La joven de Chajarí que viajaba en el tren de la tragedia en Once, Florencia Vidales, habló sobre la angustiante experiencia que le tocó vivir y a la que pudo sobrevivir “porque hubo mucha gente que me hizo de colchón”.
Al reconstruir esa jornada la empleada de una empresa multinacional de comunicaciones dijo que “ese mañana me subí al tren en Caballito, como lo hago todos los días desde hace cinco meses”. En la continuidad de su relato describió que “estaba en el primer vagón, porque era mi costumbre, ya que cuando llegamos Once es la forma de salir más rápido”. “Al viaje siempre lo hacía en cinco minutos de reloj, a diferencia de los 45 minutos que demoraba en colectivo”, prosiguió. Si bien todo se desarrollaba con normalidad “en un segundo un fuerte estallido hizo que el piso se corriera debajo de nuestro pies y una avalancha de gente derivó en que las personas quedaran apiladas una encima de otra”. En su memoria todavía conviven recuerdos de dolor, escenas de alto contenido dramático, de hecho ella reconoce que en el momento del impacto “tuve la mente en negro, ya nos estábamos por bajar, pero en un segundo se corrió el piso debajo de nuestros pies. Sólo veía el techo del andén, veía el cielo, nadie entendía lo que pasaba”. Fueron pocos segundos en los que ella se mantuvo en el interior de la formación, con “gente aplastada debajo mío; estaba a un metro de la cabina del maquinista, todos empezaron a gritar”. “Salí por la avalancha de gente que hizo presión para abrir una de las cuatro puertas que tiene ese vagón. Cuando logré bajarme salí corriendo del susto que tenía, quería irme de ese lugar, el cual estaba lleno de gente”, rememoró la joven de 24 años. Párrafo seguido señaló que “no había perdido el conocimiento, me miré y no tenía sangre, además podía caminar con normalidad. Pasé los molinetes y me quedé a un costado, agarré mi teléfono, llamé a mis amigas y una compañera de trabajo me llevó una clínica”. Florencia Vidales pudo sobrevivir en medio de tantas muertes y escenas desgarradoras. Su explicación a ese terrible momento la realiza de la siguiente manera: “Yo estoy acá por la cantidad de gente que me hizo de colchón, el vagón era viejísimo, un golpe como ese me desarma, zafé por medio metro”. “Me golpeé mucho la espalda y tengo mucho dolor de panza, con moretones en las piernas y los brazos”, sostuvo en declaraciones a diario Uno. Sobre las condiciones del servicio de transporte ferroviario expresó: “Son pésimas, lo mismo que los empleados que piden los boletos, el humor con el que te atienden es pésimo, encima el tren está destruido. Lo cierto es que los mismos usuarios no cuidamos el transporte, la línea Sarmiento es pésima, viaja más gente de lo permitido”. Por último indicó que “tengo que realizarme una resonancia de cuello para comprobar que no haya ninguna lesión a nivel óseo”.
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