El Defensor del Pueblo se presentó ante la Comisión Investigadora del Concejo y respondió a las acusaciones de maltrato laboral.
Vicente Mazzaglia rechazó las acusaciones ante los ediles que conforman la Comisión Investigadora que analiza las denuncias por supuesto maltrato en la Defensoría del Pueblo. El funcionario concurrió ayer al Concejo y negó haber incurrido en actitudes compatibles con la ordenanza de Violencia Laboral.
Hoy recibió a ANB en su despacho y aseguró que se trata de “denuncias falsas” y que no “piensa renunciar”.
Mazzaglia criticó haberse enterado de las denuncias “a través de los medios”, y que la Comisión Investigadora no le haya informado sobre la situación. “Los únicos datos que tenía es la información periodística. No se me envió ningún tipo de información sobre la existencia de la Comisión Investigadora, ni sabía cuál era la acusación”, indicó.
Si bien durante la reunión los concejales le solicitaron “confidencialidad” en torno a la investigación, el Defensor del Pueblo relató a este medio algunos de los puntos de su defensa expresados en el encuentro. “Se ha deformado la situación real. Sí existió una situación conflictiva, incluso entre empleadas, en el ámbito de la Defensoría; pero esa realidad se la modificó en denuncias de maltrato”.
Para Mazzaglia, ese mal clima interno era una “situación atendible”, y admitió que “tendría que haber hecho una intervención externa sobre la problemática”.
El Defensor dejó entrever que algunas empleadas no se amoldaban a las “reglas básicas” de trabajo, entre ellas el cumplimiento de los horarios. “Todos tienen que entender que en una oficina pública se presta un servicio público”, dijo, y señaló que pretendió organizar una forma de atención que garantice “que nadie se quede esperando”.
“No todos entienden este concepto”, señaló, y en ese marco recnoció que hubo “situaciones incómodas”, con origen en “responsabilidades compartidas”.
El titular de la Defensoría -cuyo mandato vence en 2013- confió a ANB que “hay una escalada (de denuncias) que podría entenderse como operaciones para deteriorar” su imagen; aunque planteó que “no se puede vincular” la denuncia que efectuó por la situación en el Vertedero municipal con los hechos que se sucedieron con posterioridad. Entre ellos recordó la denuncia de dos veterinarios que pidieron su separación del cargo, la publicación de los gastos de la Defensoría, y estas acusaciones de las empleadas.
Si bien oportunamente, y a través de un escueto comunicado señaló los intereses “políticos” vinculados con las denuncias por malos tratos, ahora prefirió cargar las tintas contra la “fuerte impronta de una persona que sabe mucho de prensa (a la que no identificó), por la persistencia de la temática”.
“Tengo elementos probatorios y testimonios hasta ahora no incluidos” en el trabajo de la Comisión, explicó, y confió que pidió a los ediles que se convoque a otros dos empleados (el Asesor Letrado y el encargado de comunicación), que podrían aportar su mirada. “Es llamativo que no los hayan convocado”, se quejó.
Mazzaglia, finalmente, ofreció realizarse un “test psiquiátrico” para que “se evalúe” su “personalidad”, y la realización de “una mediación individual con cada empleado”. (ANB)
Comentá la nota