Una medida que cambia la perspectiva histórica

Una medida que cambia la perspectiva histórica
Estados Unidos, principal receptor de la emigración cubana durante más de medio siglo, no dijo nada de la nueva política de La Habana.

Los cubanos recibieron la noticia sobre la reforma migratoria con una mezcla de satisfacción e indiferencia, según su grado de relación y compromiso con el proceso revolucionario. Los grupos de oposición, en cambio, plantearon dudas. Y Estados Unidos, el principal receptor de inmigrantes isleños, mantuvo un silencio absoluto.

"Esto es un notición, y más para quienes tienen alguna motivación para salir del país", dijo una oficinista citada por la agencia AP. "¿Es que los barrotes insulares se corren? ¡Hurraaaaaa!", escribió en Twitter la bloguera Yoani Sánchez. "Hay que esperar para leer la letra pequeña", señaló Elizardo Sánchez, de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos.

Rodeado por un grupo de periodistas, el coronel Lamberto Fraga, segundo de la Dirección de Inmigración y Extranjería, optó por no comentar los dichos de ambos Sánchez. "Está claro que estamos ante cambios sustanciales, profundos, no es nada cosmético lo que estamos haciendo", dijo, para agregar que en los próximos días se conocerá la reglamentación de la reforma.

Ni los países de la región ni los organismos internacionales se refirieron al tema. Hasta anoche, Estados Unidos se mantenía en silencio, por lo que se ignora si, en contrapartida, establecerá algún cambio a su política migratoria de "pies mojados, pies secos", vigente desde 1994, que brinda a los cubanos un tratamiento especial al otorgarles la residencia legal y una asignación económica apenas pisan territorio estadounidense.

Inmigrantes provenientes de otros países como México, Guatemala, República Dominicana, Venezuela, Colombia, entre otros, generalmente entran a Estados Unidos sin autorización legal y se ven forzados a vivir años en la ilegalidad, trabajando por bajos salarios y en oficios que no son los suyos, hasta que pueden encontrar una manera de normalizar su residencia, lo que muchas veces recién ocurre cuando se prestan a sumarse a las tropas del Pentágono asignadas a misiones peligrosas en el exterior. «

Ansa, Ap, Dpa y Efe

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