Medicina nuclear, estancada por la falta de inversión y profesionales

“Salta se está quedando atrás en materia de medicina nuclear. Es impresionante todo lo que se podría hacer”, reconoció Lidia Gutiérrez, jefa del Programa de Medicina Nuclear del hospital Arturo Oñativia.

Mientras en el mundo la medicina nuclear pone a disposición las más avanzadas tecnologías y técnicas para la salud, en este punto geográfico la ausencia de un baño especial para radiactivos, la falta de profesionales y la casi nula inversión le pusieron un freno a esta importante rama de la medicina en Salta.

El Oñativia es el único hospital público de la provincia que ofrece el servicio de medicina nuclear. En la actualidad sólo se realizan diagnósticos y tratamientos de la glándula tiroides, para eso se utilizan radioisótopos.

“El paciente ingiere en forma oral iodo 131 (líquido), para eso tiene que estar en ayuna. Luego debe esperar una hora, por eso es importante ampliar la sala, y recién se realiza la primera captación: se mide la cantidad de iodo que concentró la glándula”, explicó Gutiérrez. El radioisótopo iodo 131 no genera dolores ni malestar, es inodoro, insípido e incoloro.

A las 24 horas se hace un centellograma a través de la cámara gamma. Con la toma de imágenes se detectan patologías como el cáncer de tiroides y el hipertiroidismo. Al día siguiente se hace una nueva captación y se termina el estudio, que en total dura tres días.

Por mes, según Gutiérrez, en esa área del hospital Oñativia se atienden entre 90 y 100 pacientes. El estudio en la cámara gamma, que se realiza el segundo día, no supera los 5 minutos, contra los 15 que tardaba el centellograma lineal, un aparato que se utilizaba hasta el año pasado y ahora “ya se descartó porque no tiene arreglo”, comentó

La importancia

Desde la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) difundieron que, “frecuentemente, la medicina nuclear permite detectar alteraciones mucho antes de que las enfermedades sean clínicamente detectables, lo que repercute significativamente en tratamientos tempranos más efectivos y pronósticos más favorables. La medicina nuclear ofrece procedimientos útiles en todas las especialidades médicas, desde cardiología a neuropsiquiatría. Existen casi 100 evaluaciones distintas y no hay órgano que no pueda ser explorado mediante esta especialidad de la medicina moderna”.

Por su parte, Gutiérrez indicó que en el Oñativia también se podrían realizar estudios de riñones, pulmones, hígado, entre otros.

“Para hacer estudios del corazón se necesita una cámara gamma especial”, agregó. Sin embargo, la falta de inversión y ampliación del lugar imposibilita brindar el servicio a más pacientes con distintos problemas.

Poca tecnología

El servicio de Medicina Nuclear funciona en ese nosocomio desde la década de 1970. Gutiérrez comentó que hasta el año pasado se utilizaba el centellógrafo lineal, pese a que hace cuatro años recibieron como donación una cámara gamma.

“Descartamos el centellógrafo lineal porque ya no tenía arreglo”. En los últimos años tampoco se incorporaron más cámaras ni tecnología específica para el desarrollo de la medicina nuclear.

“Con la cámara gamma que tenemos podríamos hacer otros diagnósticos, pero antes necesitamos que amplíen la sala de espera y la construcción de un baño. Los pacientes eliminan los radiactivos a través de la orina y la materia fecal, no pueden utilizar un baño común”, explicó Gutiérrez.

“Viene mucha gente, ya que es el único hospital público en todo el territorio provincial que tiene un programa de medicina nuclear. También llegan desde provincias vecinas como Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán. Lamentablemente, el espacio con el que contamos es demasiado chico”, agregó la profesional.

Las intenciones

La jefa del Programa de Medicina Nuclear del hospital Oñativia expresó a El Tribuno que su idea también es “que se incorpore un densitómetro para realizar estudios óseos de columna lumbar y cuello femoral, ya que tienen mucha demanda. Un aparato de última generación cuesta alrededor de 70 mil dólares y una cámara gamma ronda los 150 mil dólares”.

La profesional reiteró que la cámara gamma puede hacer estudios de otros órganos; además, en el sector hay un freezer y microondas que fueron adquiridos por la cooperadora para trabajar con otros radioisótopos, como el tecnesio 99.

Máquina donada

La jefa del Programa de Medicina Nuclear, Lidia Gutiérrez, comentó que la actual cámara fue donada. Aseguró que recién se empezó a utilizar el año pasado, cuando el centellógrafo lineal, que ya tenía cerca de tres décadas, dejó de funcionar y se vio que ya no tenía arreglo.

Desde la década de 1970 que el hospital Oñativia cuenta con este servicio de avanzada para atender a los pacientes con problemas de tiroides.

En ese lapso fue escasa la incorporación de tecnologías para ese sector.

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