Miguel Pichetto se acercó con sigilo a Oscar González, secretario de Relaciones Parlamentarias de la jefatura de Gabinete. “Que no te vean dando vueltas por acá porque te rajan”, le susurró el jefe de la bancada oficialista. González –que al menos en los papeles es el enviado de Aníbal Fernández en el Congreso– no entendía el consejo. Es que las rigurosas medidas de seguridad sorprendieron hasta los funcionarios y dejaron desolados los pasillos del Senado.
Así, los pasillos –que suelen superpoblarse cada vez que un sesión asegura cámaras de televisión– quedaron desiertos y Pampuro logró que no hubiera escándalos dentro del recinto. Apenas el titular del INADI, Claudio Morgado, y la diputada Vilma Ibarra –una de las autoras del proyecto– pudieron presenciar de a ratos el debate.
La sesión había comenzado cuando la senadora Liliana Negre de Alonso –una abanderada del rechazo– pidió que se proyecte un video. Allí, uno tras otro iban pasando testimonios contra el proyecto. En el recinto, los impulsores de la ley se desesperaban. El video estaba ocupando el horario central del noticiero del mediodía.






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