Ayer amplió su declaración Irma Medina, madre de Fernando y Gonzalo Gómez. Expulsaron de la sala a Daniela Milheim.
"Tobar no supo investigar. De este juicio solo van a quedar muchas dudas", manifestó "Mami Lili", apodo con el que Medina es conocida en La Rioja. Además, la mujer lanzó acusaciones contra Susana Trimarco, mamá de Marita y responsabilizó a la justicia de lo que pueda sucederle a sus hijos, también imputados en el juicio.
"Estamos condenados por el poder de Trimarco. Aquí no hay justicia, sino poder político", expresó, y agregó: "Hago responsable a la justicia si a mis hijos les pasa algo. Hasta el caso Verón, ellos no tenían ningún antecedente. No nos condenen por dudas, sino por pruebas".
Antes, el Ministerio Público había solicitado que se actualicen los prontuarios en las provincias de Tucumán, La Rioja y Santiago de todos los acusados. El defensor Carlos Posse redobló la apuesta y solicitó que el pedido se ampliara a todo el país.
A continuación declaró como testigo Analía Sandra Arias de Ledesma, de 46 años. La mujer se refirió a Fátima M., la testigo que en su momento acusó a Daniela Milheim de mantenerla cautiva y obligarla a ejercer la prostitución mientras era menor de edad.
El testimonio de Fátima M. es clave para el debate, ya que la muchacha también dijo que vio a Maria de Los Ángeles en el domicilio de Milheim.
Ayer, la testigo dijo que conoció a Fátima M., ya que vivían cerca y era amiga de su hija. "No me gustaba esa amistad. Era una chica que no me gustaba", manifestó.
El defensor oficial Hernán Molina (representante de Milheim), le preguntó si tenía conocimiento de que Fátima ejercía la prostitución. También la consultó sobre una denuncia que ella le hizo a la muchacha en su momento. En ambos casos. Arias de Ledesma respondió que no recordaba.
Entonces, Molina aclaró que la mujer denunció a Fátima M. el 15 de septiembre de 2003 en la Dirección General de Investigaciones. De todos modos, no consideró necesario realizar un pedido por falso testimonio en su contra.
Luego fue el turno de la abogada Cecilia Rojo, 46 años. En 2003, trabajaba en el área de violencia familiar de la Defensoría del Pueblo. Contó que eran numerosos los casos que recibían por día. En esa época, también trabajaba en la comisaría de la Mujer. Antes de declarar, aclaró que no recordaba el caso. Por esa razón, le mostraron la documentación de esa denuncia para que se pusiera al tanto.
La denuncia fue realizaba por Milheim contra la madre de Fátima M. por maltrato. Como la testigo no recuerda el caso, pero reconoció su firma en las fojas. Por ese motivo, el defensor Molina pidió que el escrito fuera incorporado por lectura.
La testigo leyó: "Milheim fue con Fátima M., de 16 anos, quien se refugió en su domicilio por los maltratos que recibía por parte de su madre, Adriana Mancilla, quien acusa a su hija de brujería y de mantener relaciones sexuales con su padre. Además, uno de sus tíos abusa de ella". "Más de lo que dice el acta no puedo agregar. Pero es un documento público irrefutable", señaló.
Antes de finalizar la jornada, Milheim fue retirada de la Sala II. Fue ante un reclamo del querellante José D'antona, quien la acusó ante los magistrados de hacerle gestos mientras él tenía la palabra. Como previamente había sido advertida, el tribunal la expulsó del recinto.
"Aquí no se va a resolver nada, no quieren que se sepa la verdad. Lo que más me duele es la condena social. Es muy fuerte que en la calle te señalen como una secuestradora", manifestó a los gritos la imputada en los pasillos del Palacio de Tribunales.

Comentá la nota