Mediodía a fuego y muerte en Israel

La ruta que lleva de Beerseba a Eilat, el centro turístico a orillas del Mar Rojo, en el extremo meridional de Israel, fue el escenario de tres ataques -contra un autobús de pasajeros, vehículos privados y unidades militares- que causaron la muerte de 14 personas y llevaron a una represalia aérea israelí en Gaza, que produjo por lo menos otras seis víctimas mortales.
Según los analistas locales, los ataques formaban parte de una vasta operación terrorista, lanzada por miembros de milicias armadas palestinas provenientes de la Franja de Gaza y llevada a cabo en las rutas principales que cruzan el desierto de Neguev, en vísperas de un fin de semana veraniego en la que muchos militares viajaban a las playas del Mar Rojo.

El primer ataque llegó alrededor del mediodía, hora local, cuando un autobús de transporte de pasajeros, en el que viajaban decenas de israelíes, entre ellos, militares de permiso para el fin de semana, fue atacado con armas automáticas por un grupo de hombres que viajaban en otro vehículo. Veinte personas resultaron heridas y una de ellas murió horas después, tras haber sido transportada hasta un hospital local. Poco después, otro grupo armado atacó con un lanzacohetes portátil un vehículo privado que circulaba en las afueras de Beer Ora, siempre en el extremo sur de Israel, matando a una entera comitiva familiar de seis personas, que había partido para una excursión. Una unidad militar despachada al lugar del primer ataque cayó en una emboscada, al encontrarse con minas que habían sido dispuestas sobre su camino, lo que provoc otros heridos, mientras lo que probablemente era un tercer grupo armado lanzó otros cohetes contra vehículos militares a pocos kilómetros de distancia, hiriendo a 7 soldados israelíes. Durante toda la tarde, las autoridades militares israelíes desplegaron un imponente dispositivo de seguridad en la región meridional, aislando los accesos a Eilat y comenzando el rastrillaje de la zona, con el apoyo de helicópteros y unidades de elite.

Es así que un grupo de más de una decena de palestinos mantuvo un intenso intercambio de tiros con los militares en pleno desierto, a pocos kilómetros de la frontera con Egipto, en el que siete de ellos resultaron muertos: algunos de ellos, según fuentes militares, llevaban cinturones explosivos para la posibilidad de un ataque suicida. Sea como fuere, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, afirmó sin titubeos que los diferentes ataques fueron llevados a cabo por "elementos llegados de Gaza" y anunció que su país "reaccionará con fuerza y determinación", poco antes de que el premier Benyamin Netanyahu denunciara "un nuevo ataque a la soberanía de nuestro Estado".

Según fuentes militares citadas por los medios locales, los palestinos eran militantes de los Comités de Resistencia Popular (CRP), una organización armada cercana al movimiento islámico Hamas, que controla la Franja de Gaza, penetrados en Israel a través del Sinaí egipcio.

Comentá la nota