El papel de Kirchner provocó críticas en Brasil y malestar en Venezuela
Pero el martes pasado, en la provincia argentina de San Juan, durante la cumbre del Mercosur, Kirchner recibió quejas reservadas de Brasil por no asistir al encuentro de la Unasur en Quito, pocos días atrás, y soslayar así el pleito caribeño.
El portador del mensaje de malestar de Brasil fue Marco Aurelio García, el asesor del presidente Luiz Inacio Lula da Silva en temas internacionales, según pudo saber La Nacion de fuentes oficiales. En ese foro del Mercosur, Lula deslizó que no podía entender cómo Kirchner se ausentaba en las cumbres.
"Al principio me enojaba porque Néstor no se quedaba a los segundos días en las cumbres. Llegaba y se iba rápido", dijo Lula, entre ironías y sarcasmos, en San Juan.
"Ahora se tiene que quedar porque es secretario general de la Unasur", lo expuso en público mientras Kirchner se revolvía en su silla.
Marco Aurelio García fue quien hizo mención del faltazo del ex presidente argentino a la cumbre de cancilleres en Quito. Pero en forma reservada.
Kirchner se defendió: le expuso que se había reunido en Olivos la semana anterior con el canciller venezolano, Nicolás Maduro, y con el entonces presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, que había visitado la Argentina. Y que prefería "postergar toda negociación para después" de que Santos asumiera la presidencia de manos de Alvaro Uribe, aseguran las fuentes.
Una paz necesaria
"No hubo un Samoré ni un mediador. La realidad es que Santos necesitaba la paz urgente y que Chávez no militarizara la frontera para no complicar la guerra contra las FARC. Y Kirchner capitalizó esa necesidad", confió ayer un miembro del círculo íntimo del ex presidente.
Chávez se había enojado con los Kirchner porque percibía que la presidenta argentina había trabado una alianza con el gobierno de Santos.
El mandatario venezolano llamó a Lula alarmado, y éste intercedió por medio de Marco Aurelio García. Kirchner finalmente arregló con Maduro en San Juan su visita a Caracas para ver a Chávez el viernes pasado, antes de viajar a Bogotá para la asunción del nuevo presidente colombiano.
Fue justamente el enojo de Chávez, además de su tensión con Uribe, lo que provocó el desplante a los Kirchner en la cumbre del Mercosur, a la que sorpresivamente no asistió.
La alianza Argentina-Colombia la gestó el embajador argentino Martín Balza, militar liberal con llegada a los altos mandos colombianos.
La charla de Kirchner con Chávez finalmente allanó el camino para la cumbre de ayer, en la que Venezuela y Colombia acordaron restablecer las relaciones diplomáticas.





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