Los que escasean son reemplazados por productos nacionales u otras marcas también importadas que pueden “pasar”Mientras el gobierno nacional aumenta sus controles a las importaciones a los productos de toda naturaleza, hay uno muy sensible y delicado: los medicamentos.
Las faltas de siempre
Allá por marzo, cuando empezaban a intensificarse los controles a las importaciones la situación se complicaba con las farmacias, las uruguayenses no estaban al margen. Principalmente se notaban en las vacunas antigripales que no cubrían la demanda, o por ejemplo para la neumonía la vacuna Neumovacu 23, Moduretic que es un antihipertensivo o Pulsar gotas que es un digestivo que se utiliza para los bebés.
Desde hace varios meses el Reliverán no estaba en circulación por disposición médica, ya que encontraron efectos secundarios en su componente, o sea el Metoclopramida, sin embargo aclararon que ahora fue reprogramado y se solucionaron los inconvenientes. .
Los precios para arriba
Si hubo plena coincidencia de los valores de los medicamentos, ya que reconocieron unánimemente que se “fueron para arriba”, aunque de manera escalonada, “el dos o tres por ciento por semana”.
Controles
En noviembre de 2009, los legisladores nacionales aprobaron por unanimidad una ley nacional que regula la producción y distribución de medicamentos en el país, la cual había sido desregulada a principios de los noventa, propulsada por el entonces ministro de economía, Domingo Cavallo y decretada, por el Presidente Carlos Menem. Esta norma, permite poner frenos al descontrol de ventas de medicamentos en supermercados, comercios intermedios y kioscos. No obstante, los avances en esos controles han brillado por su ausencia.
Según explicaron a este medio, “pese a que se firmó un convenio de compromiso entre el Ministerio de Salud Pública y las Intendencias entrerrianas, entre las cuales se encuentra la nuestra, con “el objetivo es hacer cumplir una ley vigente”, hasta acá no fue llevado a cabo.
Por eso los farmacéuticos uruguayense plantean encarar las cosas de otra manera, “hay que hacer un trabajo de docencia. Porque todos deben entender que se trata de un problema de salud pública. Es preferible hablar con los kiosqueros, almacenes, entre otros, y hacerles entender de que es mejor que los medicamentos se vendan en los lugares adecuados”.


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