Consultada sobre lo que los jóvenes abogados conocen de la etapa más oscura de los argentinos, en relación con los delitos de lesa humanidad perpetrados en los años 70 y 80, dijo que en su mayoría tienen una noción acabada de esos hechos.
Aprovechó para poner de manifiesto que en el otro extremo generacional, un empresario como José María Cantos, de igual manera se ha mostrado inclaudicable para llevar adelante su reclamo de justicia. “Entiendo que Cantos no puede bajar los brazos después de haber sufrido tamaño avasallamiento a sus derechos y bienes; no creo que nadie pueda permanecer inalterable o resignado ante semejantes pérdidas y afrentas”, destacó. Una vez más dijo entender que Cantos no bajará los brazos en su reclamo de justicia. Para la profesional, es indudable que el caso Cantos habrá de sentar un precedente importante en materia de derechos humanos.
“Es importante además por la figura en donde ha intervenido en esta causa el señor Cantos, que es desde la institución del querellante particular. Esto es muy importante. Antes en nuestra Justicia no existía esta figura, dado que únicamente tenía defensa la persona denunciada. Hoy esto ha cambiado a partir de la figura del querellante particular, constituyéndose así en parte del proceso”, destacó.
Según la doctora Larcher, no es sencillo para la Justicia abordar los casos que se refieren a delitos de lesa humanidad cometidos muchos en la década del 70. “Muchas pruebas desaparecieron y el juez tiene que, medianamente, contar con pruebas para poder juzgar y así fundar su resolución o su sentencia, dado que una sentencia sin fundamentación sería nula. En el caso del empresario Cantos sabemos que se han presentado todas las pruebas, por lo que es de esperar que la Justicia las analice”, remarcó.
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