Mario Vega - Nacido en Tandil, provincia de Buenos Aires, fue uno de los médicos que llegó a Santa Rosa a mediados de los 70, precisamente cuando se ponía en marcha en La Pampa el Servicio Provincial de Salud. José Alfredo Lapera (63) es hoy el único que queda de aquellos médicos que participaron de un programa que, todavía hoy, es recordado como altamente calificado.
¿Quién es Pepe Lapera? Un médico que estudió y se recibió en la Universidad Nacional de La Pampa en 1973. "No fue fácil, porque promediando la carrera me puse a trabajar: primero limpiando pisos en el Ministerio de Educación, y después en el mismo lugar como administrativo", recuerda.
Una vez con el título bajo el brazo llegó el tiempo de hacer la residencia, y dos alternativas se presentaban para eso: Salta o La Pampa. "Había que rendir en el Consejo Nacional de Residencias Médicas, y éramos 250 para 52 cupos en todo el país". Elegiría nuestra provincia y no conocía absolutamente nada de lo que le esperaba: "Como será que me fui a Constitución para viajar a Santa Rosa, y allí me dijeron que tenía que ir a Retiro. Llegué el 1º de junio de 1974 y hacía 9 grados bajo cero".
El arribo a La Pampa.
Habrá que imaginar qué era entonces esta ciudad -¿tendría 30 mil habitantes?-, y el arribo a un sitio que no se conoce con una helada "quemando" los pastizales y las calles de la ciudad.
Pero el "doctor Pepe" estaba convencido que había elegido bien. "Y, fijate, pasaron 38 años y aquí estoy", dice con el tono de voz calma que utiliza siempre, casi sin matices.
Aquella mañana se fue directamente de la Terminal al Hospital Lucio Molas. Atrás habían quedado sus primeros meses de médico recibido en Buenos Aires, haciendo de "perro", con algunas guardias en algún hospital, y ahora tenía por delante lo desconocido.
Hizo la residencia en el Lucio Molas y se fue adaptando a la ciudad y su gente. A poco de llegar conoció a Marta Susana, fonoaudióloga, con la que se pondría de novio. "Fueron nada más que tres meses y nos casamos", rememora. Después llegaron los hijos, hoy viviendo en Capital Federal: Luciano (35), Constanza (33) y Juan Manuel (27). Los mayores le darían tres nietos: Nicolás (15), Sofía (5) y Tomasito (1), -hoy de paseo en Santa Rosa- y cuyo barullo se escucha en la casa ubicada al lado del consultorio que Lapera tiene en la calle Roque Sáenz Peña, casi Ameghino.
Un sistema inigualable.
Impensadamente Jorge Lapera iba a ser testigo y protagonista de un hecho inédito en la Salud Pública: la implementación en nuestra provincia del Sistema Provincial de Salud, un programa que por sus bondades fue observado con beneplácito por la población. Después se sabe lo que pasó, fue desmantelado absolutamente porque los intereses privados incidieron negativamente para que así fuera.
Lapera no tiene dudas que fue lo mejor que vio en cuanto a sistema de salud, y advierte que si no cambian radicalmente algunas cosas la cuestión no va a mejorar demasiado. "Salud Pública se va a mejorar el día que entren por concurso de oposición y antecedentes todos los directores del hospital, y no por amiguismo o por el dedo. Ministro y subsecretario son cargos políticos, pero además tiene que haber un compromiso del Estado provincial, porque no le paga lo mismo a un juez que encima no paga ganancias, que a un médico o a otros profesionales".
Mencionó una cifra irrisoria que gana como sueldo después de 38 años de trabajo, 32 horas semanales. "No va, porque en la medicina privada un médico lo hace en pocos días sin problemas. Por la cantidad de personas que uno atiende, que en mi caso están entre 40 y 50 consultas".
200 mil consultas.
En ese aspecto Pepe saca una ligera cuenta y sostiene que entre el Servicio Público y la actividad privada tiene que haber atendido más de 200 mil consultas. Cuenta que fue Jefe de Neonatología desde 1979 al 2.000", y que mientras estuvo a cargo se ocupó de "ir metiendo gente que sabía más que yo, con más experiencia en la materia". En lo privado, además de atender su consultorio desde 1977, participó de la puesta en marcha de la Clínica Santa Ana a mediados de los '80. "Allí hicimos 12.000 partos", reveló, a la vez que precisó que en el Lucio Molas se hacen unos 1.200 partos anuales.
"He visto nacer a muchos chicos. Donde voy la gente me dice usted me atendió, o atendió a mi hermano, o le salvó la vida a mi primo; o cuando nací, me contó mi madre, estaba usted. Para un médico eso es una enorme satisfacción. A veces voy a un restaurante y siempre alguien me saluda, o saca la cabeza del auto y me pega el grito: 'Chau Pepe... adiós doctor', y es lindo sentirse reconocido, porque creo que siempre trabajé con honestidad y con pasión. Toda la pasión la puse en mi profesión". El médico no lo dice pero algo hace pensar que entiende que hoy en día algunos profesionales no le ponen la misma dedicación al ejercicio de la medicina: "Cuando sos joven no te pedís permitir decir que no vas a hacer guardia. No podés decir nunca no. En mi caso hice guardias en el Hospital hasta los 58 años, de pediatría, de neonatología, de terapia intensiva pediátrica y en todos los lugares. Una vez dudé acerca de si estaba en condiciones de hacer una guardia de terapia intensiva pediátrica, y el Jefe del servicio, que era el doctor Córdoba, ya fallecido me dijo: "un chico enfermo lo que necesita es un médico al lado, si sabe, mejor', así que partiendo de allí no hay muchas excusas para no hacer guardias", completó.
