Estas prácticas masivas y gratuitas se han popularizado hace años a nivel mundial y nacional. En la ciudad existen grupos que se reúnen en espacios al aire libre buscando potenciar sus efectos
Desde hace varios años, tanto a nivel mundial como nacional, se ha popularizado la práctica de meditaciones masivas.
Quienes forman parte de este tipo de actividades sostienen que de esta forma se logran potenciar los efectos que pueden obtenerse de manera individual.
Muchos son los principios que sustentan esta idea. La unidad en la diversidad es uno de ellos, ya que se favorece la reunión de meditadores que practican técnicas disímiles, que son discípulos de diferentes maestros y que adhieren a tradiciones de variados orígenes.
Sin embargo, apuestan a la construcción de una conciencia colectiva enraizada en el respeto mutuo, en la riqueza resultante de la pluralidad, en el poder subyacente en la intención grupal correctamente direccionada, el poder de la paz interior y la ecuanimidad.
El carácter gratuito de estos encuentros realizados, generalmente, en lugares públicos, es otro aspecto que los caracteriza. Aunque también hay iniciativas privadas.
Además, muchas veces, se llevan a cabo de manera sincronizada en diferentes lugares acordando, previamente, un día y horario determinado.
“Las meditaciones pueden ser individuales o masivas. Cuando son masivas, algo que está teniendo un auge en todo el mundo, inclusive en Río Cuarto, se persigue que toda la energía física, mental y espiritual de las personas que se reúnen, se focalice en un punto particular. Por lo tanto, la sugerencia es que cuando se acerquen a meditaciones masivas lo hagan siempre que haya un objetivo grupal”, manifestó Sandra Piccardo, profesora – formadora de yoga.
Adhesión espontánea
Si bien, en la mayoría de los casos, quienes realizan este tipo de prácticas poseen conocimientos previos que permiten un desarrollo adecuado del ejercicio de meditación, en repetidas oportunidades hay personas que se unen a este movimiento de manera espontánea, sin un bagaje conceptual suficiente, y no logran aprovechar la experiencia de manera integral.
“La meditación tiene su base en el yoga. Justamente, uno de los pasos del yoga es la meditación. Los grandes maestros de esta disciplina no conciben una sin la otra. Se trata de un estado de conciencia; por lo tanto, meditar es alcanzar ese estado realizando el proceso correspondiente. Esto va a depender de la persona, del momento, del camino a través del cual se llegó a ese estado. Por este motivo, las meditaciones, al principio, siempre deben ser guiadas por una persona que esté presente en el lugar”, explicó Piccardo.
Asimismo, añadió: “Alcanzar un estado de meditación es un camino largo y difícil. Existe, en lo últimos años, un interés y una búsqueda personal permanente para lograr abstraerse de este mundo. Existe una necesidad genuina de expandir la conciencia, de encontrar el ser interno, la esencia individual, y la vía para alcanzarlo es la meditación, consecuencia directa de la práctica de yoga”.
La experiencia en Río Cuarto
En cuanto a la meditación en Río Cuarto, hace 20 años eran muy pocas personas las que la practicaban y generalmente pertenecían a grupos muy cerrados a los que era difícil acceder.
“Había grupos aislados, en algunas oportunidades se los asociaba erróneamente al control mental o, en el peor de los casos, a una orientación religiosa. Para que comenzara a allanarse este camino, tuvo que haber movimientos masivos, vinieron maestros del yoga de la India y, a partir de eso, comenzó a generarse en Río Cuarto una gran demanda. Esto se debe al fenómeno de la globalización, a la ayuda de Internet y a la exigencia en la búsqueda de buenas fuentes de información”, indicó la profesional.
De acuerdo con lo expresado por Sandra, hoy las personas llegan con muchas inquietudes a consultar: “Quiero meditar, qué necesito para meditar, dónde puedo meditar, cuál es la técnica más adecuada”, son algunas de las expresiones más comunes.
“En Río Cuarto se pueden encontrar diversos grupos que se dedican a la meditación y lo hacen de forma gratuita en algunos casos y en otros no. Si yo tuviera que sugerir diría que se elijan personas que estén asociadas a la práctica de yoga ya que, de esta forma, se tendrá la seguridad de contar con un instructor o facilitador capacitado que cuente con antecedentes confiables”, manifestó.
La importancia del yoga
Sandra expresó que, si bien en la ciudad cada vez existen más personas adeptas a las meditaciones masivas, no todas comprenden cuál es la necesidad de practicar yoga como requisito previo.
“Lo que yo veo como impedimento en Río Cuarto para alcanzar estados meditativos profundos es la falta de preparación en lo que a técnicas de yoga se refiere. De esta forma, se dan estados meditativos espontáneos, azarosos y aislados en el tiempo. Lo ideal es atravesar un proceso de práctica previo y luego participar masivamente de todas las propuestas meditativas que se ofrezcan”, señaló.
En este sentido, el yoga clásico posee ocho pasos y la meditación es el séptimo. “Siempre se habló del yoga clásico como la senda de los ocho pasos. El primero de ellos se denomina Yama y está vinculado a la correcta relación con los demás. El segundo es Niyama y hace referencia al autocontrol personal. Ambos conforman las bases de conducta moral, las premisas donde el ser debe anclarse”, detalló Piccardo.
El tercer paso, Asanas, está relacionado con las famosas posturas del yoga. Estas actúan por resonancia desde determinados centros energéticos situados principalmente a lo largo de la columna vertebral. Las claves de su práctica son la lentitud de movimientos, al momento de hacerlas y deshacerlas y la fase estática o de mantenimiento de las mismas.
