Mas medidas de contención en las escuelas

La evaluación es menos expulsiva, y se permiten más inasistencias. En 2012 el cambio de la secundaria cobrará forma definitiva.
Más posibilidades de éxito para los alumnos.

El desafío de la transformación pedagógica apunta a revertir el crecimiento de repitentes. Las escuelas hacen uso cada vez más de las distintas herramientas que da la normativa para evitar que sus alumnos fracasen. Durante los últimos días los chicos recibieron clases de apoyo, y esta semana vuelven al aula para la revisión de contenidos, previo a las mesas examinadoras. La evaluación es menos expulsiva, y se permiten más inasistencias. Durante 2012 la transformación de la escuela secundaria, puesta en marcha cuatro años atrás, cobrará forma definitiva: los chicos que egresen, después de transitar los seis años en los que se divide, con la incorporación del séptimo grado que antes estaba en la primaria, egresarán con un único título de bachiller, con seis orientaciones posibles.

Se trata de una nueva transformación curricular que sigue a la que se ensayó en la década de 1990, a través de la Ley Federal de Educación, y que dividió a la escuela en ciclos, y dio forma al polimodal, un esquema del nivel secundario que nunca llegó a generalizarse en la provincia. Aunque sí logró una fragmentación tal que permitió la coexistencia de diferentes planes de estudio, y que obligó a los estudiantes a rendir equivalencias cuando necesitaban mudarse de una escuela a otra.

Más posibilidades

La retención de alumnos se traduce en una directiva tajante: ninguna escuela puede negar la reinscripción de un alumno, aún cuando éste haya repetido de año. La resolución Nº 1.770 fijó que las vacantes deberán adjudicarse a los estudiantes promovidos de la misma escuela, y a los no promovidos. Y cuando la cantidad de aspirantes supere las vacantes disponibles, la escuela deberá apelar a un mecanismo de sorteo público. Los que finalmente no encuentren plaza en la escuela pretendida, deberán ser reubicados en otro establecimiento por las propias autoridades educativas.

También se flexibilizó el mecanismo de aplicación de sanciones. El tope máximo de inasistencias que puede acumular un alumno pasó de 15 a 28, aunque de modo escalonado: la escuela tolerará hasta un máximo de 20 inasistencias anuales; y tendrá la facultad de otorgar, de modo excepcional, otras 8 inasistencias.

Pero además se estableció un nuevo sistema de evaluación, que introdujo la novedad de las semanas previas de revisión de saberes al final de cada trimestre, y antes de los exámenes. Y la posibilidad de que el alumno cuestione la nota del profesor. Tampoco las equivalencias ya son una traba para que el chico pueda pasar de un año a otro: ahora se puede rendir Geografía de tercer año aún no teniendo aprobada Geografía de segundo año Aunque hay pautas que no se han modificado: un estudiante secundario no puede pasar de un año a otro llevándose más de dos materias previas, y el 6 sigue siendo la nota salvadora para aprobar un examen, y pasar de año.

Las orientaciones

Ahora, las orientaciones posibles son nada más que cinco: Ciencias Sociales y Humanidades, Ciencias Naturales, Economía y Administración, Comunicación y Arte. Pero no sólo se acota el número de orientaciones, y se engloba a todos los egresados bajo el título de bachiller, sino que la escuela secundaria es ahora obligatoria en toda su extensión

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