Retiro voluntario.
Por estas horas el médico, que era el único que subsistía en el Hospital Lucio Molas de aquellos que formaron parte del que fuera reconocido Servicio Provincial de Salud en los '70 ha decidido irse. "Presenté el retiro voluntario y sí, ahora me voy a dedicar plenamente a la actividad privada". Pepe cuenta, casi con orgullo, que en su casa particular trabajó como empleada Olga Videla, que "es parte de la familia. Estuvo con nosotros desde que nació Luciano hasta hace un tiempo que se jubiló. Pero además tengo desde 1979 una secretaria que todavía está y es la tía de la familia". Así identifica aunque no es familiar de sangre a Paula Isabel Requejo, "Belcha·. Explica que ella antes estaba todo el día, pero ahora viene sólo de tarde y por la mañana trabaja de secretaria Sonia Beascochea, "la Vasquita", esposa del fallecido ex jugador de All Boys Juan Carlos Orrego.
Lapera sostiene que tiene pensado trabajar hasta los 70 años, que no hace deportes -"soy muy malo, intenté con el golf, pero hacía el doble de la cantidad de golpes por vuelta y dejé", relata-, que le gusta viajar siempre con su esposa, "y tomar sol". Pero también "se hace" el periodista: "Sí, estoy en un programa radial en LU33 con la doctora Molteni, obviamente hablando de Medicina", aclara.
¿Psicosomático?
No deja de llamar la atención que trabaje 14 horas por día, "más o menos", después de haber soportado 16 operaciones. "Sí, tengo operaciones en la vista, en las rodillas, me sacaron un riñón, tengo una en la columna, donde tengo un clavo de tres centímetros, tengo dos stent... pero igual hay que trabajar". Cabe decir que, no obstante esos condicionamientos, se lo ve muy bien. "Puede ser, pero las operaciones están, y a veces se sienten", admite.
El doctor Lapera se muestra orgulloso del reconocimiento cotidiano, pero también de haber implementado algunos programas importantes en la Provincia. Por ejemplo la Libreta Sanitaria y el Programa "Nacer", que permite identificar a los niños recién nacidos con las huellas plantales. "Pacho" Andreotti, que por entonces estaba en el Registro Civil "me dijo que en La Pampa había un 20% de chicos sin identificar, y así fue que implementé el 'Nacer', pero también impulsé en su momento que se hiciera la denuncia obligatoria al juez de menores de los chicos en adopción. Antes todo eso era un caos", explicó.
No se lo ve compungido de irse de la Salud Pública. "Voy a trabajar hasta los 70, pero con menos presiones. Todavía me queda bastante por hacer", concluye Pepe la charla. "Soy un tipo tranquilo, no me interesa participar en política, ni ir al Rótary, o al Club de Leones, como alguna vez me habían propuesto. ¿Cómo pueden identificarme? Como un médico general de familia para los chicos hasta los 16 años. Nada más". ¿Nada más? Miles de chicos han pasado por su consultorio, muchísimos de los cuales todavía lo saludan desde un auto. "Chau doctor Pepe". No es poco.
"Concursar todos los cargos".
Fue en 1975 cuando el gobierno provincial, a cargo de José Regazzoli puso en marcha el Servicio Provincial de Salud (SPS). El ministro de Bienestar Social era Néstor Ahuad.
El programa preveía que los médicos ingresaban por concurso y trabajaban full time, y resultó un hito. La población asistió complacida a un programa que cubría todas sus expectativas, bien diferente a lo que sucede hoy en día, claro. En aquel momento médicos jóvenes se radicaron en La Pampa, y entre ellos ejerció quien poco antes había llegado para hacer la residencia en el Hospital Lucio Molas, José Alfredo Lapera.
"Fue lo mejor que vi en cuanto a un servicio de Salud en la Provincia", añora. En aquel momento llegaron entre otros Miguel D'Astolfo, Roque Maffrand, Chacho Taborda, Quique Otálora, José Irazusta, y otro grupo de médicos jóvenes, todos muy bien formados y que jerarquizaban el servicio.
Pero sobrevendrían desencuentros dentro del mismo Partido Justicialista, Néstor Ahuad se vio forzado a renunciar y de a poco el servicio "se cayó, se destruyó". Para eso habían influido también intereses privados, que sumado a los condicionamientos políticos de la época terminaron con el sistema.
Algunas cosas fueron tan absurdas que el Coronel Camps, a cargo de la subzona 14, llegó a ordenar allanamientos en el Molas donde "creía" que se estaba preparando un hospital "para la guerra que se venía".
Nunca más la provincia pudo contar con un servicio similar, y por el contrario Salud recibe hoy críticas permanentes. "Se hace necesario concursar todos los cargos, desde directores para abajo", pide hoy Lapera.
Hermano desaparecido.
"El Flaco era brillante", afirma. Daniel Ricardo, hermano de Pepe, estudiaba Ingeniería en Telecomunicaciones en La Plata, cuando uno de aquellos famosos Falcon verde se lo llevó el 17 de junio de 1976. "Tenía 24 años, militaba en Montoneros, un día se lo llevaron y no lo vimos más. Lo buscamos, presentamos hábeas corpus, pero nada supimos de él", cuenta hoy el médico. Por su parte Pepe nunca quiso participar en política, no obstante lo cual cuando se desintegró el Servicio Provincial de Salud fue preso: "Habrán visto que tenía un hermano desaparecido y me detuvieron. Pero poquito tiempo...".
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