“Mientras el cuerpo físico sea rudimentario, tosco, poco flexible y esté repleto de toxinas debido a la mala alimentación, no se podrá alcanzar un estado de meditación adecuado. El cuerpo debe ser armonioso, estar equilibrado, sino, al quedarse quieto e inmóvil, en las posturas clásicas de meditación (la persona sentada con las piernas entrelazadas y las manos en un mudra o gesto particular, como la posición de la oración) el practicante se va a acalambrar, se va a sentir incómodo y no podrá concentrarse. De esta forma, el cuerpo físico se transformará en un impedimento”, advirtió.
La respiración adecuada, o Pranayama, es el cuarto paso, punto clave, según los especialistas, a la hora de meditar. “Es necesario conocer, aprender y llevar adelante ejercicios de respiración y de control de la energía que captamos a través del aire para poder orientarla hacia el objetivo que la meditación tenga”, agregó Sandra.
Con relación a dichos objetivos, vale mencionar que pueden estar ligados a alcanzar estados de paz interior, bajar el nivel de estrés, calmar y controlar la mente o buscar el bien común. Algunas consignas en las meditaciones masivas suelen estar relacionadas con elevar la conciencia de la humanidad para mermar la violencia o la devastación del planeta, o sanar lazos o vínculos entre las personas. Un denominador común en todos los casos es aspirar a potenciar aquellos aspectos positivos del ser.
Continuando con los pasos del yoga, el Pratyahara, o abstracción de los sentidos, es el quinto.
Al respecto, Sandra sostuvo: “Habiendo cumplido con las cuatro etapas anteriores, se logra que los sentidos se silencien y se pongan al servicio del estado de conciencia al que se quiere llegar, un estado introspectivo y expansivo. Por lo tanto, otro mito de la meditación es contar con la música, el lugar o el aroma adecuado. La meditación tiene como objetivo la abstracción del mundo exterior, la introspección de los sentidos para poder alejarse de los deseos y placeres y acercarse a la verdadera esencia del ser”.
La meditación en sí misma
El sexto paso del yoga clásico, el Dharana o concentración, es el que brinda la posibilidad de estar absorto y abstraído en un punto a la vez. A partir de ese momento es posible dar paso a la séptima etapa: la meditación o Dhyana.
“El tiempo para poder llegar a este estado es relativo, varía de una persona a otra pero es un proceso que en todos los casos insume cierta cantidad de años. El estado meditativo aparece como una luz, un elixir que va nutriendo al ser y que no se puede describir con palabras. Generalmente no se trata de un estado innato de la persona, aunque puede ocurrir. Si Beethoven, siendo sordo, pudo llegar a componer de esa manera, es probable que haya tenido la capacidad de meditar, abstraerse y a partir de allí, crear”, señaló la especialista.
El último escalón es el de supra conciencia, también llamado Samadhi. “Algunos lo conocen como Nirvana. Es producto de un estado de meditación profundo que deriva en la iluminación, la autorrealización. Uno puede alcanzarla en sólo un aspecto, en aquel que se proponga como objetivo de la meditación. Es un estado de comprensión máximo que permite la unión entre el ser individual y el ser universal, objetivo final del yoga”, expresó Sandra.
Beneficios de la meditación
El yoga es una pieza esencial de la actual corriente Lohas, siglas en inglés de “estilo de vida sano y sostenible”. Estudios médicos avalados científicamente demuestran el porqué.
Investigadores de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, demostraron que la modalidad conocida como yoga Iyengar combate la hipertensión, lo que a la larga disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. A esto se añade que estudios recientes realizados en el Instituto de Yoga de Santacruz de la India sugieren que adoptar las posturas de yoga, o asanas, con cierta frecuencia reduce en un 23% los niveles de colesterol en sangre.
Con estos ejercicios también descienden la acumulación de grasa en las arterias y los niveles de fibrinógeno en sangre, una proteína que participa en la formación de coágulos.
Sin olvidar que las estadísticas muestran que quienes practican esta disciplina visitan menos veces un hospital a lo largo de su vida que aquellos que no lo hacen.
Por otra parte, posturas de Viniyoga, un estilo fácil de aplicar que combina movimientos y respiración, permite acabar con los dolores de espalda crónicos, especialmente si afectan a la zona lumbar, tal y como se podía leer en un estudio publicado en Annals of Internal Medicine.
Los participantes en la investigación no sólo notaron los efectos anestésicos del ejercicio sino que, tras unos meses de práctica, recuperaron la capacidad de ejecutar movimientos que meses antes les causaban un dolor insoportable.
Una sesión de yoga también ayuda a evitar el dolor de cabeza, tal y como se desprendía de un artículo publicado en Headache que vincula esta actividad a la prevención de las migrañas.
Otros beneficios de esta práctica se hacen evidentes mediante un simple análisis de sangre. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, dado a conocer en la revista Psychosomatic Medicine reveló que practicando yoga una o dos veces por semana de forma continuada se reduce la concentración sanguínea de interleucina-6, una molécula ligada a la respuesta inflamatoria del organismo y que parece estar implicada en los infartos, la diabetes tipo 2, la artritis y otras patologías.
En los últimos años, la recomendación que realizan los médicos a sus pacientes respecto de realizar yoga es un hecho cada vez más frecuente, al menos en las áreas de traumatología, gerontología, clínica médica, cardiología y tratamientos para el dolor.
Los especialistas parten del supuesto de que el yoga es una gimnasia suave, que mediante la elongación muscular permite ejercitar el cuerpo sin exigir al practicante un esfuerzo que podría ser perjudicial.
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