Los médicos encabezaron una masiva marcha y emplazaron al Poder Ejecutivo

En una multitudinaria movilización a plaza Independencia, los Autoconvocados demostraron una vez más su fastidio ante la indiferencia del PE para reabrir la mesa de negociación salarial del sector. En una semana, si el Gobierno no otorga una respuesta, se presentarán masivas renuncias de los jefes de áreas hospitalarias
La reiterada negativa por parte del Gobierno comarcano en sentarse a una mesa de negociación con el objeto de rediscutir el aspecto salarial que afecta al sector sanitario local, tuvo su contestación ayer a partir de una multitudinaria movilización que se desarrolló por las calles de la ciudad donde los médicos y trabajadores de la salud demostraron su descontento ante la indiferencia oficial.

Además, los Autoconvocados avanzan a paso firme con la amenaza de presentar renuncias masivas en lo que respecta a los jefes de áreas de cada uno de los nosocomios que conforman el territorio provincial.

Ahora, se dispuso que si en el plazo de una semana el propio gobernador José Alperovich no los convoca a dialogar y de esta forma encontrar vías resolutivas a este conflicto que data desde hace más de dos años, la acefalía en las funciones hospitalarias será la característica que sobresalga de aquí en más en esta tenaz disputa.

Ataque desde varios flancos

Si bien es cierto que la movilización coincidió con una jornada de protesta convocada a nivel nacional por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA-Michelli) a la cual se adhirieron otros estamentos sociales y políticos (Jubilados de la plaza, Madres del Pañuelo Negro, Familiares de Víctimas de la impunidad, agremiaciones en representación de trabajadores estatales -ATE-, ramas educativas y universitarias como ATEP y ADIUNT y fuerzas partidarias de izquierda, en su mayoría) lo que se destacó en la protesta fue la gran presencia de representantes galenos que arribaron a plaza Independencia provenientes de los diversos centros asistenciales de Tucumán.

Pero, tal mixtura que bregaba por toda una serie de reivindicaciones, posibilitó que se abrieran distintos flancos de objeciones a través de los cuales se atosigó discursivamente a la forma de gestión alperovista en la aplicación de sus políticas sociales y económicas.

Así, en un documento leído por Estela Di Cola (secretaria general del SITAS, núcleo gremial que acoge a los médicos disidentes) se consignó "la precariedad y mendicidad por la que deben atravesar los trabajadores de la provincia que viven en una democracia disfrazada que los persigue".

Al respecto, se hizo mención a las condiciones laborales "indignas" en las que se desempeñan los agentes estatales, a la vez que se cuestionaron los indicadores sociales tanto de salud e indigencia con los que se maneja el oficialismo.

En igual medida se elevaron críticas a ciertos medios de comunicación adictos a los poderes gubernamentales "que falsean la realidad para silenciar la voz de los oprimidos", según rezaba la alocución de Di Cola.

Con posterioridad, se dio inicio a la marcha que circundó por el circuito céntrico, lo que causó múltiples inconvenientes en el tránsito y más en una hora pico (dado que la columna de manifestantes superaba las cuatro cuadras de longitud), generando embotellamientos en arterias clave de la ciudad.

De regreso al principal paseo público capitalino, se prosiguió con los discursos que estuvieron a cargo de Florinda Leguizamón quien bregó por el pago del 82 por ciento móvil a los jubilados mientras le pedía al Gobierno "terminar con su soberbia, indiferencia, hipocresía e impunidad que le permitió apoderarse de todas las instituciones de Tucumán”.

Luego fue el turno del médico Jesús Amenábar, quien cargó en duros términos contra el alperovismo al cual calificó como "un Gobierno modelo de corrupción desvergonzada" al hacer alusión a casos resonantes que afectaron al Ejecutivo como el polémico descenso en las cifras de desnutrición que se registraron en la provincia durante los últimos años, se mencionaron a su vez los casos de la Fundación PIBE y el escándalo FUNSAL por medio del cual el actual ministro de salud, Pablo Yedlin, autorizó el pago de 800 mil pesos a una institución inexistente.

