso. Mientras realiza el doctorado con la beca que obtuvo del Conicet en diciembre de 2011, Carolina también participa de un proyecto de extensión en la Facultad de Ciencias Humanas. Para obtener el subsidio del consejo nacional, presentó un proyecto que ampliará el trabajo que hizo para terminar la licenciatura. “Voy a continuar la línea de investigación que seguí en la tesis, que fue con organismos pampeanos. Ahora lo extiendo a Mendoza para hacer un estudio comparativo”, detalló.
Si bien no tiene decidido qué va a hacer cuando termine, la egresada explicó que espera trabajar en la psicología jurídica. Y añadió que, más adelante, también podría apostar a la docencia: “Se venció el cargo de auxiliar de segunda que tenía y, por ahora, no me presenté a otro porque este año necesito bajar un cambio. Así que estoy cumpliendo las horas que necesito para el doctorado y el resto del tiempo me lo voy a dedicar a mí”.
Comentá la nota