Los planos del megaestadio tendrían, al menos, dos proyectistas, dos calculistas y dos directores técnicos, sin contar a Adriana Kuntz Aza, la arquitecta que hace casi cuatro años demandó al Estado provincial por la autoría del diseño original de la obra millonaria.
Tiempo después Sánchez, que en ese momento trabajaba para la empresa Inarco, la constructora del megaestadio, entregó una nota a la Municipalidad de Santa Rosa solicitando el visado del plano. En ese texto aclaró ("por solicitud expresa del ministerio") que él no era el autor intelectual del proyecto, aunque hubiera firmado como proyectista.
Un detalle: ese visado, a más de cinco años de comenzarse con los trabajos, todavía no fue autorizado por el Consejo Profesional de Ingenieros y Arquitectos.
En un segundo plano, presentado tiempo después, Rojo volvió a firmar como propietario, pero Sánchez, Ceresole y Rodríguez ya no aparecen. El que firma como proyectista, calculista y director técnico es Héctor Raúl Ameglio, quien era director de inspecciones de Obras Públicas.
Ameglio renunció a ese cargo a fines de julio de 2007. En esa época trascendió que la dimisión estaba relacionada con el atraso de la obra -que debió inaugurarse en octubre de ese año para los Juegos de la Araucanía-, algo que fue desmentido entonces por el ministro Julio Bargero.
Durante la gestión del intendente Nestor Alcala, en 2007, el director municipal de Planeamiento Urbano y Obras Públicas, Nelson Hernández, llegó a afirmar que "están exceptuadas del visado las obras que se generan desde el Estado. Por eso la construcción fue habilitada por la municipalidad".
Sin embargo, existe una ley provincial que exige que el Consejo Profesional vise los planos. La semana pasada, cuando el propio presidente de la institución, Jorge Amato, le confirmó a este diario que los planos del megaestadio aún no fueron visado, remarcó que ese es un requisito indispensable, aunque admitió que a veces se es "un poco más flexible" con los emprendimientos oficiales.
Demanda.
Mientras tanto, en el Superior Tribunal de Justicia se sigue sustanciando la demanda de Kuntz Aza contra el Estado pampeano, ya que ella ha negado sistemáticamente que su diseño sea una copia del gimnasio Boxing Club de Río Gallegos, como ha dicho el gobierno.
Un jurado de idóneos ya ha concluido que el diseño le corresponde a ella ya que se trata de "una nueva propuesta arquitectónica", más allá de que en un principio se dijera que se copiarían los planos del Boxing Club.
La arquitecta, que había sido contratada por Obras Públicas, pidió en 2007 que se le reconozca la propiedad intelectual del proyecto -a través de la nulidad de un decreto firmado por el ex gobernador Carlos Verna- y que se la indemnice por una suma de casi un millón de pesos. Aunque el escrito no habla de montos, de acuerdo a la tabla de honorarios del Consejo Profesional de Ingeniería y Arquitectura, estaría en el orden del tres por ciento del valor de la obra, cuyo presupuesto original fue de casi 30 millones. La resolución podría conocerse el próximo mes.

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