El facultativo también dirigió sus dardos al caballito de batalla con el que se vanagloria esta gestión, como lo es la obra pública. "Comparar este Gobierno con el del (Celestino) Gelsi es una falta de respeto, estas son obras de cotillón porque termina la fiesta y desaparecen", comparó irónicamente.

A su término, el hilo discursivo fue continuado por el titular de la CTA-Tucumán, Salvador Agliano cuya instancia dialéctica se concentró en repudiar las actuales conducciones sindicales. "Hoy estamos ante la presencia de Autoconvocados porque existen dirigentes sindicales que no los representan y no se encuentran a la altura de las circunstancias. Se necesita una verdadera conducción, con hombres probos y honestos".

Dimisiones en puerta

Más temprano, en horas de la mañana, un grupo de casi 70 jefes de áreas, unidades de servicio y departamentos de los hospitales del Carmen, Niños, Centro de Salud, Padilla y Avellaneda (con el apoyo simbólico de los nosocomios del sur de la provincia) se reunieron en el Centro de Salud para coordinar la manera en que presentarán las respectivas renuncias a sus funciones (no a los cargos). A lo largo del debate, se exhibieron posicionamientos encontrados al haber sectores que impulsaban las dimisiones con carácter de indeclinable, mientras otros se resistían a esta alternativa.

"Esta gente (por el Gobierno) no nos va a creer que las renuncias serán indeclinables, no podemos discutir cuestiones de tipo semántico. Tratemos de ser serios", indicó una médica del Padilla. En contrapartida, un profesional que ejerce en el Avellaneda señaló que "si hacemos una renuncia virtual quedamos como ridículos ante nuestros pares".

Incluso, se llegaron a escuchar fuertes cuestionamientos hacia los colegas que no apoyan las medidas de fuerza dispuestas. "El cuco son los cobardes infelices que no nos apoyan, son unos pusilánimes que se hacen los tontos y miran para otro lado", lanzaron referentes del centro asistencial ubicado en Avellaneda al 700.

Finalmente, se consensuó fijar un plazo de siete días para esperar una respuesta precisa del Ejecutivo para resolver el conflicto, caso contrario se dispondrá de las renuncias masivas e indeclinables. "Se tratan de más de 150 profesionales, lo que significaría un colapso total del sistema de salud pública y será responsabilidad del Ejecutivo", resaltó el galeno Alfredo Amenábar, quien informó que mañana a las 8.30 se llevará a cabo una nueva reunión para configurar una lista de los agentes sanitarios que dimitirán a sus funciones.

Argumentos oficiales y posible desalojo de las carpas

Dos fueron los funcionarios del alperovismo que debieron salir a brindar argumentos para sustentar la decisión de no reabrir la mesa de negociación con los Autoconvocados. Por un lado, el Gobernador interino, Regino Amado (Alperovich se encuentra de viaje en Buenos Aires) señaló que:

"Siempre el diálogo está abierto, eso es prioritario, lo que se está tratando es de llegar a un consenso y dejar el tema principal que ellos están invocando que es la reapertura de paritarias, lo que hoy sería imposible". Remarcó en este sentido que "pondría en riesgo el resto de las otras planillas salariales de distintos sectores".

Insistió, en la necesidad de que "los reclamos sean dentro del marco de la legalidad, controlados por el Poder Judicial".

En torno a este último aspecto, altas fuentes confirmaron a este diario que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán presentó una denuncia en la fiscalía VI a cargo de Adriana Reinoso Cuello, para que se ordene liberar la plaza Independencia, convertida desde hace dos meses en un "camping de la dignidad", con los diversos gazebos que se instalaron en el sector (principalmente con las carpas correspondientes a los médicos y jubilados).

"Sin perjuicio de que puede haber problemas que hay que atender, en gran parte hay un componente político electoral de oposición al gobierno provincial y nacional", sostuvo, Edmundo Jiménez, ministro de Gobierno del alperovismo.

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