Convocados por la Iglesia, representantes del Gobierno, la Corte y el sindicato se reunieron en el arzobispado para buscar soluciones al grave conflicto salarial.
Al encuentro, que comenzó puntualmente a las 18 de este lunes en la vieja casona de San Juan y Catamarca, asistieron el dueño de casa, el obispo José María Arancibia, el ministro de Trabajo, Justicia y Gobierno, licenciado Félix González,; el secretario general del sindicato de los Judiciales, Carlos Ordóñez, y el doctor Raúl Vicchi, en nombre de la Corte. Acompañaron a Arancibia, el obispo auxiliar, Sergio Buenanueva, el vocero del arzobispado, el padre Marcelo De Benedectis, y el padre Cristian Basín, de Rodeo del Medio.
Luego de dos horas de reunión, De Benedectis fue quien ofició de vocero y esquivó las preguntas concretas para responder con ciertas generalidades. "Los trabajadores vinieron con temas concretos como el aumento de salarios y el posible descuento de los días de paro" le apuntó uno de los periodistas a lo que respondió: "Debemos valorar tres puntos: poder tener este espacio de diálogo, estamos actuando todos de buena fe y hay disposición al diálogo para encontrar solución al problema salarial y otros temas".
Dijo el sacerdote que hablaron de todos los temas y cuando se le requirió sobre resultados concretos del encuentro, levantó el tono y manifestó "no estamos en un cumpleaños de 15, hemos logrado un espacio de diálogo en medio de una crisis". Y de inmediato, recuperando el medio tono, aseveró que "sentarse para el diálogo es avanzar en medio del conflicto".
"¿Levantarán la medidas de fuerza? fue otra de las preguntas concretas a lo que indicó que "cada parte actuará según lo hablado". Manifestó también que "estamos esperando soluciones a corto plazo".
Por su parte, quien sí dialogó con los periodistas fue Carlos Ordóñez. Comenzó diciendo que iba a respetar lo acordado en la reunión de no hablar sobre los temas analizados pero cuando se le insistió, señaló que este martes habrá una asamblea a las 8 de la mañana. Destacó que "haré lo que la asamblea decida" aunque antes había aclarado que aprecia el espacio de diálogo abierto por la Iglesia y que "estoy dispuesto a respetarlo por el tiempo que se necesite, una semana, dos semanas". Y obligado por sus dichos, reconoció que en la asamblea de este martes va a "proponer que se levanten las medidas de fuerza".


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