La doctora trabajaba bajo las órdenes del subalcaide Jorge Medina Escobar, uno de los procesados de Güemes. Dijo que hoy irá al Juzgado Federal para ofrecer su relato como antecedente de lo que sucede en las unidades.
Griselda Aquino es médica (matrícula profesional 4522). Ingresó en 2005 al Servicio Penitenciario Federal en Buenos Aires, como médica de la Escuela de Cadetes, Oficiales y Suboficiales. Luego trabajó en la Unidad 31 de mujeres. Casi dos años después de entrar a la fuerza, pidió su traslado y fue enviada a la unidad carcelaria federal de San Salvador de Jujuy. En 2007 nuevamente fue trasladada, este vez a la Unidad 16 de Cerrillos (en Salta), donde se desempeñó hasta mayo del año pasado, cuando renunció a su cargo en el Servicio Penitenciario Federal.
“Yo tuve al oficial Jorge Medina Escobar como jefe inmediato superior en la unidad de Cerrillos y lo que puedo aportar es que lo conozco y conozco su forma de actuar”, aseguró la médica quien le inició al subalcaide una causa por acoso laboral, expediente que se tramita en el Juzgado Federal Nº 1 de Salta.
Según Aquino, durante su estadía en la unidad de Cerrillos vio en reiteradas oportunidades que los detenidos que ingresaban eran sometidos a golpizas cuyas secuelas después no debían figurar en los certificados médicos que los profesionales emitían.
“En ese tiempo el oficial Medina Escobar estaba en la parte de Seguridad Interna y era el jefe del Servicio Médico, es decir, era mi jefe superior. Me obligaba a que después de la golpiza a los presos, hiciera certificados médicos donde figuraba que no tenían nada cuando, en realidad, sí presentaban lesiones por golpes de él y de otros oficiales”, recordó.
“Lo ví golpear y ví a los presos heridos; después no me dejaban entrar más a ese sector y me pedían que directamente haga certificados diciendo que los detenidos que ingresaban no tenían lesiones”, añadió.
“Pan de todos los días”
La médica Aquino admitió que “no sé si mi testimonio le va a servir al juez porque no es sobre el caso que está juzgando, aunque sí sobre formas de actuar de uno de los involucrados”.
Según ella, las torturas a los que son sometidos los presos “son pan de todos los días; todo el mundo sabe que al preso se le pega” en las unidades federales.
¿Por qué nadie denuncia esto? “Creo que nadie dice nada por temor a perder el trabajo. Las personas que estuvieron con él (Medina Escobar) son de menor grado jerárquico, como era yo, y lo que hace es abuso de autoridad. Pero no es el único; en este caso es él, pero todos lo hacen. En las cárceles se les pega a los presos”, remarcó.
Aquino dijo que se presentará voluntariamente este lunes ante el juez federal 2 de Salta, Miguel Antonio Medina, quien lleva la causa de la unidad penitenciaria de General Güemes. Al magistrado le ofrecerá su relato sobre el perfil de uno de los cuatro oficiales procesados por torturar a un interno el 7 de mayo de este año. “No sé si le va a servir mi testimonio, pero sí como médica del servicio pude ver este tipo de hechos”, aseguró.
Procesados por golpes y encubrimiento
El juez federal 2, Miguel Antonio Medina procesó a cuatro oficiales de la cárcel federal de General Güemes, en una causa iniciada por torturas al interno Luis Aguilar, hecho ocurrido el 7 de mayo de este año.
Se trata de los subalcaides Jorge Medina Escobar, Ricardo Rojas, el adjutor Hernán Bogado y el subayudante Javier Corregidor. Los tres primeros están acusados de ser responsables del delito de severidades en concurso real con lesiones. En tanto, Corregidor fue procesado por encubrimiento. La situación procesal de los cuatro imputados se resolvió sin prisión preventiva.
“Creo que ese preso estaba en Cerrillos, pero tengo que revisar mis papeles para ratificarlo”, dijo a El Tribuno, la médica Griselda Aquino, quien se desempeñó en la cárcel federal de esa localidad hasta mayo de 2011, cuando la unidad penitenciaria de Gemes aún no había sido inaugurada.
La causa que lleva adelante el juez Medina se abrió el 7 de mayo de este año, el día que ocurrió la golpiza a Aguilar. Fue por un hecho casual: en ese momento estaba en la unidad el apoderado de la Procuración Federal Penitenciaria, Facundo Giubergia, quien por el relato de otros internos supo del caso, entrevistó a Aguilar, le tomó fotografías e hizo una presentación al Juzgado Federal 2 de Salta.
Según los hechos que figuran en el expediente judicial, el 7 de mayo Aguilar cumplió 12 días de huelga de hambre en reclamo de que le autorizaran su traslado hasta el Juzgado de Menores de Tartagal para resolver un tema relacionado con su hijo de seis meses.
Según la declaración de Aguilar, ese día no se pudo levantar por los días que llevaba en hulga de hambre y los acusados lo insultaron y golpearon hasta que se desmayó.

Comentá la nota